Santa Cruz

P. Marcial Chipinagua 17 años de sacerdocio viviendo cada día como el último

El Padre Marcial Chupinagua nació hace 55 años en una pequeña villa de la ciudad más al norte de Bolivia, Pando. Se ordenó sacerdote el 15 de octubre de 1998 y este año ha cumplido 17 años de ministerio. Ocasión que festejó con una eucaristía en compañía de mucha gente que lo ha acompañado en este camino de sacerdote y pueblo.

Le preguntamos quiénes lo han inspirado, qué ha sido lo más difícil de superar en su vocación y cómo se ve en el futuro. Encontrarán que sus respuestas, aunque breves, tiene en sí mismas una simpleza y a la vez una profundidad que no deja de impactar.

¿Quiénes han sido las figuras más importantes que le ayudaron en su crecimiento como sacerdote en estos 17 años?

Una de las personas importantes y fundamentales ha sido el Cardenal Julio Terrazas. He compartido con él muchos y gratos momentos, desde el seminario, antes de ser ordenado y después de ordenado. Hasta ahora, ha sido y es un gran referente pastoral y espiritual para mí. También el Párroco que me envió al Seminario, el Padre de Maryknoll, Lorenzo Dugas, un gran pastor, entregado en pleno a la misión. El Padre Eduardo Penchi y otros perseverantes sacerdotes.

¿Qué ha sido lo más difícil que ha tenido que superar en estos 17 años de sacerdocio?

Lo más difícil he sido yo mismo, Dios tiene sus planes, a veces uno mismo quiere hacer sus propios planes y se puede desligar del plan de Dios. La docilidad, la disponibilidad, ligadas a la responsabilidad, la humildad y la obediencia, hacen complicada la tarea de afirmar y pedir: “Hágase tu voluntad!”. Por eso he acuñado en mi vida un principio: “la disponibilidad es tu mejor ofrenda”.

Dios tiene sus planes, a veces uno mismo quiere hacer sus propios planes y se puede desligar del plan de Dios.

El Padre Marcial explica que aunque “el ser humano es un concepto único” y que nadie es más o menos humano ya que Dios nos hizo a su imagen y semejanza “por su vocación, el sacerdote debe reflejar con más énfasis las virtudes humanas y cualidades de bondad, amabilidad y cordialidad”.

¿Qué cree usted que le falta vivir y como se ve dentro de 17 años más?

Yo no pretendo vivir mucho tiempo más. Es aquí donde mejor se acuña decir a Dios cada día, “Hágase tu voluntad”.

Y en cuanto a lo que falta vivir, Yo vivo cada día como si fuera el último: Evito decir: Estoy cansado, evito decir no tengo tiempo y evito enojarme cuando puedo ser útil y con buen ánimo!