Análisis

Javier Gómez: El divorcio de René y Piggy

Parece un hecho frívolo a primera vista, que la icónica pareja conformada por la rana René (Kermit) y Piggy se divorcien, pero no lo es. Pocos años atrás Mattel anunció la ruptura del eterno noviazgo entre Ken y Barbie, y Pocahontas y Sam Smith no quedaron juntos. Las nuevas generaciones de heroínas Disney se están quedando solas, sin un novio, sin un final estilo cuentos de hadas donde “vivieron juntos por siempre”.

Es que la industria del consumo, encargada de vender y de derribar uno de los últimos bastiones contra el consumismo, como lo es la familia (la iglesia doméstica, según la Iglesia Católica), se está encargando de derruirla.

Se trata en el fondo de ir haciendo que los jóvenes ya desde muy pequeños vayan aceptando la idea de un mundo donde todo es prescindible y desechable, y donde el único ideal debe ser concentrarse en producir más para consumir más. Quien está lejos de Dios trata de llenar sus vacíos con miles de cosas, y se hace por lo tanto víctima vulnerable del consumismo. Quien no está en gracia consume, eso es lo que está de fondo.

De ahí el interés de socavar la familia, escuela de amor y de virtud, y reemplazarla por modelos artificiales que pueden ser hechos y deshechos al antojo de cualquiera, hoy es el casamiento homosexual, mañana el casamiento múltiple, luego vendrá su abolición porque ya será innecesario. El modelo ideal de familia y escuela de virtud es el encarnado por José, María y Jesús. Jesús mismo refrendó este modelo cuando se encarnó dentro de ella.

Nos toca defender este modelo contra posiciones ideológicas que atentan contra ella y contra la libertad de culto.

“Quien está lejos de Dios trata de llenar sus vacíos con miles de cosas, y se hace por lo tanto víctima vulnerable del consumismo”.

Javier Gómez es religioso paulino