Santa Cruz

Los ‘milagros olvidados’ del papa Francisco en Santa Cruz

Aún no había llegado y el papa Francisco ya estaba haciendo ‘milagros’. Eso es lo que podrían pensar quienes observaron algunos cambios que ocurrieron en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, que fue el centro de la visita papal. En realidad, estos ‘milagros’ no tenían mucho de misterio divino, se trataban de  obras que los tres niveles de Gobierno encararon para ‘maquillar’ la ciudad de los anillos.

 

El ‘efecto’ Francisco movilizó millones de dólares para construcción de campanario de 17 metros de altura, ubicado en el 8vo anillo del Cambódromo donde dieron la bienvenida al papa Francisco; así como también el altar chiquitano que se levantó a los pies del Cristo Redentor, donde  Mario Bergoglio ofició la misa ante miles de fieles católicos de todo el país. Y en el Coliseo Don Bosco, donde tuvo el encuentro interreligioso, se ejecutaron varias mejoras por dentro y por fuera. Pero no solo en los lugares que visitó el Papa fueron mejorados, sino que la ruta principal de su recorrido y sus alrededores, fueron ‘maquillados’ con la limpieza de calles y pintado de paredes. Cientos de operativos y simulacros de seguridad e higiene se realizaron en los hoteles y restaurantes para que los visitantes se llevaran una ‘buena impresión’ de la capital cruceña, considerada el ‘motor’ económico de Bolivia

 

En la cárcel más sobrepoblada del país, Palmasola, considerada también la más violenta, las autoridades desplegaron toda una ‘maquinaria’ para mejorar las condiciones de su infraestructura. La mayoría de los cerca de 5.000 reclusos sin sentencias, fueron favorecidos con la Ley de Indulto impulsado por el Gobierno del presidente Evo Morales. De hecho, el ‘poder’ del Papa logró que en una sola semana la Justicia dictara 250 sentencias, algo inédito, por no decir milagroso.

 

El ‘efecto’ Francisco también se vio reflejado en el ambiente político cuyos actores depusieron sus actitudes beligerantes. Antes de su llegada era habitual ver al presidente Evo Morales junto a los que Él llama los ‘jerarcas de la Iglesia’, trabajando en la coordinación de la visita papal; de igual manera, el jefe de Estado y sus ministros coordinaban acciones con el Gobernador Rubén Costas y al alcalde Percy Fernández, algo inédito, por no decir milagroso.

 

 

Sin embargo, días y semanas después de la visita del Papa, las obras ejecutadas por su llegada fueron descuidadas y la ciudad volvió a quitarse el ‘maquillaje’, es decir, quedó como siempre se la ve: desordenada, sucia, insegura y violenta. Los actores políticos volvieron a la discursiva que nos tienen acostumbrados, ataques verbales e insultos a través de los medios de comunicación. Los sectores sociales volvieron a movilizarse exigiendo sus históricas reivindicaciones. Ninguna de las actitudes, reflexiones y enseñanzas que dejó el Papa fueron imitadas por nuestras autoridades, por el contrario como decía una escuela de primera, se les entró por una oreja y se le salió por la otra.  Ojalá vuelva el Papa Francisco otra vez que tanta falta nos hace a los bolivianos.