Análisis

Mons. Jesús Pérez: “Somos colaboradores”

Cada año en el IV domingo de Pascua, celebramos la JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES AL SACERDOCIO Y A LA VIDA CONSAGRADA. En esta ocasión, también cada año, se nos invita a mirar con mucha fe al Buen Pastor, Cristo Jesús, quien dando su vida en la cruz por toda la humanidad nos salvó de nuestros pecados, “pues muriendo destruyó la muerte y resucitando nos dio nueva vida”. En el evangelio de este domingo, Jesús se auto define como el Pastor auténtico que conoce a sus ovejas y da su vida por ellas ¡Qué hermoso para los que tenemos fe! El Señor nos conoce y nos cuida.

Este evangelio de hoy viene a ser como una parábola con tres imágenes parciales: la puerta, el pastor y las ovejas. Es importante leer este capítulo desde el principio. Pero mucho más importante es sentirse amados por el Buen Pastor. Jesús señala los rasgos característicos del pastor. El Pastor es Jesús, el verdaderamente bueno y es pastor de un solo rebaño. El da la vida por las ovejas. El que no tiene la fe segura de que Jesús es el Buen Pastor anda fuera del rebaño y acude a alimentarse de otros pastos distintos de la Palabra de Dios y los sacramentos.

El apóstol Pedro, ante las autoridades de Israel, define a Jesús como la “piedra angular” de un edificio, tomando pie del salmo 117. Esta imagen es muy expresiva pues unos arquitectos rechazan una piedra porque no les sirve para el edificio que quieren construir y, resulta que para Dios esa es la piedra principal, la que da consistencia y corona todo el edificio. Lo que hicieron con Jesús que, fue rechazado, sucede también hoy día con muchos pastores de la Iglesia.

El Señor necesita hoy, como entonces, de pastores que lo hagan a Jesús, presente en el mundo y en su Iglesia. Por eso Jesús dijo a la gente: “la mies es mucha, los obreros son pocos. Recen al dueño de la mies que envié operarios a su mies” (Mt. 9,57-38) ¡Qué poco rezamos para que hayan más pastores y pastores según el corazón de Cristo! El Señor sigue hoy día necesitando de colaboradores a tiempo completo y no sólo de buenos sacerdotes, diáconos, catequistas, obispos, sino de laicos comprometidos, o sea, de cristianos y cristianas que se comprometan en la construcción de Reino. Si no hay laicos comprometidos, tampoco habrá pastores buenos.

Cristo nos da hoy las características del buen pastor en su forma de actuar. Sin duda que esta escena del evangelio es un buen ejemplo para los pastores de las comunidades cristianas, la Iglesia. Para obispos, sacerdotes, diáconos, pero también hay que decir que lo mismo pide a los padres de familia, educadores, catequistas, a todos los que llamamos agentes de pastoral. Todo bautizado en uno o en otro grado estamos llamados a ser colaboradores. Llamados a trabajar en la misma tarea de Jesús que él nos encomendó: “vayan por todo el mundo y anuncien el evangelio a toda criatura”. Todos los bautizados podemos y debemos de ser colaboradores de Cristo. ¿Por qué habrá tan pocos cristianos comprometidos en las parroquias? ¿No habrán tomado en serio el ser discípulos de Cristo?

Esta Jornada de hoy, de una manera u otra sigue todo un mes en nuestra Arquidiócesis de Sucre. A lo largo del año en muchas parroquias hay horas de oración y reflexiones por las vocaciones sacerdotales y religiosas, pero cuan pocos son los cristianos que se dan un espacio para orar por esta causa. Por ello, hay que recordar y tomar en cuenta la voluntad de Dios que no pide que oremos por ello. El papa Francisco ha dicho un poco más de un mes, necesitamos orar más y dejar los chismes.

Sucre, 26 de abril de 2015

Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.
Arzobispo emérito de Sucre