Santuario de Copacabana, un lugar de purificación con sello misionero
La península de Copacabana se encuentra ubicada en la provincia Manco Kapac del Departamento de La Paz, a 187 kilómetros de la ciudad de La Paz, y pertenece a la Diócesis de El Alto. Su administración apostólica y pastoral está confiada, desde 1884, a la comunidad religiosa de los Franciscanos.

La fundación de La Paz fue el 20 de octubre de 1548 e inmediata mente después llegaron los primeros misioneros, en el año 1565, a un lugar sagrado para los Incas llamado “Qutaqhawaña”, que según los historiadores era un lugar de purificación de todo aquel que visitara las islas sagradas del Sol y de la Luna.
El 1 de agosto de 1925, la Virgen de Copacabana fue coronada como Reina de Bolivia. Su fiesta se celebra el 5 de agosto, es la Patrona principal de la Diócesis de El Alto. El 5 de diciembre de 1954, fue declarada Patrona de la Policía Nacional en el grado de “Generala”. El 7 de noviembre de 1940 el Santuario fue declarado Basílica Menor.
La misión de la Iglesia tuvo en este lugar un trabajo efectivo, catequizó y convirtió a la fe católica a las dos comunidades existentes en este pueblo, los Aransayas y los Urinsayas. Ambas comunidades, a pesar de sus rivalidades del pasado y movidos por su fe, construyeron una primera capilla en honor a Santa Ana, Madre de la virgen María.

Francisco Tito Yupanqui, miembro de la comunidad de los Aransayas y descendiente de la nobleza incaica, movido por la profunda fe a Nuestra Madre María, se convirtió en el primer misionero indígena de estas región que al escuchar el llamado de Dios a través de la virgen, emprende la misión de llevar a la Madre de Dios a los altares de esta comunidad.
Los santuarios más antiguos del continente son el de la Virgen de Guadalupe en México y el de Copacabana en Bolivia. En ambas historias, los protagonistas son indígenas: Juan Diego y Tito Yupanqui y a ambos santuarios los peregrinos llegan de todas partes del mundo.
Fueron varios años de esfuerzo, estudio y dedicación lo que le llevó a Tito Yupanqui tallar la imagen de la virgen y, a pesar de los desprecios y humillaciones que tuvo que pasar, con base en una fe inquebrantable, el 2 de febrero de 1583 fue entronizada la Virgen como Madre y Protectora de Copacabana.
La llegada de la Virgen puso fin a todas las peleas de los Aransayas y los Urinsayas y aquel lugar que fue centro de purificación para los aymaras y posteriormente para los incas, hoy es el centro de la devoción más importante de esta región y que perdura con la misma fuerza de los primeros tiempos.
Peregrinos misioneros

Cuentan los fieles devotos de la virgen que se debe ir caminado hasta el Santuario de Copacabana tres veces, ya que la “mamita”, como todos la llaman, peregrinó junto a Tito Yupanqui tres veces antes de ser entronizada. Como se puede ver, el carácter misionero lo marcó la Virgen y hoy muchos fieles católicos responden a esta misión de testi moniar su fe a través de la peregrinación anual al santuario de la Virgen del Lago Sagrado. Son miles de personas que cada año, movidos por su fe y cariño a la Virgen milagrosa, superan todos los obstáculos, económicos, sociales, de salud, etc. y llegan a este santuario para agradecer o pedir bendiciones y prosperidad para ellos y sus seres queridos.
Francisco Tito Yupanqui talló dos réplicas más de la Virgen de Copacabana, una de ellas se encuentra en Cocharcas – Perú y la otra imagen que peregrinó por La Paz, Oruro, Potosí, y Sucre se encuentra ahora en Cochabamba, bajo la custodia de los religiosos agustinos.
Aunque todos los días llegan al Santuario de Copacabana muchos devotos, son tres los momentos más importantes de peregrinación durante el año. El primero es la peregrinación de Semana Santa, desde La Paz hasta Copacabana. Son tres días a pie en los que, de manera individual, familiar o grupal, cientos de personas encuentran un espacio para ofrecer un tiempo a Dios, para escucharle y reflexionar. Destaca en este tiempo de caminata, el sentido de la penitencia y purificación, ya que ofrecen el sacrificio del dolor como un signo de arrepentimiento y deseo de conversión.
El segundo momento fuerte de peregrinación es el 5 de agosto y esta vez son los devotos del Perú que en camiones, buses, taxis u otro medio de transporte llegan a Copacabana a orar a los pies de la Virgen, es la peregrinación más numerosa del año ya que sólo en un día llegan cerca a 30.000 personas. Estos días están marcados por la participación de los fieles en la eucaristía, sentimientos de gratitud por todo lo concedido y peticiones de bendición y favores materiales como la compra de un auto o casa llegan hasta los oídos de la Madre de Dios.
La tercera peregrinación del año es el 16 de noviembre. Los peregrinos llegan principalmente desde Cochabamba. La característica de esta peregrinación es la forma en que los peregrinos llegan al santuario, con arreglos florales que embellecen el altar mayor de la Virgen. La procesión por las calles de Copacabana y el paseo de la Virgen por el lago marcan esta expresión de fe de los devotos marianos.
El camino del misionero tiene varios rostros y formas de hacer presente el mensaje salvífico de Dios y sin dudar se puede afirmar que, en Copacabana, la Madre de Dios encontró el mejor instrumento para hacer discípulo misionero a todo aquel, lugareño o visitante, que pone su confianza en la Virgen de la Candelaria, más conocida como la Mamita de Copacabana.
Archivo Revista Bolivia Misionera N°1 (agosto 2011)
5 de agosto, fiesta de la Mamita de Copacabana
Este lunes 5 de agosto los hermanos franciscanos recibieron a cientos de fieles en el Santuario de Copacabana: “Queridos hermanos y hermanas en la fe, las palabras no alcanzan para expresar nuestro más profundo agradecimiento a todos y cada uno de ustedes por su presencia y participación en la celebración eucarística de hoy. Su devoción y compromiso han hecho de este evento un verdadero testimonio de fe compartida y de nuestra comunidad unida en Cristo”, manifiestan que la multitud de peregrinos que se reunió hoy mostrando su fe, oraciones ha enriquecido la celebración de la fiesta de la Virgen.
Este año 2024, Mons. Giovani Arana, obispo de la Diócesis de El Alto celebró la eucaristía invitando a los fieles a poner en práctica todo lo que escuchan en la Palabra de Dios, y les exhortó a no olvidarse de la coherencia de vida en cada día de su vida.




