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MONS. JESÚS PÉREZ: EN EL DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA

Mons. Jesús Pérez ha publicado una Carta Pastoral con motivo de la celebración del día de la Iglesia Diocesana.

CARTA PASTORAL EN EL DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA

Queridos hermanos y hermanas: Paz y Bien.
Con gran alegría y esperanza les invito a celebrar el DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA que peregrina en esta tierra. Esta jornada de oración y celebración tiene como finalidad revitalizar en los católicos la conciencia de pertenencia a una diócesis, en este caso, la Arquidiócesis de Sucre, encomendada al cuidado pastoral de su Arzobispo con la estrecha colaboración de su presbiterio, que unidos a las personas de vida consagrada y todos los fieles laicos hacen parte de esta Iglesia Local. En la variedad de ministerios y carismas, todos somos Iglesia¸ unidos por la fe, la esperanza y el amor que recibimos de Dios, nuestro Padre, en Jesucristo el Señor por la acción del Espíritu Santo. 

La Arquidiócesis de Sucre, otrora llamada de Charcas o la Plata, es la Iglesia Local, que hace presente, en comunión con el Papa, a la Iglesia Universal en la totalidad de sus notas que la caracterizan: Una, Santa, Católica y apostólica. Esta Iglesia se enraíza en las culturas del territorio donde peregrina como Pueblo Santo de Dios haciendo presente la Buena Noticia de Jesucristo, vida abundante para todos los pueblos. Nuestro departamento es rico en la diversidad de sus culturas: Quechua, Guaraní, mestiza, citadina y otras tantas, que le dan a nuestra Iglesia un rostro específico y la desafían a encarnarse en ellas respetando y valorando la catolicidad. Los valores culturales, que no contradicen los valores del Reino, enriquecen al conjunto de la Iglesia Local, y son una invitación a compartir lo que se tiene. Todos nos sentimos llamados a vivir la comunión con los modos de ser iglesia que tiene cada una de las culturas.

Se ha establecido el DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA, con la finalidad de tomar conciencia de nuestra pertenencia a esta Iglesia, la Arquidiócesis de Sucre, en Chuquisaca, pues los bautizados formamos parte de ella siendo necesario conocerla y amarla más y más. Para este año se ha escogido el lema: ¡Atrévete a ser Iglesia…! Con alegría, con pasión, con decisión, con valentía, con compromiso, con entusiasmo, con creatividad, en comunión y en misión permanente. El lema es una invitación que nos desafía a salir del anonimato, a dejar de lado la indiferencia y vivir nuestro ser iglesia en el mar de modalidades que emergen de nuestra identidad católica.

Desde su creación, nuestra Iglesia, la Diócesis de la Plata, hoy Sucre, se caracterizó por ser un centro formador de evangelizadores y misioneros; promotora de la libertad en América Latina, defensora de los derechos humanos, impulsora del arte y la música. Valoró la lengua quechua y costumbres que no iban contra la moral. Fue y es creadora de proyectos sociales a favor de los más pobres. Esta realidad nos enorgullece al mismo tiempo que nos desafía a seguir haciendo de ella una Iglesia comprometida con la vida y la dignidad de toda persona.

El Concilio Vaticano II resaltó fuertemente, que la Iglesia es “sacramento de salvación”, ella fue creada para anunciar y trabajar en la salvación de todos: “Vayan y hagan discípulos entre todos los pueblos, bautícenlos consagrándolos al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,  y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he mandado” (Mt 28,19-20). Por ello, a todos nos debe preocupar y tener como “dulce tarea la evangelización”. A todos nos incumbe el luchar contra la corrupción moral y administrativa, la indiferencia religiosa, el relativismo, el secularismo, la separación entre fe y vida.
Nuestra misión está plasmada en el Plan Arquidiocesano de Pastoral 2011 – 2016, tarea que nos compete a todos. Nadie que ama esta Iglesia debe dejar al margen de su vida este plan que nos compromete con alegría para hacer de nuestra Iglesia una Iglesia renovada con la fuerza y el poder del amor de Dios que mueve nuestros corazones para que amemos a Dios.

Estos días dedicados a nuestra Iglesia de Sucre, son días ante todo de oración de unos por los otros. La oración es para el alma lo que la respiración es para el cuerpo. Es parte esencial de nuestra identidad cristina, el ser miembros orantes. La oración aumenta la comunión con Dios y con los hermanos. Una Iglesia que no ora, es una Iglesia sin vida. Por ello, valoramos mucho la vida contemplativa de las hermanas que viven en los monasterios de Santa Clara y Santa Teresa, cuya labor principal es la oración.

Los días previos a la celebración del DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA, son días de reflexión que nos deben llevar a hacer un serio y profundo examen de conciencia, a hacer un alto en el camino y cuestionarnos sobre todo lo que hacemos y mucho más ver todo aquello que no hacemos para la edificación y santificación de nuestra Iglesia. ¡Cuantas cosas pudiéramos hacer que no realizamos por indiferencia, flojera, falta de compromiso! Todo lo que pudimos haber dicho y no lo hicimos se le da el nombre de pecado de omisión.

El Concilio Vaticano II ha llamado a todos los miembros de la Iglesia a ser activos, comprometidos, “el miembro que no contribuye según su propia capacidad al aumento del cuerpo debe reputarse como inútil para la Iglesia y para sí mismo” (Vaticano II, Apostolicam Actuositatem 2).

El Plan Pastoral que tantos admiran, a pesar de sus limitaciones, establece objetivos, líneas pastorales, estrategias… Para estar en comunión en nuestra Iglesia es exigencia, debemos comprometernos decididamente a apoyar e impulsar el Plan Pastoral. Todos tenemos que optar por alguna de las tareas que antes no teníamos. Esta jornada de nuestra Iglesia nos ofrece una preciosa oportunidad de revisar nuestro compromiso para ver en que lugar estamos con referencia al Plan Pastoral para hacer de nuestra Iglesia una comunidad audazmente misionera de cara a la evangelización de nuestros pueblos.

Es hora, esta es la hora, de la Arquidiócesis de Sucre, para amarla, lo que no se conoce no se ama. Vivamos con fe y esperanza el día de nuestra Iglesia Diocesana y hagamos el propósito firme de trabajar en ella, siendo discípulos misioneros. La Misión Permanente necesita de todo el pueblo de Dios: Obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, laicos comprometidos, catequistas, líderes religiosos. Sin la acción conjunta, o sea, sin un pastoral de conjunto, no podremos vivir un verdadero discipulado de Cristo.
Todos estamos llamados no solo a orar y trabajar en la pastoral de nuestra Iglesia, sino también a colaborar económicamente a las diversas necesidades de la acción pastoral. Por ello, se establece una colecta para el domingo 22 de julio en todos los templos de la Arquidiócesis. La colecta se entregará en la Vicaría de Pastoral, plaza Zudañez nº 62. Estos recursos ayudarán plenamente a impulsar la pastoral implementando el Plan Arquidiocesano de Pastoral.

Que Jesucristo, el Pastor Bueno de todo el Pueblo Santo de Dios, bendiga a todo nuestro pueblo chuquisaqueño, a los hijos e hijas de esta Iglesia, la Arquidiócesis de Sucre.

 

Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.
ARZOBISPO DE SUCRE

Sucre, 29 de junio de 2012, Solemnidad de los Apóstoles Pedro y Pablo.