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“Nadie tiene derecho de arrogarse todos los poderes por mucha legitimidad que ostente” Mons. Sergio Gualberti

En el Solemne TE DEUM presidido por el Arzobispo de Santa Cruz,  Mons. Sergio Gualberti y concelebrado por los Obispos Auxiliares Mons. Estanislaw Dowlascevicz y Mons. René Leigue en homenaje al 189 aniversario de la Independencia de Bolivia, estuvieron presentes el Gobernador Ing. Rubén Costas, el Alcalde Ing Percy Fernandez y las autoridades civiles y militares del Departamento de Santa Cruz y el pueblo de Dios.

En su Homilía, Mons. Sergio Gualberti propuso soñar una Bolivia edificada sobre valores y principios del Evangelio y Doctrina social de la Iglesia. Además sostuvo que “Una aspiración prioritaria es promover la unidad entre todos los bolivianos, desde la diversidad de regiones, razas y culturas, para que nuestro país sea una realidad social viva, singular y pujante”

Haciendo alusión al proceso de inclusión y participación de los pueblos indígenas, de los pobres y sectores marginados sostuvo que este proceso “necesita ser evaluado con un discernimiento basado en la humildad y la verdad” para constatar los aciertos y corregir errores.

 

Con relación al funcionamiento legítimo de los órganos del Estado sostuvo que estos deben mantenerse en el marco de los principios de independencia, separación, coordinación y cooperación en un entorno de Estado de Derecho Vigente imprescindible. “Nadie tiene derecho de arrogarse todos los poderes por mucha legitimidad que ostente”

 

Al referirse a la crisis institucional que atraviesan los organismos judiciales y la administración de la Justicia, convocó a extirpar la impunidad y sancionar los delitos “con una auténtica vocación de equidad, en un ambiente de imparcialidad y libre de cualquier tipo de presiones”

 

Mons. Sergio Gualberti considera que la democracia participativa y real aún no está consolidada y convocó a hacerlo en el marco de los valores éticos, morales y la vigencia de los derechos humanos por que sino “Una democracia sin valores, se vuelve fácilmente una dictadura y termina traicionando al pueblo”

La autoridad eclesiástica mencionó que los esfuerzos que se realizan por lograr el “vivir bien” son sugestivos pero es necesario entender que “vivir bien” abarca las relaciones fundamentales con Dios, con los hermanos y con la naturaleza. En ese contexto planteó que “no es aceptable una visión reduccionista del “vivir bien” que limite la realización humana solo a la satisfacción de las necesidades materiales básicas”.

Para Mons. Gualberti la vida humana debe ser respetada en todo ámbito y es un compromiso primario del Estado promoverla y defenderla en todas sus etapas “desde la concepción hasta la muerte natural sin distinción ni exclusión alguna.

Denunció que a pesar de que el ámbito de la coyuntura macroeconómica arroja indicadores positivos, la brecha entre ricos y pobres ha aumentado, por tanto propuso aprovechar la bonanza económica para centrar la atención en los campos de la salud, educación, vivienda y obras de asistencia social.

Otro reto apremiante es el crecimiento exponencial del tráfico y consuno de drogas ilícitas ante ese panorama pidió “una lucha frontal y permanente en contra del consumo y tráfico de drogas insistiendo sobre todo en el valor de la acción preventiva y reeducativa”

Acerca del clima de inseguridad ciudadana que se sufre “en carne propia” considera que se debe a un clima de violencia y agresividad que se manifiesta en el lenguaje y en las actitudes de confrontación y hostilidad que además en estos días se incrementó con las campañas de los candidatos en la contienda electoral. Por ello considera que “Hay que eliminar las causas de la violencia y educar para la paz y respeto de las personas”

Mons. Sergio Gualberti sostuvo que “una autoridad no puede olvidar que es elegida por el pueblo para cumplir lo que el pueblo pide y no para imponer sus propios planes e ideologías” y llamó al pueblo de Dios a “redescubrir los sentimientos de esperanza y el deseo de superación.de los próceres que lucharon por la independencia de nuestro país.

Al finalizar su Homilía Mons. Sergi Gualberti invitó al pueblo de Dios, especialmente “a los jóvenes para que se arriesguen y sueñen días mejores, para que sean protagonistas de su propia vida y de la vida de la sociedad”

Concluido el acto ceremonial, el Coro Municipal Santa Cecilia y la orquesta sinfónica juvenil interpretaron la cueca “Viva mi patria Bolivia” cerrando el acto con un aplauso cerrado por el 189 aniversario de la nación Boliviana.