Análisis

Los carnavales y el mar

Como gran parte de nuestra población, he sido absorbido por el bullicio carnavalero y siguiendo el ejemplo del presidente Evo he decidido gobernar mi pequeño universo desde la ciudad de Oruro, con música de Diablos y Morenos y bajo el cuidado y la protección de mi pariente espiritual.

En vísperas de la Entrada del Carnaval, ella reparó en mi preocupación y utilizando aire de frivolidad quiso saber el motivo diciéndome al pasar: “Estás triste, negro, dime pues por qué, estando a tu lado tu negra adorada…”, escuché la copla carnavalera y apenas pude esbozar el proyecto de una sonrisa.

Hasta que mi comadre cochabambina se acercó a mi máquina de escribir y leyó sobre mis hombros el titular de esta crónica y me dijo “ya sé por qué se encuentra triste, compadre, en plenos carnavales: es que acaba de asociar los carnavales con el mar que perdimos en 1879 y es que en los carnavales de ese año comenzó la invasión chilena a Antofagasta, iniciándose así nuestra tragedia…”.

Mi inteligente comadre había descubierto la razón de mi tristeza y también me dijo que a partir de esa fecha seguimos lamentando la pérdida de nuestro mar, pero nunca dejamos de carnavalear.

Rememorando una reunión internacional en la cual nuestro presidente Evo reclamó al presidente chileno Piñera por el despojo, mi comadre elogió a nuestro mandatario, aunque ella y yo tuvimos que reconocer que después de los discursos volvimos a carnavalear.

La invasión chilena comenzó en carnavales de 1879 y desde entonces tuvimos muchos presidentes, buenos, malos y regulares. Dicen que uno ocultó la noticia para no perturbar la alegría carnavalera; verdad o mentira tal versión, lo cierto es que la alegría de los carnavales bolivianos nuestros la seguimos ofreciendo a la humanidad y la mediterraneidad nuestra es mostrada al mismo tiempo como una herida que no se cierra.

Y así año tras año; mientras los Daza, los Melgarejo se suceden o a veces son reemplazados por otros mejores y algunas veces peores, los bolivianos celebramos cada año el Carnaval y cada año son mejores a tal punto que este año algunos serán reconocidos como nuevos Patrimonios Culturales de pueblos y regiones.

Después de intercambiar estas ideas y reflexiones, mi comadre Macacha y yo nos zambullimos en la alegría carnavalera y nos fuimos cantando por las calles de Oruro unas estrofas populares que dicen “Carnaval alegre dicen que te vas, por qué no te quedas siete días más…”.