Pando

Mons. Coter motiva a construir relaciones que humanizan y entrar en la lógica del amor de Dios

Mons. Eugenio Coter, Obispos del Vicariato Apostólico de Pando reflexionó sobre la necesidad de cambiar el estilo de la justicia, sobre la responsabilidad que tiene cada uno de “construir relaciones que humanizan y de asumir responsabilidad dentro de una sociedad que muchas veces está más preocupada de condenar, que de construir”, manifestando el deseo de entrar en la lógica que Jesús nos llama, “confiados a este amor de Dios que ilumina nuestra vida”.

Transcripción de la Homilía:

El Evangelio que acabamos de escuchar tiene una historia muy particular, en los primeros dos siglos de la Iglesia este evangelio no aparecía en las transcripciones, había en unas transcripciones originales, pero en la transcripción de los evangelios este hecho no lo estaba, nunca se utilizaba en la asamblea cristiana, a pesar que en unos manuscritos ya se sabía y se conocía. ¿Cuál era el miedo?, el miedo era que fuera una incentivación a una actitud liviana respecto a la sexualidad a las relaciones matrimoniales y a los adulterios. De hecho la actitud de Jesús de perdonar de antemano la adúltera que le traen, quedaba desconcertada a la comunidad cristiana y hoy está en el evangelio de Juan, pero todos los estudiosos del evangelio lo reconocen que la mano que escribe este relato no es la de y todos concuerdan en que más probable que sea descrito y haya sido originalmente una parte del evangelio de Lucas, tan así que también hasta han llegado a ubicarlo con precisión en el texto del evangelio de Lucas, esta actitud de este pasaje del evangelio que muestra esta actitud sorprendente de Jesús.

Dicho esto que nos introduce entonces a entender la profundidad de este pasaje del evangelio de hoy día, entramos en unos momentos de análisis de este texto.

Jesús se está enseñando en el templo y se sienta, está sentada entonces esa es la actitud del maestro, hay debajo el conflicto con escribas, que son los expertos de las escrituras y le traen a esta mujer para que la juzgue, es evidente que están armando una trampa para encerrarlo entre lo que dice la escritura y la actitud de misericordia de la cual él quiere dar la imagen que es la actitud que Dios padre tiene para con toda la humanidad.

Llegan y le ponen ahí adelante, más bien podemos imaginar la escena que le tiran esta mujer a los pies y  el levita le indica  “maestro esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio, Moisés en la ley nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres”, es interesante no tiene nombre, es una clase de mujeres y estaba en adulterio, tiene espontáneo decir en ¿dónde está el hombre que estaba con ella?, porque no está metido ahí en el medio con ella para hacerlo ser juzgado también porque el adulterio a la mujer no lo estaba haciendo sola, entonces hay dos imágenes que encontramos la mentira de querer ser personas que se profesan de que promueven la justicia y deja libre el hombre, y ahí se ensañan con la parte más débil la mujer y a cuántas veces lo vemos todavía hoy en nuestra realidad, en nuestro mundo, en nuestro país, que los que se quieren esa tarde de actuar con justicia en realidad están actuando con discriminación, están aprovechándose de los más débiles y en nombre de la justicia se imponen y oprimen, esto no es la actitud. Y lo que amarga la en la postura de Jesús, es su imagen, es el propio estado de querer saber que están teniendo una trampa, que quieren aparentar que aman la justicia frente al pueblo, pero en realidad son toda otra cosa de toda otra realidad, toda otra presencia y aquí lo ponen a prueba, ya para poderlo acusar de no respetar la Ley de Moisés y si la Ley de Moisés ha sido don de Dios, entonces Jesús no respeta y va en contra de Dios.

No respeto a la palabra de Dios o la imagen de un Dios de misericordia de un Dios que va al encuentro que Jesús, se anunciaba y que escuchamos del hijo pródigo en domingo anterior todo esto se caería frente a un juicio de culpabilidad preso hacia la mujer. Al final Jesús queda solo con esta mujer ahí a sus pies, san Agustín a los describe con pocas palabras “el nombre de la  misericordia, la persona necesitada de misericordia, hombre o mujer no importa”. Todos los somos necesitados de misericordia.

La respuesta de Jesús sobrepasa abundantemente la situación de pecado y más bien no necesito tampoco que la mujer le pida perdón, no dice e evangelio que está arrepentida queda a los pies de Jesús, esperando ser apedreada es ser condenada porque ya lo es en la visión de la gente y entonces es la víctima no inocente, la víctima inocente será Jesús, pero es la víctima que constata su pobreza, su debilidad, su fragilidad y antes que pueda decir a Jesús que está arrepentida, no lo dice, no sabemos la respuesta de Jesús sobrepasa esto.

Él se levanta al encuentro, eleva al perdón, le ofrece una vida nueva, una dignidad nueva, si algo habían pisado estos acusadores no era sólo el Jesús, también la dignidad de esta mujer. Jesús le devuelve a la plenitud de esta dignidad de la plenitud de su humanidad y le presenta el encuentro con Dios que es amor, que es perdón y este amor y este perdón es el que es capaz de generar una vida nueva.

Nosotros diríamos te perdono si cambias, Jesús antecede todo esto dice, “te perdono” el cambio vendrá, madurará en tu vida en la medida que entiendes que este amor de Dios es grande, generoso y te viene al encuentro esto es el regalo que nos pone el Señor.

Hoy frente a nuestra realidad podemos reflexionar sobre la necesidad de cambiar el estilo de la justicia, sobre la responsabilidad que cada uno tiene de construir relaciones que humanizan y de asumir responsabilidad dentro de una sociedad, que muchas veces está más preocupada de condenar, que de construir. Ojalá que entramos en esta lógica que Jesús nos llama, a la que nos llama confiados, a este amor de Dios que ilumina nuestra vida. Buen domingo.

Fuente: Iglesia Viva