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Mons. Aurelio Pesoa, O.F.M. “Todos somos responsables de la ruina y destrucción de la casa común, parece trágico, pero es la realidad”

“Dios está del lado del indefenso, en la persona de la viuda, del huérfano y el migrante”
“Dios escucha siempre a quién lo invoca de corazón”
“El amor a Dios y el amor al prójimo, son los pilares de la ley y los profetas”
“El amor a Dios no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él nos amó primero”
Si se pierde el respeto a Dios y al ser humano, también se pierde el respeto a aquello que Dios nos encomendó cuidar: La naturaleza, la casa común.
“Las personas se creen, muchas veces, dueño y señor de lo creado disponiendo a su gusto y codicia de aquello que no les pertenece”
“Todos somos responsables de la ruina y destrucción de la casa común, parece trágico, pero es la realidad”
“No es correcto decir que se ama a Dios, si no se ama al prójimo. El amor a Dios lleva implícito el amor al prójimo”
 Homilía de Mons. Aurelio Pesoa, O.F.M.
Obispo del Vicariato Apostólico del Beni
Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana
Domingo 30 del tiempo ordinario (A)
Mt. 22, 34-40
29 de octubre 2023
“Amor a Dios, amor al prójimo”
“Dios está del lado del indefenso, en la persona de la viuda, del huérfano y el migrante”

1.-  El texto de la primera lectura nos recuerda el acontecimiento de la Alianza que hace Dios con el pueblo elegido en el camino por el desierto, su siervo Moisés fue el encargado de presentar al pueblo de Israel el querer de Dios, grabado en las tablas de la Alianza y que todos debían grabar en su corazón.

Dios manifiesta desde el principio que está del lado del indefenso, en la persona de la viuda, del huérfano y el migrante.  Hace recuerdo a su pueblo que Él los sacó de Egipto gratuitamente.  Por eso advierte a su pueblo que si se olvidan de su pasado y el pobre clama e invoca a Dios, Él con toda seguridad intervendrá contra los responsables.

 “Dios escucha siempre a quién lo invoca de corazón”

Y es que Dios escucha siempre a quien lo invoca de corazón.  En la Alianza Dios se presenta como el único garante de la justicia, Él cuida del pobre e indefenso.  Dice el refrán: “la justicia de Dios tarda, pero llega”. Dios se presenta como el modelo de comportamiento y a quien hay que imitar.

“El amor a Dios y el amor al prójimo, son los pilares de la ley y los profetas”

2.-  El Evangelio relata la actitud de un mal intencionado que acercándose al Maestro le pregunta sobre el mandamiento más importante de la Ley.  Seguramente un asunto muy discutido a la hora de interpretarlo.  Tal como sucede en todos los tiempos, los estudiosos de las leyes presentan una y otra interpretación muy distinta la una de la otra, de ahí el gran problema en la administración de la justicia justa y equitativa.

La respuesta de Jesús a la pregunta es muy clara, además contesta algo que no preguntaron, pero que según el Maestro es semejante al Primero de los mandamientos: el amor al prójimo.  Aclarando que los dos mandamientos, el amor a Dios y amor al prójimo, son los pilares de la ley y los profetas.  Es bueno recordar que toda la Sagrada Escritura busca revelar el amor de Dios y el amor al prójimo.

“El amor a Dios no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él nos amó primero”

A dos milenios del nacimiento de la Iglesia los dos mandamientos siguen suscitando estupor y asombro, también descontento y perplejidad en muchos.  Hay quienes los niegan, otros los contraponen, aquellos lo ven imposible para la vida concreta.  La primera carta de San Juan es clara (1Jn 4,8) nos dice: el amor a Dios no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él nos amó primero y por eso nos envió a su Hijo para que nos liberara del pecado.  Ahora bien, si Dios nos amó primero, también nosotros deberíamos amarnos los unos a los otros.

Todos sabemos que no es una tarea fácil ni sencilla, es el mismo Señor que nos desafía cuando nos dice en el Evangelio: “Vayan y aprendan qué significa misericordia quiero y no sacrificios” y es el mismo Jesús que nos da el resumen del Evangelio con el mandato de: “Ámense como yo los he amado”.

Si se pierde el respeto a Dios y al ser humano, también se pierde el respeto a aquello que Dios nos encomendó cuidar: La naturaleza, la casa común.

3.-  El ser humano en su caminar ha ido perdiendo el valor del respeto y amor a Dios y por supuesto el respeto y amor al prójimo, esta pérdida de los valores cristianos y humanos, se manifiestan en las muchas actitudes humanas, tales como las injusticias, el egoísmo, la avaricia, la maldad, el desprecio del otro, la dureza de corazón para el perdón, la discriminación y tantos otros.

“Las personas se creen, muchas veces, dueño y señor de lo creado disponiendo a su gusto y codicia de aquello que no les pertenece”

Así pues, si se pierde el respeto a Dios y al ser humano, también pierde el respeto a aquello que Dios nos encomendó cuidar: la naturaleza, la casa común.  Nuestro país no está exento de esta actitud, las personas se creen, muchas veces, dueño y señor de lo creado disponiendo a su gusto y codicia de aquello que no les pertenece.  No hay que ir muy lejos para ver los avasallamientos e incendio en estos días en varios departamentos del país.

“Todos somos responsables de la ruina y destrucción de la casa común, parece trágico, pero es la realidad”

Todos somos responsables de la ruina y destrucción de la casa común, parece trágico, pero es la realidad que se ve en estos años.  Ojalá entendiéramos que la tierra ama la reciprocidad, pero teme la codicia del hombre.  La tierra ama nuestras pisadas, pero teme las manos que destruyen.  Hace algunos años el Papa francisco advertía sobre el abuso del ser humano a la naturaleza: Dios perdona siempre, el hombre algunas veces, pero la naturaleza no perdona nunca.  Por eso es importante que: comencemos a cuidar con responsabilidad y dedicación, nuestra casa común.

“Ámense como yo los he amado” es el resumen de toda la predicación, misión y vida de Jesucristo, y la de sus discípulos, de ayer, de hoy y de siempre.  El mundo de ayer como hoy, necesita no solo testigos de la Palabra, sino testigos con las obras concretas.

“No es correcto decir que se ama a Dios, si no se ama al prójimo. El amor a Dios lleva implícito el amor al prójimo”

Por otra parte, la palabra de Dios nos recuerda de las normas de carácter social.  Reprueba toda forma de abuso y explotación del otro.  Al mismo tiempo nos recuerda, que no es correcto decir que se ama a Dios, si no ama al prójimo.  Recordemos siempre que: el amor a Dios lleva implícito el amor al prójimo, cada uno fuimos creados a imagen y semejanza de Dios.  E ahí la lección para reaprender.

Así sea.

 

Desde la Catedral de la Santísima Trinidad
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