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Mons. Sergio Gualberti: La Misión no es una prerrogativa de un sector del pueblo, sino una tarea de todo bautizado

HOMILIA DE MONS. SERGIO GUALBERTI
ARZOBISPO DE SANTA CRUZ – BOLIVIA
DOMINGO 7 DE JULIO DE 2019

Jesús envía a sus discípulos con la Misión de anunciar la Buena Nueva

El Evangelio de este Domingo nos presenta a Jesús, el enviado del Padre, que envía a su vez a setenta y dos discípulos delante de él para que le abran caminos en su misión de anunciar la Buena Noticia del reino de Dios.

La Misión está abierta a todas las naciones del mundo

La misión de los doce Apóstoles estaba destinada prioritariamente a las doce tribus del pueblo de Israel, ahora Jesús, con el envío de los 72, la abre a todas las naciones. Los envió de dos en dos“. El testimonio de dos tiene más valor y es signo de que la misión no es cuestión de individuos sino de toda la comunidad. Para eso Jesús ha fundado a la Iglesia, para que anuncie el Evangelio: esta es su razón de ser, su vocación y su misión.

La Buena Nueva debe ser proclamada a toda criatura

La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos”. La mirada de Jesús no se limita a la pequeñez de su tierra natal, sino que se extiende a todo el mundo, preanunciando así la misión universal que el Señor Resucitado confiará a la Iglesia: “Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Noticia a toda criatura”.

La Misión se desarrolla en un mundo que se opone y rechaza al Reino de Dios

Yo les envío como a ovejas en medio de lobos“. Jesús alerta a los misioneros que su tarea se desarrollará en medio de los poderes del mal que, con todas sus fuerzas y engaños, se oponen al Reino de Dios. La incomprensión y el rechazo será el sello de la misión apostólica y de su autenticidad, hecho que se ha dado a lo largo de toda la historia de la Iglesia hasta el día de hoy.

La Misión no trae reconocimientos humanos sino burla, incompresion y persecución

El anunciar y testimoniar el Evangelio no trae alabanzas, ni reconocimientos humanos, por el contrario trae burlas, incomprensiones y hasta persecuciones. “Digan a la gente – El Reino de Dios está cerca de ustedes-”.

La tarea del Misionero: Anunciar el Reino de Dios desprendido de las seguridades humanas

Jesús confía a los misioneros dos tareas concretas; la primera es anunciar que el Reino de Dios está cerca, tarea acompañada de recomendaciones y requisitos: «No lleven dinero, ni alforja, ni provisiones, ni calzado y no se detengan a saludar a nadie por el camino». Enviados a la misión sin cosas ni medios, desprendidos de las seguridades humanas y de sus propias convicciones porque toda su confianza tiene que depositarse en el Señor y en sus designios.

El Misionero debe asumir total disponibilidad al Señor y no aliarse con poderes humanos

Como servidores fieles del Evangelio son enviados a asumir la misión con total disponibilidad al Señor y apertura al mundo de los que no lo conocen. Sobre todo Jesús les pide que confíen sólo en la fuerza de la Palabra que anuncian y de la que son portavoces y no en los medios económicos, en las relaciones sociales o en alianzas con los poderes humanos. Su palabra tiene que ir acompañada solo por el testimonio personal y comunitario de la novedad del Reino de Dios y por gestos concretos de liberación.

El Misionero que no posee nada, tiene la gracia y el poder del Reino de Dios

Los misioneros que no poseen nada, en realidad lo poseen todo, porque han recibido la gracia, el poder y la fuerza del Reino de Dios que tiene en sí mismos el dinamismo para transformar al mundo, instaurarse entre todos los pueblos y llegar a los corazones.

El Misionero lleva a toda casa que visita la paz del Resucitado y bendiciones del Señor

“¡Que descienda la paz sobre esta casa!”. Esta es la segunda tarea, no solo un saludo sino el augurio de la paz del Mesías, anunciada por los profetas y hecha realidad por Jesús. Paz que anticipa la paz que el Resucitado dará a los discípulos en su primera aparición: “La paz esté con ustedes”. Paz, fruto y signo tangible del Reino, síntesis de toda la Buena Noticia y plenitud de las bendiciones del Señor.

