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Jhonny Montero Irala: “Clamores de justicia por Incahuasi”

Chuquisaca una vez más vive la experiencia de ser relegada por el gobierno central, que le ha quitado a través de la promulgación de leyes, el derecho sobre los campos de Incahuasi, por lo que levanta su voz exigiendo justicia, basada en evidencias históricas, jurídicas y técnicas que no han sido consideradas y sólo se presta oídos sordos o son objeto de descalificación, cuando se afirma que el tema Incahuasi solo ocasionó a los chuquisaqueños “falsas expectativas, que no tiene solidez”; o que se trata de un “problema de límites que está ya resuelto, porque hay una ley”. “Esta ley es inamovible, no se toca”.

El grito de un pueblo clamando justicia, intenta ser minimizada por chuquisaqueños desleales a la tierra que los vio nacer cuando afirman: “…yo no creo que alguien nos esté quitando algo…la idea debería ser no rechazar la propuesta realizada por el Gobierno…”. “Con el informe por presentar veremos si nos corresponde o no nos corresponde Incahuasi”. Con este tono de convencimiento y lucha por lo que pertenece a nuestro departamento, tenemos la batalla ya perdida.

Si bien todos somos sujetos de justicia, hay quienes tienen la responsabilidad de ejercerla a favor de todos, especialmente de los más desfavorecidos; por lo que las autoridades, dirigentes y líderes de nuestro país, departamento y de nuestros municipios, deben ser los primeros en practicar la justicia y el derecho (Prov. 21: 3). Dios y la sociedad les llaman a “…esforzarse siempre por hacer el bien, no solo entre [ellos] sino a todos” (1 Tes. 5:15). Dios los llama a buscar la justicia, a abogar por el huérfano y defender a la viuda (Cfr. Isaías 1: 17). El imperativo es que las acciones y decisiones del Gobierno Departamental, Municipal y del Comité Cívico, deben estar orientadas a que el derecho y la justicia fluyan como las aguas, como arroyo inagotable (Amós 5:24). La fuerza y celo por que se haga justicia está en Dios, en Él que ama la justicia y no abandona a quienes le son fieles y los protege (Cfr. Salmo 37: 28)

Con la libertad que nos da la verdad, es necesario amplificar lo evidente, lo verdadero y develar lo que se esconde detrás de discursos, expresiones y acciones de los actores socio-políticos en este momento histórico:

Lo político en la reivindicación de Incahuasi para Chuquisaca

El señor Elmer Callejas, diputado chuquisaqueño del MAS, entre otras cosas manifestaba “…basta de manejar políticamente este tema”. Una manera de ejercer la política es para buscar poder, riqueza y privilegios para unos cuantos; otra es para buscar el bien común. En este sentido, la lucha de Chuquisaca por su territorio es una acción política verdadera, pues el beneficio de lo que contiene en petróleo, es para cada uno de los chuquisaqueños, para el desarrollo de nuestro Departamento.

Hay líderes que están haciendo un mal ejercicio de la política, manejando y desconociendo el derecho que tiene Chuquisaca sobre el Campo Incahuasi, para favorecerse a sí mismos y a Santa Cruz como cálculo político electoral. La injerencia deshonesta necesaria para lograr este objetivo, ha tenido como resultado un estudio y una Resolución caracterizada por su unilateralidad que está cercenando de territorio a Chuquisaca y la posibilidad de su desarrollo.

Este estilo y práctica política, miente, confunde, manipula, da consignas, amenaza y ofrece dádivas para velar los intereses del partido de turno: en el caso actual, la permanencia en el poder, el enriquecimiento fácil, los privilegios…, o para velar los intereses de sus opositores: desestabilización política del Gobierno y afectar a la institucionalidad liderada por el MAS. Los actores de esta lógica y estilo de hacer política en la coyuntura actual, han conseguido que no se logre la cohesión y unidad de las autoridades municipales, de la Gobernación, del Comité Cívico y de todas las instituciones y organizaciones de nuestro Departamento. Ha primado en algunos el sometimiento a un partido sobre la lealtad al pueblo chuquisaqueño; razón por la cual, se han desmarcado y lo seguirán haciendo. Lamentablemente hay líderes que están jugando el papel de defender al partido y traicionar a los intereses del Departamento.

Preocupa sobremanera ver la vigencia de un liderazgo endeble que se vende por pequeñas dádivas, que se enceguece por ideologías que no mejoran significativamente la calidad de vida de sus bases. Preocupa ver en vigencia un liderazgo que se somete y traiciona sus propios principios, por decisiones orgánicas que buscan mantener a unos pocos en el poder; o un liderazgo que busca el poder a costa de estrategias divisionistas y la generación de violencia.

