La Paz

Mons. Pedro Fuentes: “El amor, el servicio y la libertad, claves para responder al amor de Dios”

 Desde la Basílica Menor de San Francisco en la ciudad de La Paz, este domingo 26 de junio, Mons. Pedro Fuentes, Obispo auxiliar de la Arquidiócesis de La Paz, en su alocución sobre el Evangelio, dijo que “nuestra vocación de amor al prójimo nace de una decisión libre” y el Señor  nos pide en medio de nuestra realidad, frente a los feminicidios e infanticidios, ser buenos, padres, madres e hijos, teniendo como clave el amor.

A su vez el Obispo reiteró que “la fe en Dios, el seguimiento de Jesús, hunde sus raíces en el amor de un Dios que nos amó primero, de una manera libre, generosa y gratuita, sin nosotros pedirlo, ni merecerlo tampoco”. De este nace un compromiso a través del cual profesamos este amor, siendo mejores personas, dándonos menos al odio, a la envidia, al no saber perdonar, a la injusticia, y buscar esos otros caminos que son opción libre de compromiso con el Señor.

Homilía de Mons. Pedro Fuentes

Domingo, 26 de junio de 2022

Al leer el Evangelio de hoy, rescatando lecciones bonitas, yo pondría tres temas: El primero, el amor culmen del seguimiento al Señor, porque lo hacemos por amor a Dios, por amor a Él; el servicio, nuestro compromiso en la vida, que fluye del amor y convencimiento en Dios; y el saber convivir en un mundo en el cual no todos creen en Dios, o por lo menos, no todos creen en Dios como nosotros creemos. Es bonito todo el Evangelio.

Jesús dice el evangelista Lucas, que va camino a Jerusalén, está decidido, y sabe lo que le va a pasar en Jerusalén, es un largo camino, pero está decidido, hay que decidirse por el Señor, el camino a Jerusalén es un simbolismo representa el camino de nuestras vidas y en el camino hay tantas cosas, las cosas que nos distraen, otras que nos llaman la atención, otras que nos atrapan, no sabemos si eso es el camino hacia el Señor, tal parece que no, porque el camino que el Señor nos señala es un camino de sacrificios, lleno de aprendizaje, es el camino en el cual tenemos que ir creciendo en la fe, y estar seguros que es el Señor quien nos está acompañando en el camino de la vida.

Nuestra vida en paralelo con la vida de Jesús, Jesús está decidido a ir a Jerusalén, ahí va dar la vida por nosotros, lo sabe pero está decidido. En medio del camino, Jesús les dice “vamos ir a descansar”, igual que nosotros en el camino de la vida. Pero resulta que ese lugar donde piden alojamiento son samaritanos, los samaritanos y los judíos no se llevaban nada bien, y eran tan cercanos porque las distancias entre unos y otros no eran tan lejanas, pero no era la lejanía geográfica la que los separaba, sino saben qué, el corazón, y el pensamiento, sus ideas, convicciones religiosas, tanto dividía a estos dos pueblos que se odiaban mutuamente.

Los evangelistas siempre ponen como ejemplo: “El buen samaritano”, “La mujer samaritana”, ejemplo de que Jesús sí quería unirles, no le importaba si era samaritano, es una gran lección para nosotros también. Pero en esta ocasión los samaritanos se portan mal, les dicen que pasen de largo, el Señor tenía motivos para sentirse mal, y nosotros nos sentimos mal cuando nos están despreciando, nos sentimos mal humanamente, pero Él no, está convencido de lo que tenía que hacer, está convencido de los que tiene que hacer, sigue su camino, pero a sus discípulos les hierbe la sangre “Señor, cómo te van a rechazar, ¿quieres que hagamos llover fuego?”, destrucción, trasladado a nuestra época en la vida de cada uno de nosotros cuando a veces nosotros nos sentimos cuando tratan mala un ser querido, venganza, cuando nos tratan mal, no somos capaces de perdonar, perdonar al que está errado, como en este caso del Evangelio, “hagamos llover fuego”, es lo que pensamos con quien nos trata mal o trata mal a nuestros seres queridos, tenemos resentimiento, pero el Señor les dice “no lo hagan”, porque el Señor es de bien, el Señor es de misericordia, el Señor es de perdón.

Tenemos que entender que Dios no castiga, esta mu metido en nuestra cabeza, porque si afirmáramos eso, pensaríamos que Dios es un Dios de vengativo, nosotros no somos dioses, queremos ser esos seguidores del Señor que va perfeccionando nuestras vidas, siempre nos tropezaremos con la piedra de la incoherencia en nuestra vida, pero no te preocupes por eso tampoco, el Señor te levantara, hay que seguir el camino de nuestra vida de fe.

