Santa Cruz

Palabras de despedida de Mons. Antonio B. Reimann, obispo del Vicariato Ñuflo de Chavez

Iglesia servidora de la Palabra de Dios, misionera y misericordiosa” (Asamblea Pastoral, XI): Queridas Hermanas y Hermanos. ¡Alabado sea Jesucristo!  Tal vez algunos ya saben que por motivos de mi delicada salud, después de la primera intervención en Santa Cruz el día 11 de enero, decidí continuar el tratamiento en Polonia. Me acompañará el P. Pablo Zurowski, párroco de la parroquia Santa Clara en El Fortín a quien agradezco por este geste fraterno. Nuestro retorno, Dios mediante, está previsto para el 3 de marzo.

En estos días pasados he experimentado mucha cercanía espiritual de Ustedes; les agradezco de todo mi corazón por sus oraciones y los signos de solidaridad y cariño. Yo también les prometo acompañar a través de esta experiencia unida al Señor por nuestra Iglesia misionera. 
En el prólogo del mes de enero 2017 hago la mención de los resultados de la última Asamblea Pastoral en el mes de noviembre pasado: seguir apoyando la Familia y la Juventud desde un encuentro con El Señor presente en su Palabra y en la Eucaristía. Todo este empeño con una mística y un nuevo modo de ser Iglesia – servidora de la Palabra de Dios, misionera y misericordiosa. 
Para que este propósito no se quede solo en un papel, sino que promueva nuestra contemplación y acción evangelizadora, les encargo a los Vicarios: Vicario General – Pbro. Ruperto Rodríguez y el Vicario Pastoral – Pbro. Juan José Torrez, juntamente con los Vicarios Zonales: P. Adalberto Mazur, OFM en la Zona Guaraya; Pbro. Casimiro Stempniowski en la Zona Chiquitana, y Pbro. Adalid Ordoñez en la Zona Tierras Bajas, que organicen en cada de estas zonas las Asambleas Zonales. Seguidamente estas asambleas bien preparadas y desarrolladas, pueden ayudar mucho a preparar en cada parroquia una Asamblea Pastoral Parroquial. 
Para el desarrollo de estas Asambleas propongo las preguntas expuestas en el prólogo de enero. Las expongo nuevamente delante Ustedes para recordarlas: 
¿Qué hacer para que la familia sea un espacio en el que los cónyuges, padres e hijos, hermanos y hermanas aprenden a comunicarse y a cuidarse unos a otros de modo desinteresado? 
¿Qué deberíamos hacer como Pastoral Familiar para que los desacuerdos o incluso los conflictos puedan ser superados no con la fuerza, sino con el diálogo, el respeto, la búsqueda del bien del otro, la misericordia y el perdón? 
¿Qué valor tiene la Palabra de Dios en la vida familiar, y en su lucha por sobrevivencia? 
¿Es posible desarrollar en la parroquia con los jóvenes y con las familias la llamada Lectio divina? 
¿Qué opinamos de la peregrinación de la Biblia – Palabra de Dios- por las familias? 
¿Quién participa de mi parroquia en la Escuela de Catequistas “San Jerónimo” en San Ramón? 
¿Qué tendríamos que hacer para atraer más a los jóvenes a la parroquia, a los grupos juveniles? 
¿Qué actividades caritativas podrían hacer los jóvenes en favor de los jóvenes extraviados? 
¿Qué actividades caritativas podrían lanzar las familias para ayudar a las familias desintegradas entre sí y con la parroquia? 
Estos trabajos a nivel zonal y parroquial nos ayudarán en la evaluación del Plan Pastoral y sus prioridades en el mes de julio del 2017. 
Una vez más les agradezco y acompaño en el servicio misionero como discípulos misioneros amados por el Señor. La Virgen María interceda por nosotros: 
+Antonio B. Reimann, OFM