Análisis

Luís Sepulveda: Qué asco me dan los ” patriotas”.

Hoy hemos sabido que el Tribunal de La Haya se ha declarado competente para decidir sobre la demanda boliviana de salida al mar, y ya la histeria patriótica llena de babas los espacios de opinión.

Cuando era niño vi alguna vez de cerca a uno de los sobrevivientes de la guerra del Pacífico, a un “veterano del 79”. Vestido con los andrajos de un uniforme militar pedía limosna en una de las puertas del mercado central de Santiago, y a ese mendigo, junto a un puñado de sobrevivientes nonagenarios de vidas tan miserables como la suya, cada 19 de septiembre lo hacían desfilar a cambio de un pan y un vaso de vino del más indigno.

Luego lo olvidaban hasta la próxima hemorragia de patrioterío, si es que seguía vivo en su miseria.

Lo que esos histéricos “patriotas” se niegan a reconocer, es que la guerra del Pacífico empezó porque empresarios chilenos se negaron a pagar un impuesto por los minerales que extraían -salitre- de territorio Boliviano.

En esa guerra fratricida murieron pobres diablos chilenos, peruanos y bolivianos, rotos, chusma, campesinos movilizados, que regaron de sangre hermana el desierto de Atacama para que miserables burgueses chilenos se apropiaran de la riqueza mineral.

No hay demanda más justa que la boliviana. Bolivia debe tener una salida al Pacífico.