Internacional

La Iglesia de Xalapa ante el 2° Informe del Gobernador del Estado

(México) La Iglesia de Xalapa, animada por las Sagradas Escrituras, eleva constantemente sus oraciones por la buena gestión de nuestras autoridades, sobre todo para que Dios los fortalezca en su misión y responsabilidad de provocar el progreso, la paz y el bienestar de nuestros pueblos, así como favorecer a los más pobres y desprotegidos.

El segundo informe del Gobernador del Estado, Dr. Javier Duarte de Ochoa, se convierte para nosotros en un momento emblemático para afianzar esta dinámica de oración por las autoridades, así como lo recomienda el apóstol San Pablo: «Te ruego, hermano, que ante todo se hagan oraciones, plegarias, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, y en particular, por los jefes de Estado y las demás autoridades, para que podamos llevar una vida tranquila y en paz, entregada a Dios y respetable en todo sentido. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, pues Él quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad…» (1Tim 2, 1-4).

Por eso, a nombre del Arzobispo de Xalapa, Mons. Hipólito Reyes Larios, además de felicitar al Gobernador del Estado por el trabajo que ha realizado durante estos dos primeros años de su mandato, queremos expresarle nuestro apoyo para que su gestión siga poniendo las bases para el desarrollo y la superación de los principales problemas que afligen a los veracruzanos.

Nos complace saber que hay resultados en estos dos primeros años de gobierno, aunque también somos conscientes de los desafíos que es apremiante seguir enfrentando tanto en política social como económica.

Sin embargo, nos atrevemos a sostener que a este gobierno hay que exigirle más, porque está demostrando que es capaz de ofrecer resultados a la ciudadanía. Precisamente por las demandas y esperanzas que tiene nuestro pueblo, viene muy ad hoc sugerirle a este gobierno que se apropie del desafío que en una ocasión lanzó Nelson Mandela: “…Algunas veces recae en los hombros de una generación actuar con grandeza. Ustedes pueden ser esa gran generación. Hagan que su grandeza florezca. Por supuesto, el desafío no es fácil. Pero no hacerlo sería un crimen contra la humanidad…”.