Análisis

Mons. Jesús Pérez: “Un gran profeta visita a Bolivia”

Las tres lecturas de este domingo, cuando vivimos con emoción en la espera del papa Francisco, nos invitan preguntarnos acerca de nuestra fe y acerca de la incredulidad de no pocos en el mundo y en Bolivia. Hoy es un tema de suma actualidad en el mundo, vemos como algunos presumen de su no creencia. A alguien le escuche que presumía de ser agnóstico:” gracias a Dios no creo en Dios”. Sin duda, que el subconsciente le hizo decir esta barbaridad. Es una realidad que nos ha tocado vivir y que los cristianos la debemos asumir tal como es. En unos es real y en otros es una moda. En el evangelio de hoy nos dice que Jesús apenas” pudo” hacer en su tierra milagros porque no tenían fe. El Papa viene a confírmanos en la fe, viene para toda Bolivia, pero viene a visitar sobre todo a su familia, o sea, la Iglesia. Todo bautizado sabe que entró a la Iglesia por el bautismo, el que dice que cree en Cristo y no cree en la Iglesia incurre en una tremenda contradicción, pues el bautizado que así habla está hablando contra lo que es. Todos los bautizados somos Iglesia.

El profeta Ezequiel, el apóstol Pablo y Jesucristo sintieron el rechazo de su pueblo. Pero, a la vez, hubo la cercanía de otro grupo que le escucharon con fe. El interrogante de hace dos domingos está nuevamente presente: ¿quién es este? ¿De dónde le viene la sabiduría y el poder milagroso que muestra? Estas extrañezas de los paisanos de Jesús son lógicas, ¿cómo puede venir de Dios un carpintero de nuestro pueblo, de este que le hemos visto crecer entre nosotros? No pudieron pasar de las preguntas a la conclusión más lógica: Dios debe estar de parte nuestra, porque si no, no podría hacer los milagros que hace. Estaban perplejos, bloqueados. Dice el evangelista, “desconfiaban de él”. La mayoría no creyeron en Jesús .Jesús concluyó con amargura, “no desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa”. Jesús escogió ese refrán popular para hacerles entender por dónde estaban las actitudes que habían tomado contra él.

En nuestra tierra, en nuestra Iglesia, en nuestras parroquias hay profetas. Por vocación todos los bautizados somos profetas. En el libro de los Hechos vemos como san Pedro anuncia que en la Iglesia se cumple la antigua promesa, que todos por igual son profetas Profeta no es el que pronostica el futuro, sino el que ve el presente a la luz de Dios y juzga los acontecimientos con miras al cumplimiento del plan de salvación. Profeta es el que habla de Dios y en nombre de Dios, después de hablar con Dios. Ser profeta es cuestión de fe. La misión que Cristo dio a la Iglesia es para todos los bautizados: vayan y anuncien la Buena Noticia, o sea, llevar el Evangelio.

El mensaje del evangelio de este domingo está más ampliamente descrito por el evangelista Lucas capítulo 4,16-30. Nos será muy útil si leemos detenidamente este pasaje. A un primer momento la gente quedó “maravillada”. Lucas nos dice que todos “daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salín de su boca”. Aceptar a Cristo o al Papa Francisco no es tanto cuestión intelectual, sino del corazón. Tener fe en Cristo es una decisión del corazón para aceptar a Dios como él.

El desprecio a un profeta no necesariamente será abierto y manifiesto. Puede esconderse detrás una sonrisa, o de un elogio a la predicación de otro, simplemente, consistirá en no hacer caso de lo que el otro dice, aplaudir pero no hacer nada. Ni se trata sólo de temas estrictamente religiosos. Dios nos habla también de otros temas referentes a la justicia tanto personal como comunitaria, nos habla de todo aquello que está relacionado con la vida. ¿Oiremos de verdad al gran profeta que va a llegar a Bolivia?

De todas formas, hagan caso o no, el bautizado que dice lo que la fe y el Espíritu le inspira no por ello pierde el tiempo. Aunque nadie le haga caso, el profeta debe seguir hablando, aunque la mayoría piensen lo contrario, la verdad debe seguirse anunciando. Aunque aparentemente Jesús fracasó en su pueblo, siguió “recorriendo los pueblos de alrededor enseñando”. El Papa va recorriendo el mundo con la invitación de llevar con alegría el Evangelio. El lema de la visita papal es:” CON FRANCISCO ANUNCIAMOS LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO. Al gritar este lema, ¿estamos haciendo caso a lo que el Papa nos ha dicho en su exhortación “evangelli gaudium”? ¿Conoce esta exhortación?

Sucre, 5 de julio de 2015.

Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.
Arzobispo emérito de SUCRE