Destacadas

Las prostitutas os preceden en el Reino de Dios

En la segunda parábola de la viña en el evangelio de Mateo (Mt 21,28-32) se contraponen las respuestas y las actuaciones inconsecuentes de dos hijos del amo ante la invitación del padre a trabajar en la viña; el que había respondido afirmativamente no fue a trabajar, y el que había respondido negativamente sí fue.

De las dos parábolas, la del domingo pasado y la de éste, se desprende una interpelación clara de Jesús a los sacerdotes y fariseos como sectores dominantes del pueblo de Israel.  Con dichas parábolas Jesús pone en evidencia las actitudes religiosas de quienes reivindican ser los primeros, bien porque se consideran los elegidos en exclusiva por parte de Dios, o bien porque se creen los que más méritos han hecho para merecer una recompensa mayor. Asimismo Jesús desenmascara la incoherencia y la falsedad de quienes guardan las apariencias religiosas pero sus acciones y comportamientos no se corresponden con la voluntad de Dios y su exigencia de justicia. El juicio de Jesús al respecto queda patente en las sentencias conclusivas de ambos relatos, a saber: “Los últimos serán los primeros” (Mt 20,16) y “de veras os digo que los publicanos y las prostitutas os preceden en el reino de Dios” (Mt 21, 31b).

Aunque este segundo dicho aparece como conclusión de la parábola de los dos hijos el análisis literario indica que es probablemente Mateo quien lo ha colocado en este lugar para servir precisamente a este fin. Lo más probable es que Mateo construyera todo este texto evangélico (Mt 21, 28-32) combinando distintos elementos tradicionales: una parábola en forma de acertijo (vv. 28-31ab), un dicho independiente (v.31c) y una tradición sobre el éxito de Juan el Bautista entre gentes de mala reputación (v. 31) que tiene un paralelo en Lc 7, 29-30. La escena prolonga la confrontación entre Jesús y las autoridades religiosas judías (Mt 21, 23-24) con motivo de la figura de Juan Bautista.

Aunque el dicho sobre las prostitutas sólo aparece en el evangelio de Mateo, parece que la expresión sobre el ‘reino de Dios’, inusual en Mateo, puede ser parte de un dicho relevante en una tradición anterior que el evangelista no ha querido ni siquiera retocar por considerarlo una palabra auténtica del propio Jesús. La sentencia formula una valoración positiva de las prostitutas por parte de Jesús, ya que la entrada en ese reino de Dios es el objetivo propuesto por Jesús a cuantos le escuchan. Jesús tuvo misericordia de las prostitutas y quiso convertirlas ofreciéndoles el perdón de Dios.

Los sumos sacerdotes y los ancianos del templo eran los miembros de la clase dirigente en lo religioso y en lo económico. La crítica de Jesús hacia ellos raya en el insulto mediante la comparación con las prostitutas. Con su observancia de la ley como representantes de la religión oficial judía pretendían encubrir su falta de fe en Dios y su vida de espaldas al prójimo. Aparentemente dicen que sí a la voluntad de Dios, pero su comportamiento deja mucho que desear, pues el verdadero culto a Dios debe ser el amor al prójimo y el único sacrificio agradable a Dios es la entrega de la vida por amor.

La falsedad y la hipocresía, la mentira y la incoherencia, la doble vida o la doble moral no corresponden con la voluntad de Dios, ya sea en los dirigentes sociales, políticos o religiosos, no es aceptable de parte de Dios. Por eso Jesús los critica. Los publicanos y las prostitutas, sin embargo, tienen conciencia clara de que su modo de vivir no es el mejor y sienten la necesidad de salir de aquella situación. Por eso, cuando escuchan que de parte de Dios alguien les dice que para ellos todavía hay una posibilidad de vivir como personas, de recobrar su dignidad pisoteada y perdida, y de restablecer su amistad con Dios, acogen esa esperanza con la alegría del que siente la necesidad de ser salvado, de ser liberado del desprecio y de la marginación.

Los que se creían herederos legítimos del Reino de Dios por su pertenencia a los círculos religiosos quedan desheredados pues chocan frontalmente con aquel que ha venido con un mensaje nuevo que antepone la primacía de los últimos y de las prostitutas en el Reino y que reclama frutos de autenticidad y de justicia para pertenecer al mismo. Con este mensaje los cristianos quedamos también hoy fuertemente interpelados.

José Cervantes Gabarrón, sacerdote misionero y profesor de Sagrada Escritura