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MONS. ANTONIO REIMANN: ¿ME AMAS MÁS QUE ESTOS?

El mes de Julio se inicia con la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. El Corazón traspasado con una lanza es sinónimo del amor infinito de Dios para con nosotros. El discípulo amado Juan lo define con estas palabras:”Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que todos los que creen en él tengan vida eterna” (cf. Jn 3,16). En este mes celebramos también la solemnidad de Nuestra Señora del Carmen.

A mediados del año pueden aparecer las señales de un cierto cansancio físico y espiritual a causa de las actividades realizadas. A través de estas solemnidades el Señor con su Madre nos animan a permanecer en su amor, lo que constituye el corazón de la fe cristiana.

Gracias Señor

Doy gracias al Señor por la convivencia de Pentecostés realizada en San Ramón el día 17 de Junio, donde analizamos nuestros logros y deficiencias en la labor pastoral realizada según los acuerdos de la última Asamblea Pastoral del Vicariato (marzo 2011). Hemos podido constatar una vez más que el Espíritu del Señor nos anima a vivir en comunión con Él mediante la oración personal y comunitaria tal como lo hicieron los apóstoles reunidos con María y algunas mujeres en Jerusalén (cf. Hch 1, 12-14). Esto supone la atenta escucha de la Palabra de Dios que nos lleva siempre a vivir la conversión personal y pastoral, y permanecer en la comunión tanto dentro del equipo pastoral como en la vida parroquial.

Ejemplo a seguir

Hace poco celebramos la fiesta de los santos apóstoles Pedro y Pablo. Todavía suena
en nuestros oídos la pregunta hecha por el Señor a Simón Pedro: ¿Me amas más que estos? Y cuando Jesús escucha la respuesta positiva de Pedro, entonces recibe el mandato de cuidar las ovejas y los corderos (cf. Jn 21, 15-19).

Quisiera invitarles a revivir esta experiencia de la amistad con él Señor a partir de dos ejemplos. El Papa Benedicto XVI con ocasión de la beatificación del Siervo de Dios Juan Pablo II (1.05.2011) desveló a las multitudes congregadas en la Plaza de San Pedro el secreto de la caridad pastoral del beato papa Juan Pablo II: “Desde 1982, cuando me llamó a Roma como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, durante 23 años pude estar cerca de él y venerar cada vez más su persona. Su profundidad espiritual y la riqueza de sus intuiciones sostenían mi servicio. El ejemplo de su oración siempre me ha impresionado y edificado: él se sumergía en el encuentro con Dios, aun en medio de las múltiples ocupaciones de su ministerio. Y después, su testimonio en el sufrimiento: el Señor lo fue despojando lentamente de todo, sin embargo él permanecía siempre como una «roca», como Cristo quería. Su profunda humildad, arraigada en la íntima unión con Cristo, le permitió seguir guiando a la Iglesia y dar al mundo un mensaje aún más elocuente, precisamente cuando sus fuerzas físicas iban disminuyendo. Así, él realizó de modo extraordinario la vocación de cada sacerdote y obispo: ser uno con aquel Jesús al que cotidianamente recibe y ofrece en la Eucaristía”.

Ya no les llamo siervos sino amigos

El día 29 de Junio el Papa Benedicto XVI celebró el 60 aniversario de su ordenación sacerdotal. Ante varias miles de personas que llenaron la Basílica de San Pedro en el Vaticano, el Papa recordó aquel 29 de junio de 1951 cuando el Cardenal alemán Faulhaber le ordenó sacerdote en la catedral bávara de Frisinga y pronunció la frase “Ya no os llamo siervos, sino amigos”. El Papa Benedicto aseguró que en esas palabras se encierra el programa entero de una vida sacerdotal y dio las gracias a Dios por la amistad que le ha ofrecido en todos estos años.

Conclusión

Queridos Hermanos y Hermanas en el Señor, dejemos que estos ejemplos nos estimulen a seguir creciendo en la contemplación del amor que el Señor nos tiene. No tengamos miedo a dedicar cada día un espacio para la reflexión de la Palabra de Dios. Estoy seguro que de esta amistad con Jesús, surgirá un nuevo ardor en la preparación y celebración de la Eucaristía cada día. El Señor que renueva su entrega por nosotros nos ayudará a revivir nuestra entrega a los hermanos, a reunir de nuevo los diferentes grupos parroquiales y a convocar las Asambleas Parroquiales. En ellas debemos renovar nuestra apuesta por la Pastoral Familiar, por la formación de los niños, jóvenes y los adultos, la preocupación por la sostenibilidad económica de cada parroquia, y la búsqueda de las nuevas vocaciones para la Viña del Señor.

Pero todo eso depende de nuestra respuesta a la pregunta que el Señor nos hace también hoy: ¿Me amas más que estos?
La Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen interceda por nosotros para que nos dejemos amar por el Señor y extendamos su amor a los más pobres y necesitados.

Saludos en Cristo: +Antonio Bonifacio Reimann