Santa Cruz

“La religión cristiana es la más perseguida en los continentes” Mons. Sergio Gualberti

El Arzobispo de Santa Cruz, Mons. Sergio Gualberti, al iniciar su Homilía saludó a Cardenal Terrazas quién está cumpliendo 35 años de ordenación Episcopal. Hizo hincapié en el hecho de que de esos 35 años de entrega, 22 años los ha pasado como Arzobispo al servicio de Santa Cruz. Emocionado Mons. Sergio manifestó “que él nos siga acompañando con sus palabras, con su testimonio…”

Mons. Gualberti también celebró el hecho de que 64 sacerdotes del oriente de Bolivia se reunieron durante una semana en el retiro anual de formación permanente con el objetivo de renovarse actualizarse y servir mejor a Dios.

Al referirse a la lectura del Evangelio de Lucas de este domingo (Lc 7,11-17) que narra el milagro realizado por Jesús, que dio vida a un joven muerto, hijo de la viuda de Naín, al respecto Mons. Gualberti señaló que “cada muerte es una experiencia traumática por que deja en situación de angustia y desesperación a los que quedan desamparados”.

El Arzobispo lamentó que hoy “los adolescentes son arrebatados por la muerte de los brazos de su madre, hoy en una sociedad consumista que sigue sembrando muchas víctimas entre los jóvenes y adolescentes” en ese contexto expresó su sincera condolencia a la familia del joven que fuera victimado por una turba en Colquechaca recientemente.

Mons. Sergio manifestó que “no es linchando a un adolescente que se hace justicia, porque no quiero ni puedo creer que los que están involucrados sean descarriados e incorregibles. Más bien ellos son primeras víctimas de esta sociedad, son jóvenes seducidos por una sociedad que con engaños presenta el espejismo del enriquecimiento fácil”.

Al referirse a la viudad de Naín mencionada en la lectura del evangelio de hoy, dijo “ante el dolor de esa mujer desconocida Cristo siente compasión. Jesús no quiere situaciones que causan dolor, infelicidad y muerte porque estas no son parte del plan originario de Dios sino fruto del pecado”.

Mons. Gualberti explicó que “Tener compasión es solidarizarse con quienes sufren para devolverles la esperanza y el gozo” y además hizo una diferenciación entre pasión y lástima, al respecto afirmó que “la compasión mueve a acercarnos a hacernos prójimo del que sufre” en contraposición “sentir lástima es quedarse en un sentimiento superficial. Ese sentimiento pronto se desvanece.

Exhortó al pueblo de Dios a tener en cuenta que “Jesús nos manda levantarnos de las situaciones de muerte tomando una decisión personal y vivir de acuerdo al plan que Dios nos tiene preparado” agregó que “La palabra de Jesús hace que el joven se incorpore, que se ponga en movimiento. Escuchar y acoger la palabra de Dios nos da la fuerza para incorporamos y levantarnos de la situación de desesperanza en la que nos tiene sometidos el pecado.

Por otro lado Mons. Gualberti denunció que “la religión cristiana es la más perseguida en los continentes por poderes que rechazan la igualdad de todos ser humano, la sacralidad de la vida y el respeto de los derechos humanos”

Hizo énfasis en que para establecer buenas relaciones, “La palabra es el medio primordial el más sencillo y al alcance de todos para relacionarnos y comunicarnos con los demás. Como nunca hoy la humanidad tiene muchos medios para comunicarse, vivimos en la era digital, se cuenta con tantos medios que nos permiten superar límites y barreras de distancia y tiempo pero muchas veces se los utiliza para encerrarnos en círculos restringidos. A menudo se ven a jóvenes caminar con sus auriculares y otros artefactos electrónicos aislados e insensibles  a lo que pasa alrededor”

Al concluir su homilía, Mons. Gualberti indicó que “Dios ha visitado a su pueblo a través de Jesucristo y ha traído vida.  Hoy el Señor sigue visitándonos y viene a tocar a la puerta de nuestro sepulcro y nos manda ¡levántate¡. En medio de los sacramentos de la iglesia nos tiende su mano para sacarnos de la vida estéril y sin sentido y liberarnos de la muerte y sus pregoneros.