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“No todo marcha tan bien en nuestro país como nos lo pintan” Mons. Braulio Sáez

En su homilía Mons. Braulio Sáez, Obispo auxiliar de Santa Cruz hizo alusión al trágico fin de los niños migrantes que ha conmovido a la opinión pública internacional los últimos días. Al respecto dijo que “Que la imagen de Aylan, este niño al que sus padres intentaron salvar de las bombas y que terminó muerto en el mar, sirva para que todos seamos más sensibles ante el dolor de los demás”

Por otro lado hizo referencia al anuncio del Ministro de igualdad de Oportunidades en sentido de que en el país se producen al día 246 embarazos no planificados en menores de 20 años esto se traduce en 90 mil embarazos no deseados por año. Al respecto dijo que “No podemos hacer oído sordos a semejante información. Algo anda mal en la sociedad y en la educación de la juventud”

Mons. Sáez considera que está en juego el respeto a la vida, al amor, así mismo anunció que los jóvenes hoy tienen muchas responsabilidades pero fue enfático al afirmar que no podemos alegar que ellos son culpables, sino todos somos culpables por que les dejamos hacer aquello que no está de acuerdo con los signos de vida. Todos tenemos que defender la vida del ser humano, incluso la vida que etapa de gestación.

HOMILIA DE MONS BRAULIO SAEZ
OBISPO AUXILIAR DE SANTA CRUZ
6 DE SEPTIEMBRE DE 2015

Acontecimiento:
Fiesta del Divino Niño. Nos unimos a nuestro Arzobispo y a los miles de peregrinos que celebran la fe en el Santuario del Buen Retiro.

Mes de Santa Cruz: Felicidades por la celebración del día 1ro. En el altar erigido para la Eucaristía del Papa francisco en su visita a Bolivia.

Mes de la primavera: que nos evoca alegría, vida, y el amor desbordante de la juventud.

Si bien son signos de vida y esperanza, en la realidad de cada día vemos otros signos que nos llenan de profunda preocupación y de angustia. Hoy celebramos también la Jornada Nacional del Migrante que nos invita a reflexionar la situación de tantos hermanos nuestros que han emigrado del país en búsqueda de días mejores, pero sobre todo, mirar los miles de personas en otras partes del planeta que ihuyen de su patria en búsqueda de libertad, de un mañana mejor, y lo que encuentran es la desolación, la violencia y la muerte, como la fotografía que nos han mostrados los MCS del niño Aylan Kurdi muerto junto a su madre y su hermano en una playa de Turquía. Que la imagen de este niño al que sus padres intentaron salvar de las bombas, y que terminó muerto en el mar, sirva para que nosotros, la opinión pública, y cada uno seamos más sensibles al dolor de los demás.

Es frente a estos hechos donde la Palabra de Dios se hace presente para sacarnos del sopor, la apatía y la indiferencia por la que nos dejamos arrastrar, y desde allá, sacudir nuestra conciencia para alentarnos en la esperanza, en una nueva visión de los acontecimientos.

Los profetas usan con frecuencia el tema de la “sordera” como palabra provocadora que expresa la cerrazón y la resistencia del pueblo de dios, “tienen oídos y no oyen, tienen ojos y no ven”. En el Evangelio encontramos signos de curaciones de personas que estaban sordos y son curadas por Jesús. Debemos leerlas como relatos que nos mueven a la conversión y que nos invitan a dejarnos interpelar por Jesús.

Hoy el texto del Evangelio de Marcos nos habla de la curación de un sordo que a la vez es mudo. Este signo tiene características especiales, el sordo no busca a Jesús sino que es animado por sus amigos, lo conducen y Jesús lo recibe y lo lleva aparte, le mete los dedos en los oídos con saliva y le tocó la lengua, muy al estilo de los gestos que se usaba entonces y le gritó: Effetá, Ábrete.

Algo nos está diciendo la Palabra, habla de indiferencia, de reacción a la escucha, el sordo sólo se escucha a sí mismo, este caso nos describe la resistencia ante los signos que encontramos todos los días, la monotonía, la rutina para no descubrir lo sobrenatural de la vida. En definitiva, vivir al margen de lo que sucede y ajenos al proyecto de Dios.

Es preciso hacer un alto, pararse para mirar y escuchar los acontecimientos que suceden en nuestro entorno, estamos demasiado acostumbrados a escuchar ruidos y somos incapaces de escuchar nuestra conciencia y escuchar a Dios. El Papa Francisco en su reciente visita nos ha dicho cosas bellísimas, pero a las vez profundas: nos decía que es muy fácil “pasar de largo frente a los acontecimientos que suceden a nuestros entorno” y esto sucede porque no “escuchamos2, nos sucede lo mismo que a los discípulos “estaban con Jesús, miraban a Jesús, querían oír a Je3sús, pero no escuchaban”. “Pasar al lado de los problemas es el eco de la indiferencia, que estos no nos toque. No es mi problema, no les escuchamos, no les reconocemos, es la sordera”. Lamentablemente palabras que tienen actualidad en gran parte de los que venimos a la Eucaristía todos los domingos.

