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MONS. JESÚS PÉREZ: MENSAJE EN EL DOMINGO MUNDIAL DE LAS MISIONES (DOMUND)

(Sucre)

Queridos hermanos y hermanas: Paz y Bien.

Celebramos el 23 de octubre, el DOMIGO MUNDIAL DE LAS MISIONES (DOMUND), con la finalidad de revivir el mandato de Cristo: “vayan por todo el mundo a anunciar el evangelio” (Mt 28,19).

El Papa Benedicto XVI ha enviado a toda la Iglesia un mensaje para esta Jornada Mundial de las misiones que es necesario conocerlo y dejarnos iluminar por el magisterio del Pastor Supremo de la Iglesia. El nos convoca a vivir esta Jornada recordándonos el ferviente llamado del Beato Juan Pablo II: “la misión renueva a la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana, da nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones. ¡La fe se fortalece dándola! La nueva evangelización de los pueblos cristianos hallará inspiración y apoyo en el compromiso por la misión universal” (Juan Pablo II, R.M. 2).

El “vayan por todo el mundo” (Mt 28,19) debe seguir resonando en el corazón del discípulo de Cristo si quiere ser fiel a Él y si quiere conservar viva la fe en Cristo, único Salvador y Redentor. “Todos aquellos que se han encontrado con el Señor resucitado han sentido la necesidad de anunciarlo a otros como hicieron los discípulos de Emaús” (Benedicto XVI, mensaje para Jornada Mundial de las Misiones 2011).

En el VI Sínodo de la Arquidiócesis se nos recuerda: “la misión de la Iglesia es evangelizar, nos dice Aparecida; es anunciar que la historia de la humanidad, a la que Dios nunca abandona, transcurre bajo su mirada compasiva. Dios ha amado tanto nuestro mundo que nos ha dado a su Hijo. Él anuncia la buena noticia del Reino a los pobres y a los pecadores. Por esto, nosotros, como discípulos y misioneros, queremos y debemos proclamar el evangelio, que es Cristo mismo” (DA 30 y VI Sínodo).

Al seguir las líneas trazadas por el VI Sínodo y, plasmadas en el Plan Pastoral 2011-2016, podemos insertarnos todos los cristianos en una iglesia que quiere ser misionera como lo afirma esta expresión sinodal: “nuestra Iglesia es consciente de esta misión y nuestros fieles piden una renovación y profundización de los diversos planes pastorales”.

Las personas que han participado en el VI Sínodo y los que están comprometidos en llevar adelante el Plan Pastoral de la Arquidiócesis se dan cuenta que es necesario y urgente seguir trabajando por ser una Iglesia misionera, pues “la misión de Cristo Redentor, confiada a la Iglesia, está lejos de cumplirse… Una mirada global a la humanidad demuestra que esta misión se halla todavía en los comienzos y que debemos comprometernos con todas nuestras energías en su servicio” (RM 1).

Es necesario que todos no comprometamos y nos impliquemos en la actividades de renovación misionera, siendo discípulos misioneros, pues lo que señala Benedicto XVI en su mensaje para la Iglesia universal es válido en esta nuestra Arquidiócesis de Sucre: “es cada vez mayor la multitud de aquellos que, aun habiendo recibido el anuncio del evangelio, lo han olvidado y abandonado, y no se reconocen ya en la Iglesia; y muchos ambientes, también en sociedades tradicionalmente cristianas, son hoy refractarios a abrirse a la palabra de la fe. Está en marcha un cambio cultural, alimentado también por la globalización, por movimientos de pensamiento y por el relativismo imperante, un cambio que lleva a una mentalidad y a un estilo de vida que prescinden del mensaje evangélico, como si Dios no existiese, y que exaltan la búsqueda del bienestar, de la ganancia fácil, de la carrera y del éxito como objetivo de la vida, incluso a costa de los valores morales”.

Con motivo de esta Jornada Mundial de las Misiones vuelvo a reiterar el llamado que he venido haciendo desde mayo de 2009, de pasar de una pastoral de mantenimiento o conservación a una pastoral misionera. Pues como nos dice Benedicto XVI “El Evangelio no es un bien exclusivo de quien lo ha recibido; es un don que se debe compartir, una buena noticia que es preciso comunicar. Y este don-compromiso está confiado no sólo a algunos, sino a todos los bautizados, los cuales son ‘linaje elegido, nación santa, pueblo adquirido por Dios’ (1P 2, 9), para que proclame sus grandes maravillas” (Benedicto XVI, mensaje para Jornada Mundial de las Misiones 2011).

Hago un llamado de pastor a todos los sacerdotes, diáconos, catequistas y agentes de pastoral en general, a comprometerse para hacer revivir en el mes de octubre y, especialmente en esta Jornada, el espíritu de discípulo misionero pues “a través de la participación corresponsable en la misión de la Iglesia, el cristiano se convierte en constructor de la comunión, de la paz, de la solidaridad que Cristo nos ha dado, y colabora en la realización del plan salvífico de Dios para toda la humanidad. Los retos que esta encuentra llaman a los cristianos a caminar junto a los demás, y la misión es parte integrante de este camino con todos” (Benedicto XVI, mensaje para Jornada Mundial de las Misiones 2011).

Durante el mes de octubre, mes de la familia, mes del rosario y mes misionero, podremos unirnos todos, a través de la oración, pues sin ella no hay verdaderos frutos y, con nuestro aporte económico, a la gran tarea, la misión de la Iglesia, de anunciar el evangelio a todo el mundo. La misión, el ser misionero no es un plus, sino que forma parte de la vida del discípulo de Cristo.

Que Cristo, misionero del Padre, reavive en todos el ardor por llevar el Evangelio a todas partes y les conceda la alegría de ser discípulos misioneros.

Jesús Pérez Rodríguez
ARZOBISPO DE SUCRE