La Paz

Mons. Giovani Arana invita a mirar la realidad con la mirada de Dios

En la misa de este domingo 20 de marzo, desde la Basílica menor de San Francisco en la ciudad de La Paz, el Secretario General de la Conferencia Episcopal Boliviana y Obispo de El Alto, Mons. Giovani Arana, reflexionó sobre el Evangelio (Lc 13, 1-9), afirmado que “el tiempo de Cuaresma es un tiempo de mirar la realidad personal y aquella realidad que nos rodea con la mirada de Dios, una mirada llena de misericordia, una mirada que apuesta por la humanidad, una mirada que busca la salvación de todos”.

Teniendo presente la realidad en el mundo, con la guerra; la realidad nacional, donde la “aquello que leemos en oficinas tanto públicas como privadas: “todos somos iguales ante la ley”, es una completa mentira, ya que para los pobres, para quienes no tienen vínculos con esferas de poder no existe la justicia”; y la realidad personal en la que “nos está invadiendo una cultura individualista que nos convierte en personas egoístas… hay una complicidad de todos, también frente a la violencia que sufren mujeres y niños, pues nuestro silencio socapa la acción de tantos violentos”, existe la conversión, señaló Mons. Arana.

Al finalizar su homilía, realizó un llamado a todos los habitantes de Bolivia a unir esfuerzos a través de la oración o de otras acciones concretas, para que cesen las guerras en el mundo, para que se termine la violencia, para que cesen los ataques de Rusia a Ucrania, y recordó que “en esta tarea incasable de búsqueda de la paz el Papa Francisco nos invita este miércoles 25 de marzo, Solemnidad de la Anunciación a que nos unamos a la consagración de Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María”.

