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Jesús: si lo dejas entrar en tu vida, si le dejas actuar, Él te abre el camino a la vida y la gracia. Mons. Eugenio Coter

El Cordero nos salva, nos redime, nos abre el camino a través de la donación de su vida.

 

Juan el Bautista da testimonio de Él como el Cordero de Dios.

 

La Iglesia que confronta la muerte, sigue confrontando hasta la persecución en muchos lados del mundo.

 

Es en la muerte del Cordero que los lobos tomarán conciencia que hay otra manera de hacer y actuar.

 

En Egipto la muerte no entraba en las casas marcadas con la sangre del cordero.

 

“El Cordero de Dios”, tienes que acogerlo si quieres de verdad liberarte de la muerte.

 

Puede costar sangre o persecución, para no ir lejos de nosotros, en Nicaragua.

 

Homilía de Mons. Eugenio Coter
Obispo del Vicariato Apostólico de Pando
Presidente de la Comisión de Comunicación CEB
Enero 15 de 2023

 

Homilía de Mons. Eugenio Coter, Obispo del Vicariato Apostólico de Pando

Juan el Bautista da testimonio de Él como el Cordero de Dios.

El león de Judá será el mesías, el libertador y Juan el Bautista da testimonio de Él como el Cordero de Dios, Cordero de Dios para cualquier israelita y un poco para nosotros mismos que ya son años que estudiamos el catecismo, inmediatamente recordamos con la sangre del cordero que marca las puertas para que el ángel de la muerte, la noche de la pascua no entre. Es la sangre que protege al pueblo es la sangre del Cordero y está bien porque Juan en su Evangelio dirá que Jesús muere en el momento que en el templo de Jerusalén están preparando los corderos para la celebración de la pascua.

Jesús: si lo dejas entrar en tu vida, si le dejas actuar, Él te abre el camino a la vida y la gracia.

Entonces ya encontramos esta imagen del cordero en la muerte de Jesús. Entonces Él es el Cordero de Dios, es el verdadero cordero capaz de liberar la humanidad, capaz de liberarnos del mal. Entonces es Él el que de verdad te da la libertad si lo dejas entrar en tu vida, si le dejas actuar en tu vida, Él te abre el camino a la vida y a la gracia. Y esto como persona y como comunidad, este es el Cordero de Dios, no es el León de Judá y Juan entra en esta visión y ya la indica, pero todavía llegará el momento en que Juan mismo entra en crisis y mandará a preguntar: ¿eres tú quien tiene que venir o hay que esperar a otro? Porque al final también Juan esperaba al libertador, pero al libertador que era libertador con la fortaleza, con las armas… y Jesús se presenta dócil, se presenta sumiso.

¿Cómo haces para cambiar la historia del mundo?

Justamente un biblista comentaba esto, ¿cómo haces para cambiar la historia de un mundo de leones o mejor un mundo de lobos? En un mundo de lobos, si quieres de verdad cambiar su historia o mandas uno que es más fuerte que ellos y los destruye, pero estás en la misma lógica. Si no mandas un cordero para que ellos se den cuenta de la diferencia de la manera de ser entre ellos y este.

Es en la muerte del Cordero que los lobos tomarán conciencia que hay otra manera de hacer y actuar.

Claro que mandar un cordero en medio de los lobos para mostrarle que hay otra manera de vivir, que hay otra manera de hacer, que hay otra manera de actuar, es meter al cordero literalmente en la boca del lobo. Pero es en esta muerte del Cordero que tomarán conciencia los demás lobos, que este era profundamente distinto de ellos y que, al fin, sí estará muerto, pero ésta era la manera de vivir.

La Iglesia que confronta la muerte, sigue confrontando hasta la persecución en muchos lados del mundo.

Piensen en la iglesia de los mártires, piensen en la Iglesia que confronta la muerte, sigue confrontando hasta la persecución en muchos lados del mundo, ¿por qué? Porque muestra una manera distinta de vivir, porque tiene el coraje de no venderse, de no arrodillarse frente a los lobos que hay. Y tiene la libertad de afirmar cuál es el bien, cuál es el camino que hace vivir e indicar también cual es el que está destruyendo y cuál es el mal.

