Análisis

Nataly Carrasco:  Marta Urioste, Servir es Amar

MARTA URIOSTE, SERVIR ES AMAR

Existen formas de amor que parecen ser eternas y vínculos que exceden nuestra voluntad, las historias de triunfo personal conmueven, las de compromiso social cambian la vida.
Esta historia de amor extraordinario tiene como protagonista, a Marta Urioste de Aguirre, mujer de inmensa fortaleza, amante de su país y de su gente. Dejó huella en la memoria de quienes tuvieron el honor de conocerla y se convirtió en el alma del Centro de Promoción del Laicado “Ricardo Bacherer” en la ciudad de La Paz.
Marta, llegó a la vida el 6 de abril de 1946 en Sucre y partió hacía el Padre inesperadamente el 26 de diciembre de 2017, con 71 años bien camuflados.
Ferviente cristiana, artista, amante de las plantas; de carácter fuerte, responsable y muy activa, le gustaba el trabajo en equipo. Sensible al sufrimiento de los más necesitados ayudaba a la gente de manera silenciosa.
Los conocimientos teóricos se aprenden en las escuelas, colegios, universidades, o en los textos de estudio. El conocimiento íntimo de la vida, únicamente personas como Marta, nos enseñan a descubrirlo a través de una mirada profunda de la realidad del país: en las calles, en la soledad del prójimo, en los que sufren abandono o indiferencia y hasta en los llamados analfabetos religiosos, laicas y laicos que no viven su fe.
Uno de sus grandes amores fue sin duda CEPROLAI, institución que en honor a su onomástico tiene como fecha aniversario el 6 de abril.
Con el apoyo de la jerarquía paceña, en ese entonces, el Arzobispo, Mons. Jorge Manrique, y el Obispo Auxiliar, Mons. Julio Terrazas, este centro fue desde sus orígenes, una institución arquidiocesana de la Iglesia Católica, con proyección nacional, de laicos para mujeres y hombres que viven su fe cristiana.
Entre sus muchos proyectos, fue promotora de un exigente programa de inmersión en la que importantes ejecutivos europeos llegaron al país para convivir, por unos días, en el hogar de una familia de campesinos bolivianos, alojados con ellos, comiendo su comida, recorriendo los campos trabajando a su lado.
Este proyecto, surgió como iniciativa del llamado “Diálogo Norte-Sur” de la Conferencia Alemana.
Desde CEPROLAI se sugirió invitar a una o dos personas de Bolivia para evidenciar que en el país existe también un norte.
Incansable trabajadora, hasta sus últimos días de vida, Marta que fue historiadora junto con Teté Rosazza estaba preparando un volumen sobre historia contemporánea de la Iglesia Católica boliviana cuando su paso por este mundo terminó.
Pensar en Martita como le decían sus seres queridos es hacer vida las palabras del Padre Luis Espinal, “…Señor Jesucristo, nos da miedo gastar la vida. Pero la vida Tú nos la has dado para gastarla; no se la puede economizar en estéril egoísmo. Gastar la vida es trabajar por los demás, aunque no paguen; hacer un favor al que no va a devolver; gastar la vida es lanzarse aún al fracaso, si hace falta, sin falsas prudencias; es quemar las naves en bien del prójimo”.

Algunas personas trascienden en el tiempo y el espacio, y como Marta, ellas simplemente permanecen para siempre.

 

Por: Nataly Carrasco