Análisis

Mons. Robert Flock: “Nuestra respuesta no determina quien es Jesús, sino quienes realmente somos nosotros”

Queridos Hermanos.

Mañana celebramos 205 años del “Grito Libertario” del Departamento de Cochabamba. Este aniversario coincide con la Fiesta Litúrgica de la Exaltación de la Santa Cruz. Es ocasión para preguntarnos “¿Quiénes somos?” y “¿Cómo queremos vivir y convivir en la Llajta?

Parte de la respuesta a estas preguntas encontramos en la historia del pueblo y en la diversidad cultural, como también en nuestras aspiraciones y búsquedas de una calidad de vida digna y buena. El domingo que viene, 20 de septiembre, será una ocasión para dar cierta respuesta con el referendo sobre los Estatutos Autonómicos. Se ha comentado que la gran mayoría los desconoce; y se ha observado que tienen poco de autonomía. Además en muchos asuntos posterga y delega las decisiones a la Asamblea Departamental, que no estará sujeta al referendo. Personalmente, me gustaría un avance que nos permita resolver los temas sin permanentes manifestaciones y bloqueos. Como Iglesia, pedimos que participen del referendo de una manera consciente y responsable.

Jesús, en el Evangelio, preguntó a sus discípulos y pregunta a nosotros: “¿Y ustedes, ¿quién dicen que soy Yo?”. Sin embargo, nuestra respuesta no determina quien es Jesús, sino quienes realmente somos nosotros. Si descubrimos con claridad y profundidad a Jesús, como “Mesías”, como “Maestro”, como “Salvador”, etc., entonces respondemos como auténticos seguidores, que según el mismo Jesús, son capaces de renunciar a nosotros mismos y cargar también la cruz del discipulado cristiano y católico.

Sorprende la fuerte admonición que Jesús hizo a Pedro, uno de sus favoritos, a pesar de que fue éste quien, en nombre de los Doce Apóstoles, identificó a Jesús como el Mesías. “¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.” Pedro no hizo más que cuestionar lo que decía Jesús sobre su pasión y muerte. Pero Jesús reacciona con mucha fuerza porque se trata de la esencia de su fidelidad al proyecto de Dios Padre.

Si Jesús le llama “Satanás” a Pedro porque piensa como los hombres y no como Dios, ¿qué diría de nosotros, y de nuestros criterios, deseos y proyectos? ¿Qué diría de nosotros al celebrar este aniversario departamental?

Jesús podría observar nuestros muchos templos y capillas, las devociones y fiestas religiosas. Quizás diría: “No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino,” (Lucas 12,32), como dijo a la multitud que fue a escucharle.

Pero podría también observar la violencia y los vicios que tenemos y de repente decir “¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo podrán escapar a la condenación de la Gehena?” (Mateo 23,33), como dijo una vez a los muy religiosos fariseos y escribas.

Por cierto, hermanos, cuando Jesús le dijo “Satanás” a Pedro, no era para insultarlo o condenarlo, sino para hacerlo reflexionar y darse cuenta de su superficialidad. Quería que aprendiera pensar como Dios y no como los hombres. Toda la predicación de Jesús va en esta línea. Así las bienaventuranzas y las parábolas con que nos ayuda a ver las cosas desde el punto de vista del Padre celestial. Cuando Jesús llamó a los fariseos “serpientes” y “víboras”, que son imágenes de Satanás y los demonios, es para que realmente vean que evitar su condenación eterna no es tan automático.

Naturalmente nos preocupan cosas más inmediatas. ¿Cómo tener el pan de cada día? ¿Cómo asegurar el éxito de mi negocio? ¿Cómo tener una buena vida familiar? ¿Cómo respirar aire limpio en Cochabamba? ¿Cómo transportar la gente de manera eficiente? ¿Cómo tener coca sin cocaína? ¿Cómo educar a los niños y jóvenes? ¿Cómo llevar adelante la Universidad? ¿Cómo tener buenos servicios de salud? ¿Cómo reducir la población carcelaria? ¿Cómo vivir sin temor a robos y asaltos? ¿Cómo gobernarnos con justicia? ¿Cómo parar el calentamiento global? ¿Cómo parar las guerras y atender a los refugiados?

Sea lo que sea la preocupación del momento, cabe preguntar, si en nuestros puntos de vista, ideologías, estrategias personales, comerciales y políticas…, cabe preguntar si pensamos como Dios o como raza de víboras. Jesús no acepta un “más o menos” o un pensamiento meramente humano, porque el plan de Dios no es más o menos. El combate contra el mal es a todo dar sin concesiones a Satanás.

¿Cómo escapar de la condenación que Gehenna? Jesús dice: “Que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará». No se trata de auto crucificarse para protestar o exigir algo. No se trata de aguantar no más los sufrimientos y tragedias que llegan. Se trata de las consecuencias de fidelidad al proyecto de Dios, al Reino de Dios y al Hijo de Dios. Esta fidelidad es la cruz, y Jesús nos dice hoy: “Toma tu cruz y sígueme”.