Análisis

Mons. Roberto Flock: “La riqueza, la sabiduría y la ciencia de Dios”

Parroquia San Pio X – Inicio de la Misión Popular

Queridos hermanos,

Misión Popular

Quiero felicitar a ustedes, su consejo pastoral y el párroco, P. Alberto, por tomar la decisión de realizar una Misión Popular aquí en San Pío X. Hace 7 años, al celebrar la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en el Santuario de Aparecida, Brasil, concluyendo con una gran llamada a realizar una gran Misión Continental, (en Bolivia “Misión Permanente”) con el objetivo de formar “Discípulos y Misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos, en El, tengan vida.” La Misión Popular es uno de los medios en este esfuerzo de evangelización. Les invito a participar plenamente en todo lo que se puede. Es una forma de acercarse a Jesús, escuchar su prédica, y dejarse conmover y convertir con la fuerza del Espíritu Santo.

“¿Quién dicen que soy yo?”

En el Evangelio hoy, Jesús lleva sus discípulos a la región de Cesarea de Filipo y les pregunta sobre la comprensión de la gente sobre el “Hijo del Hombre”, y luego personaliza la pregunta: “¿Quién dicen ustedes que soy yo?” El lugar es significativo; en Cesarea de Filipo existe hasta hoy una un manantial de agua que crea un pequeño río. Fue considerado un lugar sagrado en aquel entonces y se agrupaba allí pequeños santuarios de los diversos cultos, devociones y creencias de la época. En medio de esta confusión y competición religiosa, Jesús evalúa su propia misión y pide a sus discípulos que aclaren su postura referente a él. Se nota que la gente aprecia a Jesús como profeta, pero todavía no han percibido su identidad más profunda como Hijo de Dios. En cambio, Pedro y sus compañeros identificaron a Jesús como el Mesías prometido y esperado. Sin embargo, aunque esto captan “porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo”, los mismos discípulos tendrían que profundizar mucho más todavía para comprender la Cruz y la Resurrección y la profunda transformación que Jesús quiere lograr en la humanidad.

Si preguntamos a nuestra población hoy “quién es Jesús”, seguramente tendremos las respuestas más o menos acordes con el Credo. Sin embargo, esta pregunta no es para pasar un examen de colegio o de catequesis. La verdadera respuesta le damos a Jesús por el discipulado. Y nuestra manera de vivir. Creer en El supone cultivar una cercanía a su persona. Quien dice que cree en Jesús, pero no va a su encuentro en la Santa Misa, representa una fe muy superficial. Es evidentemente la situación de muchos, ya que en el “Día del Señor”, hay más devoción a los mercados que a las Iglesias.

Los embates del tiempo.

En un párrafo particularmente incisivo, las conclusiones de la V Conferencia en Aparecida observó: “No resistiría a los embates del tiempo una fe católica reducida a bagaje, a elenco de algunas normas y prohibiciones, a prácticas de devoción fragmentadas, a adhesiones selectivas y parciales de las verdades de la fe, a una participación ocasional en algunos sacramentos, a la repetición de principios doctrinales, a moralismos blandos o crispados que no convierten la vida de los bautizados. Nuestra mayor amenaza “es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad”. A todos nos toca recomenzar desde Cristo, reconociendo que “no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (Aparecida 12)

La riqueza, la sabiduría y la ciencia de Dios

Ojalá la Misión Popular que se realiza en esta comunidad parroquia, y todos los esfuerzos de la Misión Permanente en nuestra Iglesia, ayude a los bautizados a apreciar lo que dice San Pablo hoy en la segunda lectura: “¡Qué profunda y llena de riqueza es la sabiduría y la ciencia de Dios! ¡Qué insondables son sus designios y qué incomprensibles sus caminos!”

“Por una democracia al servicio del bien común”

Finalmente, hermanos, ayer el gobierno de Bolivia acusó a la Iglesia de hacer una guerra sucia; esto merece una respuesta. Preocupados “Por una democracia al servicio del bien común”, la Conferencia Episcopal de Bolivia, emitió hace unos días comunicado que dijo, entre otras cosas, que “En el caso del partido en función de gobierno se ha venido argumentando un falso dilema entre gestión pública y propaganda política cuando es evidente que se usan recursos del Estado con una clara intencionalidad de reconocimiento y, por consiguiente, de prolongación en esferas de poder.” Por eso algunos ministros emitieron ayer declaraciones contradictorias, uno diciendo que nos limitemos a repetir la Palabra de Dios y otro que hagamos un partido y pongamos candidatos. Semejantes reacciones simplemente comprueban lo que observa la Iglesia y demuestran que es el gobierno que hace una guerra sucia, con permanentes acusaciones, incluso por vía judicial, contra quienes les cuestiona, y que jamás son capaces de comprobar. Si supieran escuchar la Palabra de Dios, estarían agradecidos por las orientaciones de la nuestra Iglesia y sus pastores, que les podría ayudar a encontrar caminos dignos y transparentes que responden a las necesidades del pueblo y a los valores del Reino de Dios.