Análisis

Las dos caras de la Navidad

La Navidad es una fiesta cristiana que se celebra en todo el mundo. La fiesta de celebración del nacimiento de Jesús en el portal de Belén nos plantea dos facetas muy marcadas y que tienen relación con las costumbres y tradiciones que se han impuesto, por un lado desde la doctrina religiosa cristiana y otra ligada a la esfera económica capitalista, ahora llamada neoliberal.

La primera, se refiere al nacimiento del Niño Jesús, habitualmente expresado en pesebres, reuniones familiares con la cena de la noche buena, donde las familias se congregan para compartir abrazos y buenos deseos, otras se dirigen a la misa de gallo, comparten la picana, chocolate y buñuelos como signo de unidad y de hermandad.

La segunda ligada al Papa Noel, caracterizado por un personaje gordo, vestido de rojo y que se moviliza en trineo y que es capaz de entrar por las chimeneas para ingresar a las casas cargado de una bolsa llena de regalos, característica muy común de Estados Unidos, Canadá, parte de Europa donde en esta temporada hay nevada con árboles de pino y copos de nieve, que reproducimos en el país, incorporando nuevas prácticas religiosas y culturales.

Ambas formas de vivir la Navidad, por supuesto que responden a dos lógicas distintas de celebrar esta fiesta, una fiesta cristiana y familiar que responde a costumbres y tradiciones que se han ido transmitiendo de generación en generación a lo largo de los siglos y otra que se incorpora por los procesos de globalización que vive el mundo y que intenta mercantilizar la Navidad a través de la venta de productos que resultan más importantes que el espíritu cristiano de fe, esperanza y solidaridad entre todos.

El nacimiento del Niño Jesús en Belén viene de la tradición judeo-cristiana y que está ligada al mundo cristiano que celebra la Navidad conmemorando el nacimiento del Niño Jesús, con adoración y villancicos, con chocolate, buñuelos y dulces y la reunión de la familia como signo de unidad y de armonía entre todos.

El Papa Noel o el Viejo Pascuero responde a un modelo económico neoliberal encadenado al consumismo y el mercantilismo de la fiesta. El Papa Noel incentiva a comprar regalos, juguetes, ropa sin importar las condiciones sociales o el nivel de ingresos que puede tener una familia. Lo importante es vender productos que la industria produce para la Navidad, generando un desproporcionando consumismo material.

La tradición en Bolivia es totalmente diferente, según lugares se festeja en una reunión familiar con la tradicional picana, buñuelos y chocolate, además de la adoración al Niño Jesús con cantos y villancicos, principalmente en los pueblos y las provincias donde aún prevalece el espíritu navideño cristiano. En cambio, en las principales ciudades del país, ahora se abren al Papa Noel o Santa Claus junto al consumismo y el mercantilismo de la Navidad influenciados desde los medios de comunicación que son los principales facilitadores de la difusión de la fiesta mercantil vinculada a regalos y juguetes que produce la industria cultural.

Sin embargo, cada quien tiene la libertad de elegir la tradición o las costumbres que mejor conviene a su interés y a su convicción religiosa, pero está claro que la Navidad es una fiesta de la unidad de la familia, del amor, de la ilusión y la esperanza de encontrar mejores días de hermandad, fraternidad y solidaridad, valores cristianos que deben prevalecer en la fiesta, más que los regalos ostentosos que distorsionan la verdadera fiesta de la Navidad.

El autor es periodista y docente universitario