Análisis

P. Pedro Rentería: “Carlo”

Carlo Acutis

De la serie: “A ti, joven campesino”

La felicidad es volver la mirada hacia Dios. La tristeza es volver la mirada hacia sí mismo” (Carlo Acutis)

¿Quién es ese muchacho, padrecito? ¡Tiene carita de buena gente!

Así me preguntabas el pasado domingo, que pude visitaros en el hogar-internado (guardando las medidas actuales de bioseguridad), mientras me empeñaba en colocar un afiche lindo en la puerta de la capilla del Centro. Por supuesto que no contuve la sonrisa con tu descripción tan expresiva: “carita de buena gente”.

Es Carlo Acutis, un chico especial del que luego hablaremos -aunque intuí que dejaste en suspenso un montón de preguntas.

Sí, es la crónica que insistentemente vimos y leímos semanas atrás en redes sociales y distintos medios de comunicación. La Iglesia beatificó el pasado 10 de octubre, al adolescente de quien nos llegaron algunas noticias en los últimos años. Y ahora, su singular experiencia de vida, su recorrido en busca de Dios, son para nosotros ejemplo, modelo y testimonio de una manera de vivir la Fe capaz de alcanzar las cotas elevadas de la santidad. Esas cotas que pueden ser una realidad en cada uno de nosotros, como tantas veces nos repite el Papa Francisco.

Es verdad, chicos, cada uno de nosotros puede vivir de tal manera que llegue a ser santo, como Carlo. Se trata de ser fieles a pequeños gestos que, con esfuerzo y alegría, se convierten en grandes metas soñadas. Los santos no son gente “extraterrestre”, rara o loca, no. Tampoco aburrida. Son personas, jóvenes o adultas, que entienden su vida cerca de Dios.

Claro, no faltaron tus preguntas, bien elocuentes, a las que intenté responder.

Carlo alcanza la santidad poniendo a Dios por delante. Pide a sus papás -no practicantes- recibir la Primera Comunión, asiste a Misa todos los días, reza el Rosario, se preocupa de los pobres indigentes que encuentra por las calles, imparte catequesis en su parroquia, se confiesa con frecuencia… Ama el deporte y descubre en la informática su manera de testimoniar el Evangelio.

La vida de Carlo fue la de un adolescente que vibra ante lo cotidiano junto a su familia, amigos y compañeros de colegio y, sobre todo, ante las “cosas” de Dios que aprendió desde niño y que dan forma a sus sueños. Sueños que apuntaban a grandes ideales.

¿Cómo vivir hoy esas cosas, padrecito?

En Carlo encontramos pistas, señales, huellas que nos marcan un camino. Pero cada uno debe recorrer su propio camino. Con su forma de ser, su manera de expresarse, sus intuiciones. Alentando lo bueno en nosotros y desechando aquello que, tarde o temprano, nos hace inmaduros e infelices.

Con quince años y con una leucemia (busquemos en el diccionario) fulminante, fallece Carlo un 12 de octubre de 2006. Creemos que, gracias a su ayuda desde el cielo, un niño brasileño recobró la salud deteriorada por una enfermedad terminal. El misterio de la existencia nos envuelve y las fronteras entre lo terreno y lo celestial parece que se difuminan, esta vez con la intervención de un chaval especial.

Me temo, padrecito, que a los chicos de hoy no les diga mucho la vida de Carlo… -con tu intervención tocaste terreno interesante.

Es posible, amiguito. Carlo tuvo desde pequeñín una sensibilidad religiosa, favorecida por algunas personas de su entorno. Pero estoy seguro de que todos, todos, guardamos en un rinconcito de nuestro ser profundo… no sé, un “alguito”, una semillita, una llamita que refleja el amor de Papá-Dios. Allí, escondidita. Y de repente, un día, con o sin motivo, esa lucecita salta a nuestra consciencia, y… ¡hacemos nuestra la misma Fe de Carlo! Fe que nos deslumbra, nos interroga, nos transforma, nos hace únicos y diferentes. ¿Me explico?

 Fue en ese momento del domingo cuando mi expectante auditorio adolescente, se convirtió en un montón de “caritas de buena gente”.

Gracias, Carlo, por tu testimonio. Queremos que sigas siendo feliz allí arriba y que, desde tu cielo, nos eches una mano a los que seguimos peregrinando aquí abajo.

Si encuentras a Dios, encontrarás el sentido a tu vida” (Carlo Acutis)

(P. Pedro es Comunicador Pastoral)

[Imagen: abc.es]