Ante este panorama, urge proclamar una palabra profética y de esperanza; vivir nuestra pastoral y nuestra evangelización en clave de compromiso social, buscando la justicia y defendiendo la causa de los más pobres y necesitados (Cfr. Prov. 31: 9). Entender que somos parte de este pueblo, somos ciudadanos y que la lucha no es por el municipio de Sucre, sino la lucha es departamental; es por la recuperación de nuestro territorio y las riquezas que contiene. Por ello, nuestras autoridades departamentales y municipales y los representantes cívicos tienen la obligación de representar los intereses y la dignidad del pueblo Chuquisaqueño y todos nosotros, junto con ellos.

La injerencia de los que ostentan el poder en materia de justicia

Aunque muchos pretendan negarlo, ayer y hoy, la injerencia del Ejecutivo sobre el ámbito de la justicia ha sido el mal que ha dañado al país, ha quitado la libertad, los derechos y la vida, especialmente a los sectores vulnerables. Los ejemplos recientes de injerencia política en procesos judiciales, en la promulgación o derogación de leyes, entre otros, dan testimonio de una justicia politizada, de una justicia servil de los intereses del gobierno de turno.

En la búsqueda de vías para defender la causa justa de Chuquisaca, se pone sobre la mesa el camino jurídico-legal. Lo que preocupa es que, si la justicia en Bolivia carece de independencia y sólo obedece las órdenes del Poder Ejecutivo, ¿cómo podemos pensar que la demanda chuquisaqueña prospere en la vía jurídica, tanto la opción del Amparo Constitucional o la Acción Abstracta de Inconstitucionalidad? Preguntémonos: ¿cuánto de los estudios y la Resolución 090/2018 y la ley 1054 esconden en su contenido una injerencia política partidaria? Pero, esta realidad no quita el derecho y la obligación ética y cívica de presentar y hacer seguimiento a las acciones o mecanismos legales por parte de las autoridades departamentales, la Comisión Jurídica, la dirigencia cívica, los Medios de Comunicación local y de todo el pueblo chuquisaqueño.

Una vez más, esta injerencia no es de hoy. Esta forma de gobernar, respaldados por el poder judicial, ha amasado privilegios y riquezas para sus actores. Basta mencionar a quienes ahora están fuera del país gozando de lo que se han llevado de las arcas del Estado, o de los grandes negociados y de sus actos de corrupción. El libro de los Proverbios nos dice al respecto que “las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte” (Prov. 10:2)

Dios que siente el sufrimiento y escucha el clamor de las víctimas de las injusticias generadas por el pecado social de usar el poder y la justicia para fines mezquinos, nos advierte que no nos engañemos, que de Él nadie se burla, que cada uno cosecha lo que siembra (Galatas 6:7). Esta radicalidad divina, es un llamado a enderezar el camino del ejercicio de la política y la justicia por los senderos de la verdad, del servicio y la integridad ética en el manejo público. Que nuestras autoridades y profesionales de todos los poderes en nuestro Estado, no olviden que la justicia enaltece a una nación, pero el pecado deshonra a todos los pueblos (Prov. 14:34)

Buscando caminos para que la justicia triunfe

Más de uno con seguridad se pregunta: ¿qué nos queda por hacer, si no hay voluntad política del Gobierno por resolver con justicia el tema Incahuasi? Sugiero solo cuatro realidades que pueden ayudarnos a alcanzarla.

  • La reconciliación que genera una cultura de la paz

En días anteriores, han habido grupos que han optado por la violencia, buscándola, incitándola y generándola como una forma de presión para hacerse escuchar, conseguir soluciones o como estrategia para desvirtuar la demanda del otro. La vía violenta no es una opción a la búsqueda de la justicia y la paz para Chuquisaca. Mons. Jesús Juárez nos decía que “la paz y la violencia no pueden convivir juntas”. No es con la violencia, la confrontación o discriminación que lograremos nuestros objetivos, sino con la humildad de ver la dignidad y el valor de la humanidad del otro que es diferente; con la actitud de acercarse, escuchar, dialogar, reconciliarse y juntos buscar una vida digna para todos. El odio, los resentimientos, el desprecio y la violencia son signos y realidades de muerte donde la justicia jamás triunfará. Y si la justicia social no es posible, jamás experimentaremos el don de la paz.

