Santa Cruz

HOMILÍA DEL CARDENAL JULIO TERRAZAS, 28-07-11

Muy amados y queridos hermanos y hermanas:

Es bueno tomar conciencia de la inquietud de nuestra Iglesia en Bolivia para que durante este mes con mayor atención, con mayor entusiasmo escuchemos la palabra de vida que no está dicha solo para los sacerdotes, para las religiosas o para los  catequistas. Es una palabra para cada uno de los bautizados, para cada uno de los que formamos la Iglesia del Señor. Es una palabra que trata de ayudarnos a purificar nuestra fe, a hacerla más firme y no solo a cantarla o proclamarla exteriormente.

El domingo pasado hemos podido admirar la franqueza y el entusiasmo de Pedro que dice ¨Tu eres el Cristo, el hijo de Dios de la vida¨ y mereció una alabanza por eso. Hoy lo vemos en otra actitud, cuando el Señor comienza a hablar de que es importante ir a Jerusalén pero que allí los grupos de poder lo iban a hacer sufrir, lo iban a apresar, lo iban a matar  pero que también iba a resucitar. Esto no le gusto mucho a Pedro y me imagino que se desconcertaron también los otros discípulos, porque ese cambio, porque esa manera de pensar que el Señor  no acepta.

Y le va decir con claridad ¨tus pensamientos nos son los pensamientos de Dios y el pensamientos de Dios es que hay que salvar a toda la humanidad pero no con triunfos fáciles, no con aclamaciones ´idiotescas´ sino convirtiendo la cruz en instrumento de salvación, subiendo a la cruz con el pecado de todos y cada uno de nosotros. Con el sufrimiento.

Esto muchas veces en nuestra vida tampoco está muy claro, preferimos un amor al Señor sin problemas, sin dificultades, sin obstáculos y cuantas veces nos revelamos frente al dolor y al sufrimiento. Pero ese es el camino elegido por Dios, ese es el pensamiento de Dios que tiene que entrar en el pensamiento de Pedro.

Porque Pedro reacciona de una manera muy especial ¡no lo va permitir el Señor que te pase todo esto, no va suceder como diciendo nosotros vamos a estar allá para defenderte, para hacer que comprendan que tu caminar como nosotros no pasa por la cruz sino por las alegrías del hombre. Tus pensamientos, son los pensamientos del hombre, el hombre que anda ofreciendo alegrías pasajeras, el hombre que solo o en conjunto, en sociedad o en grupo, anda haciendo que la gente corra detrás de las alegrías que se desvanecen con facilidad.

¿Qué le dice entonces el Señor a Pedro? ¡Apártate, ponte en tu lugar, no quiero verte delante Satanás! Que palabra más dura, porque el domingo pasado era ¡Feliz eres tu Pedro porque eso que has dicho no te lo ha revelado ni la carne, ni la sangre, sino que mi padre te lo ha puesto en tu corazón! Pero hoy le dice: retírate, ponte en tu lugar.

Es una represión pero es la vez una llamada de atención: Pedro no puedes hablar así como piensa la gente del mundo, tú tienes que hablar como lo quiere Dios, tienes que aprender a ser discípulo de verdad y no quedarte en palabras, en confesiones rápidas sin que eso cambie tu vida  y cale y quede grabada en tu corazón la imagen de un Dios que nos quiere realmente libres.

Ponte en el lugar que te corresponde, detrás; eres discípulo, aprende la lección. Eres discípulo y como tal tienes que ir aprendiendo cada día cual es el proceder de Dios, cual  es el plan de Dios. No seas un obstáculo, no me pongas trampas, hay que seguir cumpliendo el plan de Dios pero eso se entiende cuando cada uno ocupa el lugar que le corresponde.  Ven detrás y sígueme,  una vez más Pedro invitado a un seguimiento claro y profundo, a un crecimiento en la fe en Cristo que nos es un seguimiento en cualquier ser humano que aparece para engañar a las multitudes y las personas. Aprende cada día.

Mis hermanos, nosotros también estamos invitados a los mismo, a poner nuestra fe en aquel camino que el Señor nos ha señalado, a poner nuestras pisadas sobre las huellas del maestro, a seguirlo a Él también en el camino hacia la pascua pasando por la cruz. Ese es el plan de dios, habrá pascua, habrá resurrección, habrá nueva vida, pero hay que pasar por el camino de la cruz

Mis hermanos, la semana pasado hemos vivido ese evento extraordinario que se ha realizado en Madrid. Hemos escuchado el entusiasmo y la alegría de ese millón y medio de jóvenes que cantaban ¨firmes en la fe¨ Eso les había pedido el Santo Padre, mantener firme la fe, no vacilante, no llevada por una c sociedad  consumista, no viviendo de relativismos fáciles, una vida p clavada en la cruz pero para la salvación no para desaparecer y al finalizar aquel encuentro, el Santo Padre les dice que aquellos jóvenes  que durante cuatro días habían estado reflexionando que significa tener las raíces en Cristo, que significa estar firmes en la fe, les decía: no oculten ese Cristo en sus corazones, llévenlo a sus países y a sus comunidades, muéstrenlo, este es el Cristo que entrego la vida para que nosotros tengamos vida y la entrego en la cruz.