El que rechaza al Misionero, rechaza a Jesús y se autoexcluye de la salvación

Si en alguna ciudad no los reciben… sacudan el polvo de sus sandalias“. Este gesto es signo de ruptura y triste ratificación de una opción equivocada por parte de quienes no acogen la paz de Cristo. El rechazo toca en primera persona a Jesús que ha experimentado la insensibilidad de la gente incluso en los lugares donde él había gastado más tiempo y energías en anunciar y multiplicar los signos del Reino. Jesús sufre porque esas personas se autoexcluyen de la salvación, así como llorará sobre la suerte de Jerusalén: “¡Si conocieras también tú el camino de la paz” (Lc 19,42).

Ante la indiferencia de los hombres para Dios, ser Misionero exige valentia y coraje

Como en aquel entonces, también en nuestros días el anuncio del Evangelio exige valentía y coraje ante la distancia de los hombres de hoy y la fe, ante los abandonos de la Iglesia y ante la indiferencia a lo sobrenatural y a Dios. Por el contrario tenemos hacer nuestra la mirada de Jesús sobre esos hermanos y anunciarles que “el Reino de Dios está cerca!”.

El que obedece el mandato y sale en Misión, en nombre de Jesús, vence a Satanás

Los discípulos, obedeciendo al mandato de Jesús, salen a la misión y regresan llenos de gozo por el éxito alcanzado: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre”. La alegría del Evangelio que anuncian llena sobremanera sus corazones. Están felices sobretodo porque hasta Satanás ha sido vencido en el nombre de Jesús y en virtud de su presencia y su poder.

El Misionero debe evitar caer en el éxito de la notoriedad personal y buscar el éxito de la Misión

Pero Jesús, una vez más, alerta a los misioneros para que no caigan en la tentación del éxito y de la notoriedad:” Alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo”. El hecho de haber cumplido con el anuncio de la Buena Noticia de la salvación y así participar del gozo definitivo en el Reino de Dios debe ser el único motivo de su alegría y no el éxito de la misión.

La Misión no es una prerrogativa de un sector del pueblo, sino una tarea de todo bautizado

Al enviar a los 72 misioneros, Jesús nos indica que la misión no es prerrogativa solo de unos sectores del pueblo de Dios, sacerdotes, vida consagrada y laicos comprometidos, sino que es tarea de todos los bautizados y que el Pueblo de Dios todo es apostólico y misionero.

Por el bautismo, todos somos Discípulos Misioneros del Evangelio del Reino de Dios

Qué importante esta enseñanza de Jesús, para todos nosotros que, por el bautismo, hemos sido constituidos discípulos misioneros del Evangelio del Reino de Dios. En particular es un motivo de alegría para los delegados de la XVIII Asamblea Arquidiocesana de los Agentes de Pastoral aquí presentes que representan a los sectores del pueblo de Dios, a nuestras parroquias, a las CEBs, a las comisiones de pastoral, a los movimientos apostólicos y a las distintas asociaciones eclesiales.

El nuevo Plan Pastoral orientará la Misión de nuestra Iglesia los próximos 5 años

En espíritu de oración y a la luz del lema: “Sal y luz en el mundo: Santa Cruz en misión” , desde el viernes en la noche hasta hoy al medio día, estamos reflexionando y trabajando en la elaboración del próximo Plan Pastoral, documento que orientará la labor evangelizadora de nuestra Iglesia de Santa Cruz en los próximos cinco años.

Alégrense los Misioneros que trabajan con ardor y valentía, de que sus nombres estén escritos en el Cielo

Para ellos y para todos, las exigencias y el testimonio de Jesús, siguen siendo muy actuales y sobre todo son la luz y la guía certera que nos animan a llevar la misión con ardor, confianza y valentía y que nos dan la esperanza de que también nosotros un día podamos escuchar las palabras confortadoras de Jesús: ”Alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo”. Amén