“¡Qué profunda y llena de riqueza es la sabiduría y la ciencia de Dios!”.
Homilía de Mons. Robert Flock
Obispo de la Diócesis de San Ignacio de Velasco
Domingo 21 de Tiempo Ordinario — 27 de agosto de 2023
San Pedro y las llaves del Reino de Dios
Link para ver la Santa Misa presidida por Mons. Robert Flock
Queridos hermanos,
“El Apóstol Pedro, en el momento de la prueba, niega conocer al que en otro tiempo llamó «el Hijo de Dios vivo»”.
El Evangelio hoy nos relata el momento extraordinario en que el pescador Simón reconoce a Jesús como el Mesías, y Jesús cambia su nombre a Pedro, “Roca” y le otorga una autoridad que compromete a al mismo Dios: «Lo que ates en la tierra, será atado en el cielo». La fe de Pedro todavía no es perfecta; si bien es el primero en reconocer a Jesús como Mesías, no comprende todavía el misterio de la cruz; y en el momento de la prueba, niega conocer al que en otro tiempo llamó «el Hijo de Dios vivo».
“Pedro se encargó de esta Iglesia naciente que ahora está presente en todas las naciones y abarca la quinta parte de la población mundial”.
Pero a pesar de sus limitaciones, Jesús le dice primero: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia». La Iglesia recién nace con el don del Espíritu Santo en Pentecostés, derramado sobre los Doce Apóstoles en presencia de la Virgen María. Inmediatamente después, Pedro dio inicio al anuncio del Santo Evangelio, explicando que Dios había acreditado a Jesús de Nazaret con milagros, prodigios y signos, que fue crucificado, y que Dios lo resucitó. Bautizaron los primeros tres mil creyentes ese día. Así Pedro se hizo aquella roca de fe, de acuerdo a lo que Jesús había dicho, y se encargó también de esta Iglesia naciente, que ahora está presente en todas las naciones y abarca la quinta parte de la población mundial.
“La Iglesia es perseguida de manera despiadada en países islámicos y comunistas. También en América Latina como Nicaragua y hasta en Bolivia”.
Jesús le dijo que el poder de la muerte no podría acabar con la Iglesia. Pedro mismo fue martirizado, como los demás apóstoles, pero con el testimonio de su sangre, la Iglesia no es sofocada; más bien crece. Se estima que unos 70 millones de cristianos han sido asesinados por su fe; de ellos, 45 millones y medio (el 65%) son mártires del siglo XX. Actualmente la Iglesia es perseguida en muchas partes del mundo de una manera despiadada, especialmente en países islámicos y comunistas, pero también en América Latina, en lugares como Nicaragua y hasta en Bolivia, donde empieza una ola de denuncias judiciales contra Obispos bajo cualquier pretexto, en realidad, es venganza por no aceptar la mentira del golpe, y porque a fondo, el socialismo será siempre en conflicto con la fe cristiana. Sin embargo, al fin de cuentas las persecuciones hacen a la Iglesia más fuerte aún, y esto porque no pueden matar a Cristo Resucitado quien acompaña a su Iglesia.
“El Objetivo de la Iglesia no es simplemente llegar a la resurrección y la vida eterna, sino promover en este mundo el Reino de Dios”.
Jesús también le dijo a Pedro: «Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos». Nota que no son las llaves de la Iglesia, sino del Reino. Jesús fundó la Iglesia sobre la Roca de Pedro y los demás Apóstoles, con el don del Espíritu Santo y la Maternidad de María, pero la Iglesia existe para promover el Reino de Dios (que es sinónimo con Reino de los Cielos). El objetivo, no es simplemente llegar a la resurrección y la vida eterna; sino promover en este mundo el Reino de Dios.
“No habría para qué atacar a los cristianos y sus pastores, si la Iglesia existiera solamente para otorgar un boleto al cielo”
Esto también explica porque hay persecución contra la Iglesia. No habría para qué atacar a los cristianos y sus pastores, si la Iglesia existiera solamente para otorgar un boleto al cielo. Somos perseguidos porque hay muchos reinos en este mundo que se oponen al Reino de Dios. Si dejáramos a Dios reinar sobre nosotros, no habría la violencia de los reinos infernales. La violencia es siempre una señal que revela donde reina el “príncipe de este mundo”, como Jesús llamó a Satanás.
“Dios tiene derecho a reinar sobre el mundo que Él creó y quiere hacerlo no como algún dictador que controla a todos”.
Jesús proclamaba el Reino de Dios, y a Pedro le dio las llaves de ese Reino. Dios, pues, tiene el derecho a reinar sobre el mundo que Él creyó, y quiere hacerlo, no como algún dictador que controla a todos en su territorio, sino en beneficio de toda la humanidad para que tengamos vida en abundancia, para que el proyecto de la creación tenga éxito. El reino de Dios significa una justicia auténtica y aquella paz que nace de esta justicia, además de estar tranquilo ante Dios, porque vivimos desde su gracia, su misericordia y su amor.
“Jesús le dio a Pedro las llaves del Reino de Dios… El poder de las llaves designa la autoridad para gobernar la casa de Dios”.
Jesús le dio a Pedro las llaves el Reino de Dios. ¿En qué consiste estas llaves? Según el Catecismo de la Iglesia Católica: “Jesús ha confiado a Pedro una autoridad específica: «A ti te daré las llaves del Reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos» (Mt 16, 19). El poder de las llaves designa la autoridad para gobernar la casa de Dios, … El poder de «atar y desatar» significa la autoridad para absolver los pecados, pronunciar sentencias doctrinales y tomar decisiones disciplinares en la Iglesia. Jesús confió esta autoridad a la Iglesia por el ministerio de los apóstoles (cf. Mt 18, 18) y particularmente por el de Pedro, el único a quien él confió explícitamente las llaves del Reino.” (CIC 553).
Siempre se muestra a Pedro con dos llaves, pero el Catecismo indicó tres: Primero “absolver pecados”. Dado que todos somos pecadores, necesitamos perdón. Dios lo da por medio de la Iglesia con el Bautismo, la Eucaristía y el Sacramento de la Penitencia. Solo un sacerdote católico puede decir en nombre de Cristo: “Yo te absuelvo de todos tus pecados”. El perdón es una llave del Reino de Dios.
“Sin la fe verdadera, se sustituye el Reino de Dios por imposiciones humanas, dictaduras, injusticias, y violaciones”.
Segundo: sentencias doctrinales: es decir, aclarar la fe verdadera. Sin la fe verdadera, se sustituye el Reino de Dios por imposiciones humanas, dictaduras, injusticias, y violaciones de una u otra manera. La fe cristiana auténtica, es decir, de la Iglesia católica es una llave del Reino de Dios.
“¡Qué profunda y llena de riqueza es la sabiduría y la ciencia de Dios!”.
Finalmente: Decisiones disciplinarias en la Iglesia. Yo he tenido, por ejemplo, que apartar un querido sacerdote del ministerio sacerdotal por probables abusos sexuales. Otro de la Diócesis fue apartado por el Papa Francisco por causas gravísimas. Es muy triste, aplicar semejantes medidas, pero son a la vez, una llave del Reino. Pero la llave en si, no es el castigo, sino la comunión entre nosotros, sin la cual no existe la Iglesia. Al comprender estas llaves, hacemos eco de San Pablo: «¡Qué profunda y llena de riqueza es la sabiduría y la ciencia de Dios!»


