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MONS. JESÚS PÉREZ: JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

Hermanos y hermanas:

Celebramos hoy, la JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES, en la Fiesta de la Ascensión del Señor Jesús a los cielos, que correspondería al jueves pasado y en el prefacio de esta fiesta rezamos; “El Señor Jesús, rey de la gloria, triunfador del pecado y de la muerte, ante la admiración de los ángeles, ascendió hoy a lo más alto de los cielos, como mediador entre Dios y los hombres, juez del mundo y Señor de los espíritus celestiales. No se fue para alejarse de nuestra pequeñez, sino para que pusiéramos nuestra esperanza en llegar como miembros suyos, a donde Él; nuestra cabeza y principio nos ha precedido”.

Cristo ha subido a los cielos pero con la intención de volver. Él estuvo con el cuerpo muerto en la cruz, puesto en el sepulcro, pero ahora con el cuerpo glorioso. Cristo salió del sepulcro, subió a los cielos, pero volverá como dijeron los ángeles en la montaña. Fue al cielo desde donde bajó a este mundo, volvió para recibir la gloria y el honor, Él es el Señor de la vida. Él sigue presente entre nosotros, “yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).

Hay que tener en cuenta que cuando afirmamos y confesamos que Cristo “subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso”, no afirmamos nada respecto a su ubicación espacial o su postura física. Lo que queremos expresar es que Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios y de María, participa de la gloria que tenía desde siempre, del poder divino con un cuerpo glorioso. Es la naturaleza humana que tomó de la Santísima Virgen, su madre, la que llega triunfante al cielo, la divinidad de Jesús le hacía permanecer en el Padre y en el Espíritu Santo. Está en el cielo el hombre y Dios, Jesús de Nazaret, encumbrado sobre los ángeles.

Celebramos en esta fiesta de la Ascensión el triunfo de Jesús que, ahora desde el cielo ejerce el servicio de Señor y Mediador universal que ganó con su muerte en la cruz. Demos gracias a Dios “porque Jesús el Señor, el rey de la gloria, vencedor del pecado y de la muerte, ha ascendido hoy a los cielos ante el asombro de los ángeles, como mediador entre Dios y los hombres, como Juez de vivos y muertos”.

Cuando se hace un acto en honor de una persona, se reserva un lugar destacado para los familiares. “El Hijo de Dios, con su venida al mundo, al encarnarse en las entrañas de la Virgen, se ha unido a la naturaleza humana” en expresión del Vaticano II en la Constitución Gaudium et spes. Por ello, toda persona por el hecho de serlo, es pariente de Cristo. Todos sin excepción. El artista, el político, el drogadicto, el obrero, sacerdote, la religiosa consagrada a vivir el silencio claustral, el play boy (libertino, relajado, juerguista), el obispo, el capitalista, etc. Todos estamos en parentesco con Cristo, el Señor que está junto al Padre en lo alto del cielo. La persona humana sobre todo el bautizado, tiene la dignidad altísima de estar en la divinidad.

Los ángeles llamaron la atención a los apóstoles y discípulos después de que Jesús desapareció de su presencia. Ellos seguían mirando boquiabiertos hacia el cielo. Es necesario mirar ahora al mundo, a los parientes del homenajeado, para anunciarles el triunfo de Cristo, la Buena Noticia. Para hacerles partícipes del triunfo de Cristo, que es también nuestro.

El Papa Benedicto XVI, al igual que los Papas Paulo VI y Juan Pablo II, ha dirigido un mensaje con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, nos ha regalado un mensaje en el que expresa, como siempre, su gran interés por los medios de comunicación social: “Deseo compartir con ustedes algunas reflexiones sobre un aspecto del proceso humano de la comunicación que, siendo muy importante, a veces se olvida y hoy es particularmente necesario recordar. Se trata de la relación entre silencio y palabra: dos momentos de la comunicación que deben equilibrarse, alternarse e integrarse para obtener un auténtico diálogo y una profunda cercanía entre las personas. Cuando palabra y silencio se excluyen mutuamente, la comunicación se deteriora, ya sea porque provoca un cierto aturdimiento o porque, por el contrario, crea un clima de frialdad; sin embargo, cuando se integran recíprocamente, la comunicación adquiere valor y significado” (Mensaje de Benedicto XVI, Jornada Mundial de las comunicaciones sociales).

El Papa explica que “allí donde los mensajes y la información son abundantes, el silencio se hace esencial para discernir lo que es importante de lo que es inútil y superficial. Una profunda reflexión nos ayuda a descubrir la relación existente entre situaciones que a primera vista parecen desconectadas entre sí, a valorar y analizar los mensajes; esto hace que se puedan compartir opiniones sopesadas y pertinentes, originando un auténtico conocimiento compartido. Por esto, es necesario crear un ambiente propicio, casi una especie de ‘ecosistema’ que sepa equilibrar silencio, palabra, imágenes y sonidos” (Benedicto XVI).

Nunca mejor que la fiesta de la Ascensión para celebrar esta JORNADA, cuando Jesús nos deja la “dulce tarea de evangelizar” al subir a los cielos. “Palabra y silencio. Aprender a comunicar quiere decir aprender a escuchar, a contemplar, además de hablar y esto es especialmente importante para los agentes de la evangelización. Silencio y palabra son elementos, esenciales e integrantes de la acción comunicativa de la Iglesia, para un renovado anuncio de Cristo en el mundo contemporáneo” (Benedicto XVI).

El Concilio Vaticano II ordenó que en las diócesis se haga una colecta para ayudar a los medios de comunicación de la Iglesia. Por ello, pido a todos hacer este domingo de la Ascensión de Jesús a los cielos la colecta, para esta finalidad.

Agradezco a todos los medios de comunicación social, que hay dentro de la Arquidiócesis, la cobertura que dan al anuncio del Evangelio y a las noticias de nuestra Iglesia.

Que Cristo, gran comunicador del Padre, nos ayude a todos a ser discípulos misioneros.

Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.
ARZOBISPO DE SUCRE