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Jóvenes en Colombia alientan a otros a vivir la misericordia

(Bogotá/Colombia).- “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”, inspirados en esta frase tomada del Evangelio de San Mateo, un grupo de jóvenes en Bogotá está impulsando una iniciativa que busca alentar a otros a vivir la misericordia. La propuesta, que ha sido bautizada “Yo Vivo Misericordia”, ha nacido gracias a la coordinación de las instituciones sociales que tienen presencia en la capital colombiana y que serán protagonistas del III Congreso Apostólico Mundial de la Misericordia (WACOM III, por sus siglas en inglés), que comenzará este viernes 15 de agosto en la capital colombiana.

“Somos un grupo de jóvenes apasionados por vivir la Misericordia. Nuestro propósito es hacer equipo con Dios, inspirar a otros a que lo hagan y juntos intentemos llenar necesidades a nuestro alrededor (…) Hay muchas personas que están pasando por diferentes necesidades esperando ser valoradas, defendidas, rescatadas, redimidas, pensando: ‘si tan solo hubiera alguien que ayudara…'”, destacan los promotores de esta iniciativa desde su página web.

Unas 64 instituciones para vivir la misericordia

Como parte de este proyecto, que involucra a unas 64 instituciones sociales de Bogotá, los participantes del WACOM III, quienes se reunirán hasta el martes 19 de agosto en la capital colombiana, podrán vivir una experiencia de misericordia visitando varias de estas instituciones bogotanas.

Entre ellas se encuentra la Fundación Niño Jesús de Praga, situada en el norte de Bogotá, que desde hace varios años cuenta con un comedor para atender las necesidades alimentarias de los niños y algunos adultos mayores. Esta institución, que también busca promover la formación en valores, cuenta a su vez con programas de salud a través del apoyo de voluntarios profesionales en varias áreas de la medicina; así como con programadas de capacitación para el aprovechamiento del tiempo libre de los niños y de los adultos. Precisamente esta fundación se encuentra realizando la campaña “Alimenta un corazón” con la que se busca que personas de buena voluntad apadrinen la alimentación de los niños que asisten al comedor.

Otra de las fundaciones sociales que hacen parte de la iniciativa es DOMUS Colombia. Esta obra social beneficia a unas 150 personas, entre ellos niños, niñas y personas de tercera edad que están en condición de desplazamiento. También atiende a madres cabeza de familia. Esta institución es la obra social de la Parroquia Jesús Nazareno, que se sitúa en la localidad de Puente Aranda en Bogotá.

Fundación Camino es otra de las intuiciones que hacen parte de este poyecto. Ella tiene como misión “restaurar la conciencia del valor y la dignidad de la vida humana desde el momento de la concepción hasta la muerte natural”, por medio del centro de apoyo a la mujer, proyectos de capacitación y la atención en salud.

Para conocer las instituciones sociales que hacen parte de esta iniciativa se puede ingresar en el siguiente enlace: www.yovivomisericordia.org

Asimismo, con el objeto de impulsar esta iniciativa a través de las redes sociales, se viene promoviendo el ‘hashtag’, o tema de conversación, #YoVivoMisericordia. También se puede seguir en Facebook.

“El amor de la Iglesia a los pobres pertenece a su constante tradición”

De acuerdo con el Catecismo de la Iglesia Católica “el amor de la Iglesia a los pobres pertenece a su constante tradición. Está inspirado en el Evangelio de las bienaventuranzas, en la pobreza de Jesús, y en su atención a los pobres. El amor a los pobres es también uno de los motivos del deber trabajar, con el fin de ‘hacer partícipe al que se halle en necesidad’. No abarca sólo la pobreza material, sino también las numerosas formas de pobreza cultural y religiosa”.

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La Fundación DOMUS Colombia es la obra social de la Parroquia Jesús Nazareno, situada en la localidad de Puente Aranda, Bogotá.

En referencia a la misericordia, más adelante el Catecismo recuerda: “Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales. Instruir, aconsejar, consolar, confortar, son obras espirituales de misericordia, como también lo son perdonar y sufrir con paciencia. Las obras de misericordia corporales consisten especialmente en dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos. Entre estas obras, la limosna hecha a los pobres es uno de los principales testimonios de la caridad fraterna; es también una práctica de justicia que agrada a Dios”.