Hay unas palabras que dice Señor: “el hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza, no tiene casa, no tiene plata, no tiene nada”, qué nos quiere decir, que Él no tiene nada, va tener que pasar muchos momentos como los que le han hecho pasar en ese momento, no le quieren dar hospedaje, ni alimentación, ni nada, pero su misión está por encima de esto, es una gran lección para nosotros, nuestra vida de fe tiene que estar por encima deseos intereses materiales, que sí los necesitamos para vivir, pero nuestro corazón no puede estar en ello, porque si nuestro corazón se aboba con estas cosas materiales, estamos perdidos, porque lo dice otro Evangelio “no puedes servir a Dios y al dinero” si nuestras inclinaciones van a las cosas materiales, a esas fiestas en las que vamos a derrochar y no nos fijamos en la pobreza de nuestras hermanas y hermanos con los cuales vivimos, y al decir hermano y hermana primero tus parientes.

El Covid nos ha enseñado grandes lecciones, pero no sé si hemos aprendido, seguimos viviendo tantas incoherencias, durante la pandemia hemos estado con mucho temor, con mucho miedo, pero la fe nos ha sostenido, hemos tenido miedo no solamente de enfermarnos sino que sabíamos lo que pasaba en el hospital, teníamos miedo y ha habido cadenas de oración y hemos rezado, no hemos cuidado y tal y eso nos ha fortalecido, pero seguimos siendo en esto a veces un poquito como no muy generosos, porque ha habido también familiares, parientes, amigos, porque ustedes saben lo que es entrar en terapia intensiva en Bolivia,  gente que venía, gente que te han pedido una mano, que te han dicho dame una mano, y a veces nosotros no hemos tendido la mano, porque buscábamos nuestra seguridad, veíamos el sufrimiento, pero no lo sentíamos como lo siente el Señor, para que lleguemos a tal sensibilidad nos hace falta una conversión en ese camino hacía Jerusalén, el camino de la vida, nos hace falta transitar mucho en ese camino.

La otra parte, el Señor le dice a uno: “Sígueme, te invito a que me sigas, se de mi causa, de esa causa buena, justa, que está por encima de un mero cumplimiento religioso, que un mero cumplimiento legal, me sigues con tu corazón y con tu vida. Quiero tu vida”, que responde, “déjame ir a mi casa, me quiero ir a despedir”, afectivamente, humanamente lo necesita, pero esto es simbolismo para hacernos entender que siempre le damos largas al Señor, cuándo vamos a terminar de convertir, cuándo va ser tu momento, cuándo me vas a dar tu corazón, cuándo vas a saber aprender a amar.

Hemos celebrado hace poco el Sagrado Corazón a Jesús, el amor del Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo que se da, Él da su vida no se la están pidiendo, la da por amor, por convicción. Ahorra también a ti, el Señor te pide, en la realidad en la cual vivas, tu vida, ¿cómo?… Siendo un buen papá, que te interese tu hijo, tu hija, una buena mamá, una buena esposa, un buen esposo, si lo haces, estás sirviéndole al Señor con amor, porque estas amándoles a tus hijos, amando al Señor. Pero aquellos que maltratan a sus hijos, estamos ante esta ola de feminicidios infanticidios, terrible situación, una realidad que estamos atravesando, qué podemos decir de esos esposos, no saben amar, no saben amar a sus hijos cuando están castigando, pegando, vejando, esa carencia de amor nos hace ser soberbios y malvados, nos lleva a la mandad. Por eso el amor es la clave hermanos.

La segunda expresión de San Pablo, en la segunda lectura a través de la cual quiere evitar que los cristianos de esa comunidad de Galacia, los Gálatas que eran paganos, sucumban a la presión de aquellos que pretenden someterles a la ley judía. San Pablo les dice y nos dice: “para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado… nuestra vocación de amor al prójimo nace de una decisión libre, nadie te puede obligar a amar.

No podemos querer ni a Dios ni a nadie por obligación. Si decimos que le queremos es por amor y el amor siempre nace unido a la libertad. “Sólo desde el amor la libertad germina” dice un himno de la liturgia de las horas que rezamos los sacerdotes, y “sólo desde la fe va creciéndole alas” al amor. La fe en Dios, el seguimiento de Jesús, hunde sus raíces en el amor de un Dios que nos amó primero, de una manera libre, generosa y gratuita, sin nosotros pedirlo, ni merecerlo tampoco. Por ese amor primero nace también nuestra respuesta libre y generosa de amor, que se convierte en COMPROMISO.

Y ese compromiso, es “yo me comprometo Señor a ser mejor persona”, me comprometo porque yo te amo Señor, yo sé que este amor que te profeso me compromete a ser menos dado al odio, a la envidia, al no saber perdonar, menos dado a la injusticia, y tengo que buscar esos otros caminos que son mi opción libre de compromiso contigo Señor.

El día miércoles celebramos el Día de San Pedro y San Pablo, el día del Papa, algunos me han preguntado ¿El Papa va a renunciar?, no sabemos nada, no lo creemos, sí que esta diezmado con la vejez y por la enfermedad, con la vejez nos vienen muchas enfermedades y él lo está sufriendo en carne propia. Pero fíjense que valiente, va con el evangelio, él tiene un compromiso, le ha dicho sí al Señor, tiene una misión, es un hombre valiente, en todos sus escritos, en todo lo que habla se nota, él tiene un compromiso está ahí firme, recemos de manera especial el día miércoles por el Papa Francisco. Así Sea.

Fuente: Prensa CEB