Análisis

Mons. Jesús Pérez: “Semana de los grandes recuerdos”

Comenzamos hoy la Semana Santa o la Semana Grande, que es mitad cuaresma (hasta el Jueves Santo en la tarde) y mitad Triduo Pascual (desde la tarde del Jueves Santo hasta el domingo inclusive). El domingo de hoy lo llamamos “Domingo de Ramos en la Pasión “.A toda la semana podríamos denominarla SEMANA DE LOS GRANDES RECUERDOS.

Se dice que no se puede vivir de recuerdos. Sin duda, hay una forma enfermiza de estancarse en una etapa determinada del pasado, negándose a vivir la realidad presente. No se puede dudar que la ignorancia o el olvido del pasado son sumamente negativos y constituye un grave impedimento para la vida. Bien lo podrían decir los que han sufrido un ataque de amnesia: se encuentran perdidos, desorientados, sin identidad, al borde de la desesperación. Etimológicamente la palabra recordar significa “volver a traer al corazón”. Es esto lo que cada buen cristiano tiene que hacer.

La negación de los recuerdos es una manera de eludir el desafío de la realidad. La Semana Santa es la semana de los grandes recuerdos cristianos que han marcado y siguen marcando nuestra vida. La Iglesia hace como el hombre o la mujer que alimenta su amor repasando viejas cartas y álbumes de fotos, evocando las escenas del pasado que mejor pusieron de manifiesto la profundidad y la ternura del cónyuge. Los recuerdos de la Iglesia tienen una especial fuerza vivificante. Son mucho más que una mirada del pasado. Son verdaderas representaciones, un volver a hacer presente los hechos recordados. La eucaristía o misa es el memorial de los padecimientos y la resurrección de Jesús. El concepto judío de memorial es riquísimo, denso, fecundo. La misa es “el gran memoria” de la Iglesia, no es una repetición, es una actualización de la Cena del Señor.

Este domingo nos invita a sumarnos con la fe y la imaginación, al número de los que reciben a Jesús con aclamaciones a su entrada triunfal en Jerusalén. Se abre este domingo con una celebración de grandes contrastes: gloria y pasión. La misma turba aclama a Jesús como rey y lo condena días después como un facineroso. Refleja el entusiasmo siempre fácil de las masas. Las masas no suelen discurrir. ¿Cuál será nuestra actitud con Cristo en esta semana?

Esta Semana Santa nos dará a todos, una vez más, sus soberanas enseñanzas. Lo lógico sería salir de ella más unidos a Cristo por la fe en su Resurrección que es garantía de nuestra propia resurrección. La Semana Santa, la más gran del año, tiene su punto culminante en la Vigilia Pascual, la “Madre de todas la Vigilias” la llama san Agustín. A Dios gracias, cada vez hay más laicos que se animan a hacer una vigilia de muchas horas. Es una señal de su fe y amor a Cristo. El misterio pascual: Muerte y resurrección de Jesús, es el centro de la vida cristiana. Esta Semana Santa será CELEBRADA por unos, CONTEMPLADA por otros y VIVIDA por el resto. Se trata de diversas posturas y sentimientos ante los dolores del Señor. Cuando Jesús sufría con la Cruz a cuestas y mientras estaba crucificado, era condenado a muerte por UNOS, traicionado por OTROS, injuriado por muchos y compadecido por UNOS POCOS. ¿En qué lugar hubieras querido estar en aquel día? Ponte, cristiano, en ese lugar durante esta SEMANA SANTA.

Sucre, 9 de abril de 2017

Fray Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.
Arzobispo emérito de Sucre