Análisis

Mons. Jesús Pérez: “Triunfará el bien”

Hoy es el penúltimo domingo del año litúrgico, el próximo domingo celebraremos la fiesta de Cristo Rey. Terminamos con la lectura del evangelista Marcos que nos ha acompañado en este ciclo B. El evangelio del próximo domingo será tomado del evangelista Juan. Desde el 29, primer domingo de Adviento, leeremos al evangelista Lucas. No solo el evangelio, si no las otras dos lecturas nos invitan a mirar hacia el final de la historia. Esta perspectiva queda señalada por la lectura de Daniel 12, 1-3. El mundo se acabará. Pero, ¿qué pasará después? Por la fe sabemos que vamos hacia un final feliz, el bien triunfará sobre el mal.

Los cristianos como todos los humanos, tenemos problemas. El ser cristianos, no nos libera de todo aquello que los demás sufren; nos enfermamos, pasamos necesidades, sentimos tensiones, tentaciones… y moriremos todos. Cristo no ofrece un” seguro contra todo riesgo”. Más bien nos exhorta a cargar con la cruz de cada día, si queremos ser discípulos de él. Si miramos el panorama universal, hay una gran confusión al respecto. Algunos creen en la abundancia de bienes, así lo dicen de una manera u otra, si se portan bien, si con fe entregan sus casas, dinero… a su iglesia, él Señor les va a dar cien veces más. Jesús no ha ofrecido la felicidad en esa forma.

Las lecturas de este domingo nos aseguran que el bien triunfará sobre el mal. Toda la vida es una lucha entre el bien y el mal. La primera lectura del profeta Daniel 12,1-3, sitúa sus relatos y visiones como sucedidos varios siglos antes, en tiempos del rey Nabucodonosor. Pero los escribe en tiempos del impío rey Antíoco Epífanes, el que más persiguió la fe del pueblo de Israel, era el tiempo de los macabeos, en el siglo II antes de Cristo. El autor de este libro quiere dar ánimos a los lectores para que permanezcan fieles a su fe. Hoy también la palabra es presentada a nosotros para que no desmayemos en el seguimiento de Cristo.

En la segunda lectura, la carta a los hebreos nos pone delante al máximo modelo para la lucha contra el mal, Cristo”. “Él ha vencido al pecado, de una vez para siempre con su muerte en la cruz. Él es “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, como se nos dice ante de recibir la Sagrada Comunión. La lucha sigue hoy día en la persecución a los cristianos con formas martiriales de derramamiento de sangre y con formas sofisticadas como nunca. La lucha tiene que seguir con la ayuda de Cristo. Él “está sentado a la derecha de Dios y espera hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies”.

Jesús anuncia en el evangelio de Marcos, que habrá momentos de angustia antes de la venida de él, “aparecerá con gran poder y majestad”. Ahí se producirá la victoria sobre el mal. Esta es la gran alegría, la Buena Noticia que resuena en el discurso de Jesús. Esto tiene que darnos una visión optimista de la historia del mundo y de su final, para que nos comprometamos mucho más en la construcción de un mundo mejor. Por mal que esté la higuera, llegará un día que dará fruto. Lo que Dios pacientemente espera, es que demos fruto.

Aunque pudiera asustarnos la descripción del final del mundo que hace Jesús, no es lo que busca él, todo lo contrario, su lenguaje está lleno de esperanza y amor, porque inmediatamente dice que veremos “venir sobre las nubes al Hijo del Hombre con gran poder y majestad” y él viene a salvarnos, viene a darnos la felicidad en el cuerpo y en alma para siempre.

Lo que debe preocuparnos no es cuándo será el día en que esto suceda. Los detalles que le acompañarán a este final del mundo no nos deben preocupar. Jesús advierte que este día es secreto. ¡Qué sería si supiéramos algo! Este hecho queda asegurado por el secreto de Dios. Este secreto expresa la bondad, la delicadeza y la ternura de Dios para con sus hijos. Todo lo hace el Dios bueno y providente que nos ama y busca nuestra felicidad total. Dios es Dios. Dios es bueno, infinitamente bueno. Es más bueno de lo que podemos imaginarnos. Dios más humano y cercano de lo que podamos pensar y más grande que todos los pecados de la humanidad. Si creyéramos en esto, la vida sería un esperar y gozar del amor misericordioso. Esto es lo que papa Francisco busca con el año de la misericordia que ya está muy cerca su inicio.

Sucre, 15 de noviembre de 2015.

Fray Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.
Arzobispo emérito de Sucre