HOMILÍA

DOMINGO III – CUARESMA

20 de marzo del 2022

  • Hemos llegado ya a este III domingo de Cuaresma, los días pasan y la invitación a convertirse viene cada vez con mayor fuerza. Un saludo a todos los aquí presentes y a quienes nos siguen por los diferentes medios de comunicación, a aquellos que desde los hospitales y sus hogares siguen también esta celebración.
  • Decíamos que hemos llegado a este III domingo de Cuaresma, la pregunta que inmediatamente nos debemos hacer es ¿Cuánto hemos avanzado en nuestro camino de conversión? y probablemente llevados por la impaciencia también nos preguntemos si de verdad está teniendo efectos en nuestra vida estas semanas de Cuaresma que hemos ido viviendo, puede parecer que no, ya que si miramos parte de la realidad en el mundo, en nuestra querida Bolivia y en nuestra vida personal, parece que todo fuera en vano, ya que vemos por ejemplo, como en el mundo los lamentos de la guerra aún se escuchan y aunque hayan niños, ancianos y mujeres que están siendo asesinados, hospitales y escuelas bombardeados y miles de desplazados que escapan a causa de la guerra, nada cambia el deseo de aquellos poderosos de someter a sus caprichos a miles de personas sin importarles la vida.
  • No tan lejos en nuestro país ya es tema de cada día el manejo a antojo de unos cuantos, de todo un sistema judicial; de jueces, de fiscales, donde descaradamente parece que la vida de las personas tendría un precio y al parecer aquello que leemos en oficinas tanto públicas como privadas: “todos somos iguales ante la ley”, es una completa mentira, ya que para los pobres, para quienes no tienen vínculos con esferas de poder no existe la justicia.
  • Y a nivel personal podemos también ver con tristeza que nos está invadiendo una cultura individualista que nos convierte en personas egoístas, parece que nos importa poco el dolor de los demás por eso caminamos por las calles ya casi acostumbrados de ver gente pidiendo limosna, por otro lado la situación de injusticia no nos mueve a decir ni hacer nada, duele. Pero me atrevo a decir que hay una complicidad de todos, también frente a la violencia que sufren mujeres y niños, pues nuestro silencio socapa la acción de tantos violentos.
  • Esta mirada totalmente humana nos puede llevar por un lado al pesimismo y por otro equivocadamente nos puede hacer ver un panorama que tal vez no va a cambiar y desde esa mirada humana nos viene la idea de que la única solución es erradicar a aquellas personas que hacen el mal, pero justamente el tiempo de Cuaresma es un tiempo de mirar la realidad personal y aquella realidad que nos rodea con la mirada de Dios, una mirada llena de misericordia, una mirada que apuesta por la humanidad una mirada que busca la salvación de todos.
  • En este sentido la Palabra de Dios nos invita el día de hoy a contemplar y alabar esa misericordia de Dios, una misericordia que ha estado, está y estará siempre presente, de eso nos habla la primera lectura, tomada el libro del Éxodo, donde se nos relata un momento de suma importancia para el pueblo de Israel, el momento de su liberación, vemos a un Dios que no es ajeno al sufrimiento de un pueblo por eso se revela, se muestra a Moisés, se da a conocer a una pueblo: dice el texto: “he visto la opresión de mi pueblo y he oído los gritos de dolor, conozco muy bien sus sufrimientos por eso he bajado a librarlo” y después continuara diciendo, dirigiéndose a Moisés: “Yo te envío al Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo”, vemos como Dios no está ajeno a nuestros sufrimientos, no se desentiende de nuestra historia, es un Dios que camina con nosotros y se preocupa cuando sufrimos, por eso la Cuaresma es un tiempo en el que se hace más fuerte la invitación a la conversión, la invitación a volver hacia él, pues solo con él nuestra vida esta fuera de peligro, solo con él podemos encontrar la verdadera felicidad, aquí entendemos lo que dice el salmo: “El Señor perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias, es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia”.
  • San Pablo en la segunda lectura nos muestra cómo es importante actualizar el pasado, en este caso para aprender de los errores, hace una relectura de cómo Dios había actuado a favor de su pueblo liberándolo de la esclavitud de los egipcios y en ese recuento de los hechos es muy claro, no busca cambiar la historia a su capricho, no cuenta los hechos según a él le convenga, sino como realmente han sucedido y todo eso con un fin, lo dice claramente el mismo texto: “a fin de que no nos dejemos arrastrar por los malos deseos” es decir, que contemplando la acción maravillosa de Dios por el pueblo de Israel, nosotros nos apartemos del mal, ya que hay la tentación de olvidar lo que Dios hizo y hace por nosotros y al final en tono de advertencia san Pablo nos dice: “No nos rebelemos contra Dios”, revelarse contra Dios significa ir en contra de lo que tiene pensado para nosotros, es no cumplir con su voluntad y la voluntad de Dios para la humanidad es clara, busca nuestra salvación.
  • El evangelio de hoy tomado del evangelio de san Lucas lo podemos dividir en dos partes, por un lado esta el relato de dos grandes desastres que habría ocurrido en ese tiempo y después se nos relata una breve parábola, aunque parecerían narraciones totalmente diferentes al final tiene una misma conexión, ambos relatos buscan llamarnos a la conversión, veamos cómo.
  • Uno de los relato trágico y doloroso es presentados a Jesús, es el caso “de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios”  a lo cual Jesús añade otro caso, el de la “dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé” la actitud con la que escucha y expone Jesús estos hechos es de completa calma, es decir no se escandaliza ni hace ningún drama sobre ambos hechos, sin quitarle lo doloroso y dramático, lo que a Jesús le interesa es poner en claro que “si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera”, es decir, todos algún momento vamos a morir. Lo que quiere Jesús es que la muerte nos encuentre convertidos, nos encuentre en paz con Dios y los demás.
  • En la segunda parte del texto se nos relata una parábola corta sobre la higuera que no da fruto “Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró” frente a esto sale la actitud humana de dueño de la higuera que dice: “Córtala” pues al parecer ocupaba en vano el terreno y no daba fruto alguno, sin embargo sorprende la respuesta del viñador: “Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. Puede ser que así dé frutos en adelante”, el viñador no es que tenia fe en lo que la higuera podía hacer por sí sola, sino en lo que él como viñador podía hacer, habla de remover y abonar el ternero, es evidente que podemos descubrir en la persona del viñador la imagen de Dios, la imagen de Jesús, que frente al dueño de la higuera, que es la imagen del hombre impaciente, está la paciencia divida siempre llena de misericordia y dispuesta a darnos siempre una oportunidad, es ese el sentido de la Cuaresma, por eso la vamos celebrando cada año es una nueva oportunidad que el Señor nos regala con la esperanza de que nuestra vida de frutos y buenos frutos, por eso recordemos la invitación que el Papa Francisco nos hace en su Mensaje para la Cuaresma de este año, ser sembradores del bien, buscando que nuestra siembra de buenos frutos.
  • Para terminar hago de todo corazón un llamado a todos los habitantes de Bolivia a que unamos nuestros esfuerzo a través de la oración o de otras acciones concretas, para que cesen las guerras en el mundo, para que se termine la violencia, para que cesen los ataques de Rusia a Ucrania, en esta tarea incasable de búsqueda de la paz el Papa Francisco nos invita este miércoles 25 de marzo, Solemnidad de la Anunciación a que nos unamos a la consagración de Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María que hará el Papa Francisco, será un acto de gran significado, ya que por medio de esta consagración pediremos la intercesión de la Virgen María Reina de la Paz, para que en todo el mundo haya una paz duradera, recuerdo nuevamente este momento de oración será este miércoles 25 de Marzo a horas 12:00 del mediodía, mientras tanto continuemos con nuestra oración pidiendo paz para el mundo.

 

Fuente: Iglesia Viva