El signo final de este encuentro cuando los jóvenes de España entregan la cruz de la Jornada Mundial de la Juventud a los jóvenes de Brasil. Allí no hay triunfalismos fáciles, allí no hay alegrías pasajeras, allí no hay pequeñas emociones, allí está dicho todo el mensaje ¡lleven esta cruz  también allá para que tanto dolor y sufrimiento de América Latina entren también en esta cruz para que tantas decepciones de nuestros pueblos que están bautizados … sepan que el dolor, el sufrimiento, a veces la persecución y aun la muerte tiene sentido cuando estamos clavados con Cristo…

Yo creo que aquel canto de nuestra juventud puede ayudarnos a comprender lo importante que es la palabra, la palabra de Dios que muchas veces nos es aceptada, que muchas veces es criticada, esa  palabra que tenemos que decir a pesar de que no nos quieran entender, a pesar de que le anden buscando un segundo sentido para arrinconarnos y hacernos sufrir, esa palabra que a veces nos lleva también a la tentación de no decirla, de no pronunciar el nombre del Señor y sin embargo, decía Jeremías, cuando yo decidí no hablar más había algo en mi corazón que me impulsaba a volver a hablar de este Dios que tanto nos ama.

Mis hermanos, para eso es la palabra, para volver a arder de amor y  de compromisos renovados. Esto hay que aprenderlo.

Es importante cambiar de mentalidad le dice San Pablo a los romanos para que así ustedes sean capaces de honrar a Dios no solo con palabras o con pequeños discursos sino entregando la vida por los otros.

Estamos hablando mucho en la Iglesia de ser discípulos pero hay que serlo y renovarlo cada día.  Y aquí el señor nos va a dar una lección muy clara para todos los que querían ser discípulos después, hay que cargar la cruz y con la cruz hay que seguir al Señor, hay que perder la vida para ganarla para que el Señor cuando vuelva por segunda vez, vea cuál ha sido nuestra conducta y nos premie con los premios del reino.

Es muy fácil decir soy cristiano y a veces muy bonito ser católico pero este mensaje lo olvidamos. No nos gusta nuestra cruz y cuando o aceptamos nuestra cruz personal no podemos aceptar el sufrimiento de la cruz de los otros.

El señor entrega su vida por todos ofreciéndola en la cruz y nos pide a nosotros hoy ¡tu fe tiene que hacerse entrega, asumir dentro de tu cruz una capacidad de abrazar el sufrimiento de tanta gente, tienes que adquirir una dimensión de comprensión y de caridad para que hoy por ejemplo, comprendas cual es el sufrimiento de tantos hermanos llamados en la marcha del Tipnis que nos están golpeando el corazón y la conciencia para que podamos escucharlos, entenderlos y tomarlos en cuenta en la solución de los problemas  que son de todos y no de unos cuantos.

Capacidad  de abrazar la cruz pero también con todo el sufrimiento de los hermanos, con toda la alegría de los hermanos.

Cambiar de mentalidad es urgente hoy, en esta nuestra patria, en esta nuestra arquidiócesis. Llenarnos de los pensamientos de Dios es ser capaces de anunciar a este Dios con valentía, no para tener adeptos fáciles sino para contar con apóstoles, con discípulos que saben  que la cruz no es una maldición sino un instrumento en que el Señor manifiesta todo su amor para nosotros y nos pide que seamos capaces de tomar nuestra cruz para seguirlo.

No sigamos a Cristo solo por conveniencias, no podemos seguir a Cristo solo por tradición. Con humildad como a Pedro, aceptemos también hoy lo que a lo mejor podría decirnos ¡Apártate de mí, ponte en tu lugar!

Iglesia de Santa Cruz y de Bolivia, tu eres y te confiesas discípula del Señor, ponte en tu lugar, carga la cruz  tuya y de todo tu pueblo y anda detrás de Él, poniendo tus huellas, como decía San Francisco, en las huellas del Señor.

Oficina de Prensa del arzobispado de Santa Cruz.