Análisis

Mons. Tito Solari: Hace 200 años nació, en un rinconcito del Piamonte

Hace 200 años nació, en un rinconcito del Piamonte, un niño que fue bautizado con el nombre de Juan. Sobre él el Espíritu de Dios derramó la ternura más grande del amor para que fuera el padre, el maestro y el amigo de todos los jóvenes del mundo.

Después de una larga búsqueda Don Bosco comprendió que Dios le pedía dar su vida por “los jóvenes, sobre todo los más pobres”, respondiendo así a las necesidades de su tiempo y de nuestro tiempo.

Él sabía que los jóvenes necesitan un patio, una casa, una escuela y una iglesia para crecer en armonía y alegría. Un patio para compartir, una casa para aprender a amar, una escuela para la vida y una iglesia para tener siempre a Dios en el corazón.

Gran pedagogo ha fundamentado su método en la razón, la religión y la amabilidad. A la mente de la juventud hay que ofrecerle razones y valores; al espíritu hay que alimentarlo con la gracia de Dios y al corazón hay que hacerle sentir el amor del padre y del amigo.

Los jóvenes se sienten atraídos por Don Bosco: él nació pobre, tuvo que ganarse el pan con el sudor de su frente; vivió una adolescencia de novela, buscó el sentido de su vida en medio de muchas dificultades; y luego se dedicó a los jóvenes, creyó y encontró en ellos amigos y colaboradores, los lanzó a grandes empresas, y los abrió a soñar un mundo mejor, participando con valentía en los procesos políticos y religiosos de su tiempo.

Hoy, querido joven, Don Bosco te dice: “No te dejes llevar por la corriente; da un sentido a tu vida; entrénate para superar los obstáculos; abre tu corazón a servir a tu prójimo; agárrate de la mano de Dios y confía que la Virgen Auxiliadora está siempre a tu lado”.