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Urkupiña: “Abramos espacios para diálogos auténticos” Mons. Tito Solari

Con el lema “Con la Virgen llevemos al mundo el gozo del evangelio” se celebró la Solemnidad de la asunción de la Virgen María a los cielos en el Santuario de Urkupiña de la ciudad de Quillacollo – Cochabamba.

La celebración litúrgica estuvo presidida por el Arzobispo de Cochabamba Mons. Tito Solari y estuvo concelebrada por el Arzobispo de Salta Mons. Mario Carnielo, el Obispo Auxiliar de Cochabamba Mons. Luis Sainz y sacerdotes tanto del Arzobispado de Cochabamba como visitantes de diversas jurisdicciones de Argentina, Perú, España, Italia, etc.

La Misa solemne se realizó en el atrio de la Iglesia de la Parroquia de San Ildefonso que alberga la imagen de la Patrona de Cochabamba ante un lleno total de la plaza copada por la feligresía boliviana que se dio cita para visitar a la “Virgencita de Urkupiña” Además se contó con la presencia del Primer Mandatario de la Nación, los comandos de las fuerzas armadas, las autoridades departamentales y municipales de Cochabamba y miembros de la Asamblea Plurinacional de Bolivia.

Mons. Tito Solari en su homilía expresó “Nosotros sabemos cómo nuestra madre ha sido amada a lo largo de los siglos por todas las generaciones y con nuestra presencia y devoción a la Virgen de Urkupiña, nosotros testimoniamos aquí que ella es la más querida en Bolivia y en todo el mundo () lo sentimos en el corazón que es nuestra madre”

Rememorando las palabras del Papa Francisco, Mons. Solari apuntó que “En ella vemos que la Humildad y la Ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes que no necesitan maltratar a otros para sentirse contrarios… cuantas cosas más nos dice nuestra madre…”

El prelado al referirse a las virtudes de María, acotó “nos muestra que el amor por Dios y por el prójimo es la fuente de la felicidad por tanto amar es servir y servir con amor es saborear la felicidad, así hace María, así nos enseña el evangelio”

Mons. Solari, al enfocar su atención en la realidad económica que se vive en Bolivia, expresó “Es impresionante ver el crecimiento de nuestras ciudades, un sin número de edificios y movilidades, el crecimiento económico es evidente en nuestro país ¡Bendito sea Dios! Cuantos peregrinos estamos aquí agradeciendo a nuestra madre que nos concede las cosas materiales, lo que precisamos, pero todo este bienestar no está acompañado por un adecuado crecimiento espiritual, al contrario a todos nos toca constatar un tremendo derrumbe de valores morales. Los papás no están preocupados porque sus hijos ya no comulgan con su manera de ver y de sentir, se ha perdido el entendimiento en el acto de ser padres e hijos, los papas no están preocupados por la pornografía que se ve en las pantallas de celular, por la droga que penetra en los ambientes educativos, por los matrimonios que hoy se celebran y mañana se rompen. Corremos el riesgo de admirar la grandeza de los edificios, sin fijarnos que a sus pies están rondando los “chicos de la calle”. Nos alegramos por la belleza de nuestros jardines y toleramos por ahí que caminen nuestros jóvenes borrachos”

Por otro lado al referirse a los hechos de corrupción e inmoralidad que se viven en nuestro país, y que “carcomen las conciencia de nuestros hijos” propuso construir una Bolivia Grande con ciudadanos honestos con conciencias formadas e iluminadas por la fe. Por ello llamó a las madres a trabajar en la formación de los corazones de sus hijos, creando un clima de valores en el hogar junto con sus esposos con “amabilidad, sencillez, servicio, solidaridad, capacidad de perdonar, responsabilidad y sacrificio”

Apeló a la atención de los maestros, de los jóvenes y de todos los presentes a construir una gran familia, “por eso la fiesta de Urkupiña es la fiesta de la integración, nos adherimos al deseo de nuestra madre y nos comprometemos a proveer la figura del encuentro con el corazón en paz”

Finalmente hizo un llamado a todas las personas que ejercen un cargo de autoridad “seamos modelos de comunidad, seamos modelos en el hablar y en el sentir y esperemos como la virgen, que los valores humanos y cristianos que llevan a la unidad, a la paz, a la concordia y a la justicia. Abramos espacios para diálogos auténticos, no abusemos nunca de la fuerza ni del poder, no aceptemos sobornos, ni cedamos a chantajes, seamos humildes como María…”

Una vez concluida la Celebración litúrgica, la Virgen de Urkupiña fue llevada en procesión junto al pueblo de Dios para posteriormente ser instalada en el altar levantado en el atrio del Santuario para que pueda ser venerada por el pueblo de Dios.