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MONS. JESÚS PÉREZ: LA FESTIVIDAD DE PEDRO Y PABLO Y EL DÍA DEL PAPA

El  día 29 de Junio celebramos la festividad de los apóstoles Pedro y Pablo. La figura del Príncipe de los apóstoles relega a un segundo lugar a Pablo. Una antigua antífona dice: “hoy subió al patíbulo de la cruz Simón Pedro; hoy partió gozoso a unirse con Cristo el Llavero del reino celestial; hoy el apóstol Pablo, lumbrera del orbe terráqueo, doblando la cabeza, fue coronado con el martirio por Jesucristo, aleluya”.

A Pedro lo eligió Jesucristo para ponerlo al frente de su Iglesia. Era un sencillo y humilde pescador. Esta elección, al igual que la de Pablo, demuestra claramente que la Iglesia es obra de Dios. San Pablo dice: “escoge a los necios según el mundo para confundir a los sabios; ha escogido lo que el mundo tiene por débil, para avergonzar a los fuertes… Así ningún mortal ya podrá alabarse así mismo delante de Dios” (1Cor 1,27-29).

Sin duda alguna que Jesucristo no necesita de nadie para fundar a su Iglesia pero eligió a Pedro para ponerlo al frente de ella: “tu eres, Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del abismo no podrán vencerla. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos” (Mt 16, 18-19).

El prefacio de la misa del día 29 nos hace una breve semblanza de los apóstoles: “Pedro fue el primero en confesar la fe, Pablo, el maestro insigne que la interpretó; aquel fundó la primitiva Iglesia con el resto de Israel, éste la extendió a todas las gentes.

De esta forma, Señor, por caminos diversos, los dos congregaron la única Iglesia de Cristo, y a los dos, coronados por el martirio, celebra hoy tu pueblo con una misma veneración”.

El llamado de Pedro, Pablo y de todo cristiano, solamente se puede entender desde la fe. Tras la confesión de fe en la divinidad de Jesús, éste le constituye en la piedra sobre la que edificará su Iglesia; le promete las llaves del Reino de Dios y le concede el poder de atar y desatar.

El día de hoy, podría llamarse fiesta de la catolicidad o día del Papa. Día para recordar que todos hemos sido elegidos por Dios para formar parte de su Reino, de su Iglesia y que la Iglesia por voluntad de Cristo tiene un vicario, el Sumo Pontífice, sucesor de Pedro, Benedicto XVI.

Este año, en la fiesta de Pedro y Pablo, recordamos con gratitud el 60 aniversario de la ordenación sacerdotal del Papa Benedicto XVI. La fecha es doblemente ocasión propicia para estar cerca, muy cerca, de él, para testimoniarle nuestra adhesión inquebrantable. Y, en el Papa, a Jesucristo, a la Iglesia.

Desde la Congregación del Clero, en Roma, se viene promoviendo la adoración del Santísimo, durante 60 horas continuas o discontinuas en el mes de Junio, para pedir por la santificación de los sacerdotes y también para orar por las vocaciones sacerdotales.

Señala el Cardenal Mauro Piacenza, Prefecto de la Congregación del Clero: “el culmen de estas sesenta horas de adoración  podría hacerse coincidir con la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, el 1º de Julio”.  En la fiesta del Sagrado Corazón, desde hace varios años, se celebra la “Jornada de santificación sacerdotal”.

Nuestra ofrenda al Papa, en su día, 29 de  Junio, sería una corona de oraciones y de sobrenatural unidad. A la vez, la ofrenda económica, en la colecta llamada el “óbolo de San Pedro”. Por ello, pedimos que la colecta se haga el domingo 26 y el miércoles 29.

Esperamos que en cada parroquia se puedan organizar diferentes jornadas de oración por el Papa. Así mismo, en los otros templos no parroquiales, especialmente el primero de Julio.

Que los apóstoles Pedro y Pablo nos entusiasmen a todos y el ardor del Espíritu Santo nos haga discípulos misioneros.

Jesús Pérez Rodríguez
ARZOBISPO DE SUCRE