Análisis

La pregunta más difícil

En vísperas del Censo Nacional de Población y Vivienda organizado por el Instituto Nacional de Estadística imploré a mi pariente espiritual que me ayudara en esta prueba tan importante sin conseguir mi objetivo, pues ella decidió marcharse a Quillacollo (Cochabamba-Bolivia) donde nació, aunque ella vive en La Paz donde ejerce importantes labores de prestamista y asistente financiera de este anciano periodista y profesor de tango.

Antes de partir le pedí algunas instrucciones para cumplir patrióticamente con esta obligación ciudadana, mostrándole las preguntas que la prensa publicó, contenidas en las hojas censales; la cholita cochabambina sonrió al enterarse de ellas, diciéndome con claridad: Veo que no está la pregunta más difícil que debe usted responderse ante sí mismo: “¿Tiene usted fe y confianza en el Instituto Nacional de Estadística y el Gobierno actual?” Ésa es la pregunta que usted mismo deberá responderse previamente.

Después me dio un casto beso en la mejilla, montó en mi motocicleta Harley Davidson y desapareció.

Sumido en mis meditaciones y recuerdos evoqué la memoria de Félix Ballivián (hijo) que un día fue Director del Instituto Nacional de Estadística y dio ejemplo al país de rectitud y conducta, que repercutieron en la entidad que dirigió, lamentando hoy no conocer al actual director del INE, señor Laruta, sobre cuya labor no opinaré hasta conocer los resultados del Censo que se realizará mañana.

Ya en días anteriores, mi inquieta y bien informada comadre me contó que el presente Censo se realiza con un crédito de 50 millones de dólares otorgado por el Banco Mundial, lo cual hace pensar que si el Censo fracasara no sería por falta de dinero sino por haber sido mal organizado o deficientemente realizado. Esperamos que eso no suceda.

Extrañando más conforme pasaban las horas a mi legendaria comadre cochabambina porque yo no tenía con quién dialogar acerca del Censo de mañana, recordé que lo último que me dijo antes de marcharse a Quillacollo fue: “la pregunta más difícil que deberá usted responderse es “si tiene usted confianza en el INE y el Gobierno que la organiza…” Estuve a punto de decir que no les tengo confianza porque me parece sospechoso que a los estudiantes encuestadores, el Gobierno les aumentará calificaciones para que no se aplacen y si los encuestadores fueran maestros ganarán un año de antigüedad, y mi desconfianza creció al saber por intermedio de Macacha que las hojas censales serán llenadas a lápiz y que cada encuestador llevará una goma de borrar para corregir cualquier equivocación y que tales hojas no deberán ser llenadas con bolígrafos porque sus computadoras sólo podrán leer hojas escritas a lápiz.

Esa pregunta, la más difícil, no podré contestarla satisfactoriamente.

Ahora estoy con mi duda y sin Macacha.