Análisis

Mons. Jesús Pérez: “¿En qué podemos servir?”

En qué puedo servir

Hoy es el domingo trigésimo del tiempo ordinario. Los buenos hijos de Dios y de la Iglesia, saben que tienen una cita con el Señor en la eucaristía siguiendo el mandato de guardar el DÍA DEL SEÑOR. Y, a la vez, es un encuentro con los hermanos que somos todos los bautizados. Cuando vamos al templo solemos pedir muchas cosas a Dios a través de Jesús nuestro mediador y salvador de todos. Pero pocas veces le preguntamos, especialmente después de escuchar la palabra, Señor, ¿en qué puedo servir para mejorar este mundo? Sí, en qué puedo ser útil para construir el reino, tú reino. ¿Acaso no decimos hipocráticamente, “ven a nosotros tu reino?

Lo que Dios prometió a través de los profetas, como hoy vemos en el profeta Jeremías, que volverán desde el exilio a la patria, Jerusalén, llenos de alegría, incluidos los cojos y los ciegos, hoy se cumple en todo el accionar de Jesús. En los cuatro evangelios se encuentra este relato de Marcos, sanado a ciegos, tullidos… Pero vayamos más allá aún, está la ceguera espiritual. Este milagro es todo un símbolo de la ceguera del alma. Pues hay muchas personas que gozan de la luz de sus ojos físicamente, pero se puede decir que están ciegas espiritualmente. Esa parece ser la intención del evangelista Marcos, que sitúa el milagro en medio de la incredulidad en que se encuentran la mayoría de los judíos y la torpeza del corazón y de la mente, hasta de los apóstoles.

Los detalles del milagro que el evangelista Marcos nos da, es un relato vivo y dinámico del cual debemos aprender mucho. El ciego está la orilla del camino, pidiendo limosna. Al oír a la multitud y todo el alboroto que estaba sucediendo, pregunta qué sucede y le comunican que estaba pasando Jesús. Entonces, lleno de fe empieza a gritar, ¡Jesús, hijo de David ten piedad de mí! Jesús le pregunta. La petición con toda humildad: “Maestro, que vea”. ¡Qué hermosas las palabras de Jesús! ¿Qué quieres que haga por ti?

Hoy debiéramos dejarnos interpelar por la actitud de Jesús para ayudar al que le pide. El libro de los Hechos nos dice: “Jesús pasó haciendo el bien”. En Jeremías vemos como el acompañaba al pueblo y ayudó a su pueblo en las penas y en las alegrías del destierro animándolos a confiar en el amor de Dios a su pueblo. Hoy, Jesús con su ejemplo de atención a todos los que se acercaba a él pidiéndole ayuda, nos invita a ser solidarios con todo el que necesite nuestros servicios. ¿Cómo nos comportamos con los que nos grita pidiendo una ayuda solidaria? ¿Nos molestan los que se acercan a nosotros con sus problemas? Y, también, los que no conocen a Jesucristo, ¿les hemos ayudados para que lleguen a tener la luz de Dios? Echemos una mano a todo el que no cree y digámosle, ánimo, levántate que Jesús te llama a su reino. No podemos ser cristianos si es que no ayudamos y llevamos a otros para que Cristo, el salvador del mundo, les quite las tinieblas en sus vidas.

Sucre, 28 de octubre de 2018

Fray Jesús Pérez Rodríguez, ofm.

Arzobispo emérito de Sucre

 

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