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PARA SALIR DE LA POBREZA ES ESENCIAL CUIDAR LA PRIMERA INFANCIA

La Escuela de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Católica Argentina (UCA) presentó un nuevo informe de Empleo y Desarrollo Social, en el cual se afirma que “para salir de la pobreza es esencial un sistema integral para el cuidado de la primera infancia”.

Tras señalar que “la Asignación Universal por Hijo es la política de protección social que reúne los mayores consensos”, advirtió que “para que sea efectiva debe articularse con acciones institucionales que apunten al cuidado de la primera infancia”.

“Por un lado, porque el combate a la pobreza requiere de la activación laboral de todos los integrantes de los hogares pobres en edad activa y, por otro lado, porque es fundamental mejorar la atención y la estimulación temprana de los niños en situación de vulnerabilidad”, puntualizó.

El presente número de Empleo y Desarrollo Social ofrece ideas para “institucionalizar un sistema de cuidados para la primera infancia que beneficie en forma particular a las familias en situación de pobreza”.

El doctor Patricio Millán, director de la Escuela de Economía de la Facultad de Ciencia Económicas de la UCA, sostiene que la pobreza afecta más a los niños y a los jóvenes que a la población adulta. La distribución de los ingresos muestra que los hogares más pobres tienden a estar compuestos por más niños y jóvenes, mientras que los hogares con mayores recursos tienen una baja proporción de niños a cargo. El análisis de las estructuras etarias de los hogares según su nivel socioeconómico delatan un intenso proceso de “infantilización de la pobreza”.

Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC de fines de 2010, en el 30% de los hogares de menores ingresos vive el 58% de los menores de 18 años, pero sólo el 28% de los adultos entre 45 y 65 años. En contraposición, en el 30% de los hogares de mayores ingresos vive sólo el 10% de los menores de 18 y el 31% de los adultos entre 45 y 65 años. En los hogares más pobres, las exigencias del cuidado de los niños terminan operando como factores que retroalimentan la pobreza. Solo el 33% de las mujeres de los hogares de menor nivel de ingreso participa en el mercado laboral, mientras que en los hogares de mayor nivel de ingreso la participación laboral de las mujeres llega al 97%. Tan importante como la participación laboral son las marcadas diferencias en la calidad de los empleos, ya que la mayoría de las mujeres de los hogares más pobres solo obtiene empleos informales.

Diversos estudios señalan que los niños que se incorporan a la educación primaria sin haber transitado por la educación inicial y preescolar tienen mayores dificultades de aprendizaje. Como consecuencia de las realidades indicadas, las familias más pobres están entrampadas en un círculo de reproducción de la pobreza: a las madres pobres, se les dificulta salir a trabajar por no poder enviar a sus hijos a instituciones de cuidado de la primera infancia y de educación preescolar y los niños pobres no reciben una adecuada estimulación temprana integral y parten con una situación inicial de desventaja para su aprendizaje y futura vida productiva. Es necesario romper este círculo.

En este informe se propone institucionalizar un sistema integral de cuidados a la primera infancia que beneficie en forma especial a las familias en situación de pobreza. Este sistema ayudaría a mejorar la efectividad de la Asignación Universal por Hijo como instrumento para la reducción de la pobreza.