Análisis

LAS CARAS DE LOS CANDIDATOS

Como todas las mañanas, llegó a casa mi abnegada pariente espiritual Macacha con los periódicos más importantes del país, de los cuales me lee las noticias más interesantes, ya que mis cansados ojos no alcanzan a leerlas.

Ayer, ella abrió el periódico y estalló en exclamaciones de júbilo y me dijo: “¡Chunquituy, compadre, hoy no tendré que realizar grandes esfuerzos para leerle las noticias, pues se publican las fotografías de los candidatos a magistrados que los asambleístas del MAS eligieron para que votemos por ellos el mes de octubre!”, mostrándome a continuación una colección de pequeñas fotografías con los nombres de los afortunados.

Aunque a duras penas pude distinguir sus rasgos faciales, supliqué a mi comadre que me los describiera para ver si algunos me gustaban para magistrados, y ella trató de complacerme, aunque para tal efecto me pidió prestada una de las muchas lupas que utilizo, pese a que la cochabambina goza de excelente visión, lo cual le ayuda en su quehacer de prestamista al por menor.

Observando la colección, detuvo sus ojos en la foto de la primera candidata y me expresó: “Tiene cara de inteligente, aunque no es muy bonita, por lo que podríamos votar por ella, porque yo sé, compadre, que las muy hermosas suelen ser frívolas y se miran más horas en el espejo que en la justicia de una causa. Sin embargo, estaría bien que vote por ella, porque usted tampoco es un adonis para exigir que una magistrada sea hermosa y a la vez honesta. Yo votaré por otra”.

Las palabras de la cochabambina me impresionaron, aunque le advertí de que si la candidata apellida Alarcón Yampasi podría ser cochabambina o paceña.

Luego mi sagaz comadre detuvo su mirada en un candidato indígena llamado Efren Choque Copuma, advirtiéndome que en la mirada astuta del candidato se escondía su sabiduría jurídica cercana a la del rey Salomón, que tuvo muchas ‘minas’, como se pudo ver en la película ‘Las minas del rey Salomón’.

Macacha anotó el nombre del futuro magistrado para recordarlo en octubre próximo, aunque ambos (ella y yo) habíamos decidido votar nulo.
Fue arduo el trabajo que realizamos para conocer mejor a los elegidos del MAS, diciéndome la inteligente cochabambina: “Caras se ven e intenciones no se ven” y mucho menos observando fotografías tan pequeñas.

Al final de la revisión, mi comadre y yo nos tomamos de las manos y dijimos a los elegidos por la Asamblea del MAS: “Mucho gusto de conocerlos, señores y señoras candidatas. Si algún día llegan a ser magistrados les regalaremos una réplica de la diosa de la justicia con una venda en los ojos y una balanza en las manos; la venda la regalaré yo, que estoy casi ciego, y la balanza les regalará Macacha, porque tiene varias en su casa ganadas a los clientes del mercado Rodríguez que no cancelaron los préstamos contraídos con ella”.