  • Superar el fantasma de la brecha campo-ciudad

La exclusión y marginación social histórica del mundo indígena-campesino, se ha puesto en mayor evidencia tras el inicio de los procesos de reivindicación de estos sectores sociales. El acontecimiento del 24 de mayo del 2008, le da a la relación campo-ciudad el carácter discriminatorio. Esta experiencia todavía no ha logrado borrarse en el imaginario social rural, pese a que se han dado pasos grandes en la consolidación del respeto a la dignidad y los derechos de toda persona.

En esta línea, el acto de violencia hacia el Gobernador mostrado mediáticamente en los pasados días, ha tenido como efecto en los campesinos, el reavivamiento de las cenizas del sentimiento de haber sido discriminados y consecuentemente se ha quebrantado la cohesión y unidad en torno a la demanda chuquisaqueña por el Incahuasi. Lo inaceptable es la revictimización y la instrumentalización de estos sentimientos para conseguir fines político partidarios, cuando la tarea ética es el ser agentes y testigos de hermandad, de reconciliación, de la unidad y la convivencia armónica para “vivir bien”. Son inaceptables las intenciones continuas de hacer ver a Sucre como una ciudad discriminadora y usar este falso argumento para castigar a nuestro departamento. El gran desafío es vivir y convivir fraternalmente, con justicia social, pero todavía vivimos en conflicto y divisiones, en medio de lucha de poderes y por el poder.

  • La unidad para una justicia social

La violencia calificada como discriminadora; las pretensiones constantes de desestabilización del poder político vigente; un liderazgo teñido de soberbia y resentimiento; la convocatoria a un cabildo, considerado como una acción puramente política que pretende dar un golpe a la institucionalidad municipal y departamental, son realidades que han levantado muros invisibles que no hacen posible consolidar la unidad del pueblo chuquisaqueño.

Es totalmente evidente la división basada en intereses político partidarios, basada en miedos, en cálculos políticos. No podemos pensar en el desarrollo de nuestro departamento y en conseguir revertir la decisión ya legalizada de que Incahuasi es cruceño, si no es con la cohesión, la unidad y el verdadero compromiso para deponer actitudes mezquinas y divisionistas y sentarnos todos para un diálogo transparente, un análisis profundo de la coyuntura y la toma conjunta de decisiones reales y razonables para que se haga justicia con Chuquisaca. Monseñor Helder Cámara nos decía que cualquier sueño que se sueña solo, es pura ilusión; un sueño que se sueña juntos, es señal de solución.

Que prime en cada uno el sentido de pertenencia a nuestro departamento, que todos somos hijos de una misma tierra. Urge fortalecer nuestra identidad chuquisaqueña, la firmeza en nuestra lucha y el imperativo de la unidad ante dos fuerzas en contra de la demanda chuquisaqueña: el Gobierno y Santa Cruz.

  • Pasar de la lucha en las calles a la lucha en el campo de la justicia

No podemos seguir con una estrategia de presión en nuestras propias calles por los perjuicios en temas educativos, de salud, económicos y de sobrevivencia de la gente que vive del día que trabaja. No podemos hacer de nuestras calles escenarios de enfrentamientos entre chuquisaqueños. Si el pueblo considera oportuno continuar con derecho a la protesta, hay que trasladarlo donde realmente tenga efecto.

La única salida es la vía legal. La reivindicación es posible en el escenario jurídico. En ese sentido, urge fortalecer la comisión jurídica como resultado de la unidad de todos los profesionales chuquisaqueños entendidos en el tema. Urge que los MCS local den cobertura y seguimiento al accionar jurídico reivindicativo de Chuquisaca, a través de la Comisión Jurídica.

Concluyamos estas pinceladas sobre la coyuntura que estamos viviendo, pidiendo a Dios ilumine las mentes y corazones de los que tienen hoy el destino de nuestro departamento y país. Que podamos todos los cristianos dar testimonio de nuestra hambre y sed de justicia (Mt. 5:6), ser testigos y constructores del Reino, aquí y ahora. Que Jesús, que hizo una opción por los pobres, nos saque de la inercia, la quietud y el silencio cómplice de la legalización de lo injusto. Es nuestro tiempo de continuar su misión. Jesús está ahora sentado a la derecha del Padre y nos dice en la voz de su apóstol: “Hombres y mujeres de Chuquisaca… ¿qué hacen allí parados mirando el cielo? (Hch. 1:11), vayan hacia la periferia del mundo de la política a anunciar la Buena Noticia del Reino”.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados (Mt. 5:6)

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque el Reino de los Cielos les pertenece (Mt. 5:10)

 

(Jhonny Montero Irala es Director de PASCAR-Sucre)

[Imagen: Correo del Sur]