Análisis

OCTUBRE, TRES ESCAPES

A diez años de octubre 2003 ha reabierto todo el debate sobre, qué causas y factores influyeron en estos hechos trágicos. Para muchos fue masacre, guerra e insurgencia indígena. De todas maneras este octubre 2003, tiene antecedentes y hechos que tal vez no es  bueno de confundirlos, sino mirarlos, reflexionarlos y profundizar. Los 10 años de distancia y fuera de intereses, nos permiten reflexionar con cabeza  fría, no enfriada.

Hoy recordando los detalles de lo que fue este hecho trágico, que desembocó en la matanza de 57 personas y cientos de heridos, que además provocó la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, es el resultado de una serie de hechos y tensiones permanentes.

Bolivia se encontraba en una olla a presión. Su primer escape se dio en el año 2000 y 2001 con la guerra del agua en Cochabamba. Fue la sociedad civil que expresó su insatisfacción a políticas empresariales y negociados políticos que no respondían a la realidad y bolsillo de los bolivianos.  Esos hechos de Cochabamba, en la guerra del agua, sacaron varios temas: La realidad de pobreza extrema; Bolivia un país dividido, en dos Bolivias;  surge la necesidad de las autonomías de los pueblos originarios, la necesidad de una asamblea constituyente y la insatisfacción al modelo económico neoliberal.  En ese momento los actores sociales fueron, personas de la sociedad civil, y algunos dirigentes de movimientos sociales. Por ejemplo la famosa coordinadora del agua, que se constituyó en el ente articulador y de resolución del conflicto.

Si bien es cierto, se dieron salidas a los conflictos en la guerra del agua, estos no tuvieron eco en los años siguientes. Las políticas económicas y sociales, no tenias respuestas coherentes y que se sientan una verdadera solución. A esto hay que poner en claro que los cocaleros, tampoco concertaron una política definida. Se hablaba de coca cero y al final terminaron con el cato.

En este ambiente vienen las elecciones del 2002. Los actores políticos, eran el MNR, MAS, NFR,  habían otros, MIP, MIR, ADN. Pero fueron los primeros que obtuvieron mayorías. El MNR gana con un marco muy pequeño,  solo 22 % y seguido por el MAS. El gobierno asume el poder pero desde la debilidad. El MNR tendrá que hacer alianzas de gobernabilidad y logra articular con el MIR, ADN y casi al año de gobierno con el NFR. La oposición era bastante clara y concreta. Evo Morales,  en el MAS y los movimientos sociales.

A esto se suma, que Bolivia no se encontraba en buenas condiciones para enfrentar una política financiera, que garantice cambios profundos del país. Pese a este contexto el gobierno tuvo que aplicar algunas políticas recomendadas por el  FMI.

Ahí viene un segundo escape,  de la olla a presión. Es febrero 2003 el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada lanzó un impuesto a los ciudadanos, que inmediatamente fue rechazada por diversos sectores de la población. Pero, este ambiente, se experimenta un motín policial que deriva en el enfrenamiento entre militares y policías, en plena Plaza Murillo. Tuvo muertos y heridos.  Por la noche, del 12 de febrero, la ciudad de La Paz vivió unos de los episodios oscuros. Hubo, saqueos, quema de casas de los partidos en función de gobierno, alguna casa comercial y la vicepresidencia, como el ministerio de trabajo.  El 13 de febrero de 2003, se tenia la ciudad asolada en su madruga, pero en el día nuevamente los movimientos sociales, y en particular los maestros y comerciantes, marcaron una nuevo episodio que hacia insostenible, la gobernabilidad del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.  La “masacre de febrero” puso en evidencia la debilidad del gobierno.  Surgirán las primeras voces pidiendo la renuncia del presidente.

A esto se suma el debate de la venta del gas natural.  Se había tenido todo la información que Bolivia tenia reservas millonarias, pero que habían proyectos oscuros, secretos. Se sabía que el Gobierno estaba negociando con la transnacional Pacific LNG, a la cual le cedía la explotación del gas para exportarlo a EEUU y México.  Además hasta ese momento, las empresas pagaban en regalías, únicamente 18% y no había ningún otro impuesto.  Ya en la prensa los mismos ejecutivos de la Pacific LNG, decían que por cada dólar invertido, se ganaría 10 dólares. Es decir, negocio redondo.  Sus consecuencias fueron mayores, los debates y análisis llevaron a determinar que el tema del gas, era ya un tema estratégico, que no respondía únicamente a decisiones gubernamentales, sino, como se dieron posteriormente, a interés de la sociedad boliviana en general.

Desde febrero hasta septiembre de 2003 el gobierno, no encontraba salidas. La conferencia episcopal, derechos humanos, y el defensor del pueblo, lograron concertar la necesidad de hacer una proyecto para dar salidas al alto grado de conflictividad que se tenían esos meses, pero lamentablemente, todos los estudios, no fueron respaldas por el líder del MAS.  Ya en agosto, el NFR aceptará ser parte de la coalición de gobierno, pero lamentablemente su aporte tampoco sería significativo, es decir, el FNR se sube al gobierno que esta, casi derrotado, por sus propias políticas.

Llegó septiembre se da el tercer escape, de la olla a presión. Una serie de conflictos, en el altiplano paceño y además se decreta paros y bloqueos, a lo cual el gobierno responde con la fuerza. A esto se suma el paro que decretado por la FEJUVE del Alto, que seria, la detonante definitiva. La historia trágica, de violencia, sangre y dolor se vive del 8 al 17 de octubre. 57 muertos y cientos de heridos en el octubre negro.

El Alto estaba, como decían, de pie no de rodillas. Los vecinos reclamaban cambios estructurales y cambios en sus indicadores de pobreza. Que habiendo gas, había la necesidad de cambiar esa realidad de precariedad y pobreza extrema.

Así, Gonzalo Sánchez de Lozada termina, su gobierno, como parecía que iba a terminar, sin ninguna garantía de sostenibilidad y de credibilidad. Sumado a eso su actitud represora sobre el pueblo indefenso y pobre del Alto.
Es que la historia no debemos de cambiarla. No podemos ignorar que esto pasó, que los actores de hoy, deben entender que aún las demandas de octubre 2003, siguen en pie y en la esperanza de mejores días.  Algo se hizo, pero cuándo nos falta por recorrer y transformar. Parece que no es suficiente justificar.
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