El Cordero nos salva, nos redime, nos abre el camino a través de la donación de su vida

Es la Iglesia del Cordero, este cordero que nos salva, nos redime, nos abre el camino a través de la donación de su vida y de su sangre. Por eso Juan tomará esta imagen sin decirlo en la crucifixión de Jesús. A la hora novena, el día viernes cuando en la víspera de la Pascua, los hebreos la celebraban el sábado.

En Egipto la muerte no entraba en las casas marcadas con la sangre del cordero

El viernes en la noche tenían que cocinar el cordero recordando la pascua, recordando que mientras pasaba la muerte por el territorio de Egipto, no entraba en sus casas porque estaban marcadas de la sangre del cordero, no solo como liberarnos de la muerte, sino como liberarnos de las actitudes de muerte que siempre rondan en el mundo.

“El Cordero de Dios”, tienes que acogerlo si quieres de verdad liberarte de la muerte.

Nos libera la sangre del cordero, y piensen esto, cada domingo, el que preside la celebración les presenta la Eucaristía y les dice este es el Cordero de Dios, el cual tienes que acogerlo si quieres de verdad liberarte de la muerte, liberarte del mal, entrar en esta lógica de vida capaz de vencer la lógica de la muerte que sigue rondando, sigue proponiéndose y con la cual tienes que confrontarte.

Puede costar sangre o persecución, para no ir lejos de nosotros, en Nicaragua.

Te puede costar sangre o persecución como siempre la historia de la Iglesia le ha costado a la Iglesia y a los cristianos, piensa en la persecución de la Iglesia, para no ir lejos de nosotros en Nicaragua, piensen en otra situación de persecución de la Iglesia, directa o indirecta porque el mal es también sutil, sabe meterse indirectamente donde no puede, donde se juega la cara persiguiendo, busca corromper, busca ofrecerte una mano de amistad para poder tener la otra libre con cuchillo. Siempre que no te sometas a él, si te sometes a él, él te ofrece una posible vida pero que no es vida, que es esclavitud y es muerte.

¿Qué es el pecado del mundo?

Permíteme acabar subrayando eso, el Cordero que quita el pecado del mundo, no los pecados, no los “pecadichos” o “pecaduchos” que a veces tenemos, sino el pecado del mundo. Y le doy indicación de qué es el pecado del mundo, agarrando una oración que ha hecho el pastor protestante Joe Wright en la apertura del Senado de Kansas, que fue invitado a hacer la oración de apertura y la centró sobre el pecado del mundo. Esta oración puede ser polémica ciertamente pero que da la imagen de este pecado del mundo, nos ayuda a entenderlo:

Señor, venimos delante de Tí este día, para pedirte perdón y para pedir tu dirección.

Sabemos que tu Palabra dice: ‘Maldición a aquellos que llaman bien lo que está mal’ y es exactamente lo que hemos hecho.

Hemos perdido el equilibrio espiritual y hemos cambiado nuestros valores.

Hemos explotado al pobre y hemos llamado a eso ‘suerte’.

Hemos recompensado la pereza y la hemos llamado ‘ayuda social’.

Hemos matado a nuestros hijos que aún no han nacido y lo hemos llamado ‘la libre elección’.

Hemos abatido a nuestros condenados y lo hemos llamado ‘ justicia’.

Hemos sido negligentes al disciplinar a nuestros hijos y lo hemos llamado ‘desarrollar su autoestima’.

Hemos abusado del poder y hemos llamado a eso: ‘política’.

Hemos codiciado los bienes de nuestro vecino y a eso lo hemos llamado ‘tener ambición’.

Hemos contaminado Internet y las ondas de radio y televisión con mucha grosería y pornografía y lo hemos llamado ‘libertad de expresión’.

Hemos ridiculizado los valores establecidos desde hace mucho tiempo por nuestros ancestros y a esto lo hemos llamado ‘obsoletos y pasados’.

Oh, Dios mira en lo profundo de nuestros corazones; purifícanos y líbranos de nuestros pecados.

Esto es el pecado del mundo.