Estoy seguro que todos hemos escuchado en los informativos de TV, en la radio, o en los periódicos la noticia realmente preocupante que daba el Viceministro de Igualdad de Oportunidades, “en el país se producen al día 246 embarazos no planificados en menores de 20 años, al año suman la escalofriante cifra de 90.005 embarazos no deseados”. ¿Podemos quedarnos indiferentes ante una noticia de este tipo?

Padres, educadores, autoridades, Iglesia, todos somos interpelados de estos datos, son más que números, y no podemos hacer oídos sordos a semejante información. Algo anda mal en la sociedad boliviana, y sobre todo algo anda mal en la educación de la juventud, algo anda mal en la formación de la sexualidad, la afectividad y el amor. Ahondando más vemos que está en juego el respeto a la vida, los valores, los ideales que animan a nuestros jóvenes. ¿Son superficiales nuestros jóvenes? Yo creo que no, no podemos culparles alegremente, los culpables somos todos. Pero si estamos preocupados porque sabemos que de todos esos embarazos muchos terminan en abortos. No podemos quedarnos de brazos cruzados, todos somos responsables de la vida, y en particular de esas vidas que deben ser defendidas desde la concepción hasta la muerte natural.

No todo está marchando tan bien en nuestro país como nos lo pintan, hay demasiada pobreza en las periferias, carencias en los hospitales, en las cárceles, en los hogares de niños acogidos, en la enseñanza. Hay mucho dolor en tantas familias que viven enfrentadas, porque falta el diálogo, el amor y sobre todo el perdón. Cada día es más frecuente la criminalidad en nuestros barrios fruto de las drogas, el narcotráfico y los ajustes de cuentas.

La violencia juvenil campea por todas partes, y la otra violencia, la institucionalizada, que es mucho más cruel y más solapada. Sin darnos cuenta nos vamos acostumbrando a este tipo de noticias que adormecen nuestra conciencia y se nos meten en la vida como algo habitual.

Durante la visita el Papa francisco refiriéndose al tema de la escucha nos decía: “Creo que es lo más desafiante de la espiritualidad cristiana, escuchar al Maestro. Ellos los segudiores creían que lo escuchaban, pero la palabra del Maestro pasaba por el alambique de su corazón blindado” Qué triste fuera que hoy, el alambique, el corazón de nuestra Iglesia y de nuestro pueblo, de quienes tienen y ostenta el poder, estuviera blindado frente a tantos problemas que nos rodean. “Pasar sin escuchar el dolor de nuestra gente, seguía el Papa, pasar sin enraizarnos en sus vidas, en su tierra, es como escuchar la Palabra de Dios sin dejar que eche raíces en nuestro interior y sea fecunda. Una planta, decía, una historia sin raíces es una vida seca.”

La palabra del Profeta Isaías en la 1ra. Lectura nos anima a ser portadores de vida, “Digan a los que están desalentados, sean fuertes, no teman: ¡ahí está su Dios!” El Dios en quién creemos es un dios que no es indiferente al dolor, es un dios que se acerca, se preocupa, camina en medio de su pueblo, vive las angustias de los pobres. A renglón seguido el profeta proclama la superación del dolor y de las limitaciones físicas del hombre: “Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se desatarán los oídos de los sordos; entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua del mudo gritará del júbilo”. Dios no solo quiere el bien de todos, Dios puede realizar la transformación de las estructuras injustas.

La segunda lectura del Apóstol Santiago también nos habla del actuar de Dios y nos echa en cara nuestro actuar, nos resulta normal hacer distinciones entre los hombres, en base a la categoría social, a la fama, o al poder, es la actitud del mundo contraria a la fe cristiana. “Supongamos, nos dice, que cuando están reunidos en la comunidad entre un hombre rico y lo hacen sentar en lugar preferente, y entra un pobre y lo hacen sentar en un lugar apartado, de pie, olvidado. Y nos advierte, ¿Acaso Dios no ha elegido a los pobres para enriquecerlos en la fe? Y nos dice claramente, Dios “no hace acepción de personas”, para dios todos somos iguales y si hay una predilección de parte de Dios es por los más pobres y necesitados.

Mis queridos hermanos, en el libro del Génesis al crear el universo nos dice que Dios “todo lo hizo bien”, y hoy el Evangelio termina haciendo el elogio de Jesús con esta afirmación: “todo lo ha hecho bien, hace oír a los sordos y hablar a los mudos”

No me gustaría terminar en negativo, pero, lamentablemente cuando miramos nuestro mundo, pareciera que tenemos que decir “Todo lo estamos haciendo mal”. Es urgente mis queridos hermanos que los cristianos escuchemos hoy la voz del Señor que nos dice: Affetá, es decir; Ábrete y cambiemos la historia.

Amén.