Análisis

Miguel Manzanera: “Papa Francisco: El otro es un don (y III)”

En los dos artículos anteriores hemos comentado el mensaje del Papa Francisco para esta Cuaresma 2017, titulado “La Palabra es un don. El otro es un don”. El Papa toma como referencia bíblica la parábola “El rico epulón y el pobre Lázaro” (Lc 16, 19-31). Cuando ambos mueren Dios cumple su justicia y deshace las injusticias terrenas. Premia a Lázaro que en la tierra sólo tuvo males y lo lleva al seno de Abraham, lugar de alegría. Al mismo tiempo castiga al rico inmisericorde por su falta de compasión, lanzándole al fuego que no se apaga.

En medio de los tormentos el rico se acuerda de sus hermanos que todavía viven y llevan una vida egoísta de banquetes y placeres. Por ello pide a Abrahán que envíe a Lázaro a la tierra para avisar a sus hermanos de que cambien de vida y sean misericordiosos y así eviten el castigo eterno. Pero Abrahán le responde: «Ya tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen». El rico insiste en que sólo si va Lázaro le escucharán. Pero Abrahán responde: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto».

El relato del rico comilón y del pobre Lázaro nos exhorta a una sincera conversión para aprender cómo tenemos que comportarnos en esta vida con los que sufren y así alcanzar la felicidad de la vida eterna.

El Papa explica que esta parábola nos sirve como clave cristiana de lectura de la sociedad actual donde existen graves diferencias sociales, incluso dentro de la misma Iglesia. La parábola enseña a los ricos para que cambien de vida y sean solidarios.

Para ello tenemos que leer, escuchar y meditar la Palabra de Dios para que le amemos con todo el corazón y también amemos a las personas que sufren. La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión de los corazones humanos y orientarlos al Dios justo y misericordioso. Por el contrario, cerrar el corazón al don de Dios tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano.

Para erradicar el egoísmo el Papa señala que “la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. Jesús pasó 40 días en el desierto haciendo oración y penitencia para conocer los engaños del ángel Tentador y aprender a vencerlos”.

Aprovechemos la Cuaresma para renovarnos buscando a Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a él y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar.

El Papa invoca al Espíritu Santo para que nos guie a realizar un verdadero camino de conversión y descubramos el don de la Palabra de Dios. Así seremos purificados del pecado que nos ciega y serviremos a Cristo presente en los hermanos necesitados.

Concluye el Papa animando a todos los fieles a participar en las campañas de Cuaresma que la Iglesia promueve para que la cultura del encuentro contribuya a la formación de una única familia humana según el modelo de la Familia Trinitaria.

Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, abramos las puertas de nuestros corazones a las personas débiles y pobres. Así viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua.de resurrección.