Santa Cruz

Homilía de S.E. Julio Cardenal Terrazas Arzobispo de Santa Cruz 20110529

Muy amados y queridos hermanos y hermanas:

Día del Señor, el día domingo para nosotros nos da la oportunidad de sentir la presencia de nuestro Dios que nos habla, que nos dice una palabra, su palabra de vida y esperanza; día del Señor que también abre nuestro corazón para abrazar a todos los hermanos y hermanas en la fe, para sentirnos pueblo de Dios que sigue caminando en medio de las dificultades de los tiempos y lugares, para anunciar que el Señor de la pascua vive, resucito y venció a todos aquellos provocadores de muerte y de dolor.

Unirnos en oración a la Iglesia católica que peregrina en China.

Hoy de manera especial queremos abrir nuestro corazón a la Iglesia católica que peregrina en China. Queremos escuchar con ellos esta palabra de libertad y de vida, queremos participar también de sus sufrimientos por la causa de Cristo, sufrimientos que se hacen cada vez más grandes porque se pisotean constantemente los derechos a la libertad de expresión, a la libertad de creencia, a la libertad de conciencia. A ellos queremos tenerlos –a los hermanos de china- cerca de nosotros, para que sientan que nuestra Iglesia de Santa Cruz y nuestra Iglesia en Bolivia sabe y conoce que ellos siguen siendo testigos fidedignos del Señor de la vida.

Y hoy hermanos y hermanas, hemos rezado en la oración algo que no tenemos que olvidar “concédenos continuar celebrando con amor y alegría la victoria de Cristo resucitado” no es un día cualquiera, es el día en que volvemos a sentir la necesidad de expresar todo nuestro amor y nuestra alegría por la resurrección del Señor y le pedimos al mismo tiempo que este misterio pascual sea capaz de entrar en nuestras vidas y manifestarse en obras. No es una alegría para tener una sonrisa externa, es una alegría que nos invita a acciones verdaderas, acciones libertadoras, acciones que lleven a nuestra conciencia a tomar las cosas con mayor seriedad, a fin de convertirnos en testigos valientes y audaces del evangelio.

Buscar la verdadera y autentica alegría.

Esta mañana el Santo Padre hablando a los fieles que acudieron para escucharlo, les comentaba este pasaje de los hechos de los apóstoles, como Felipe fue a Samaria llevando la palabra y como fue aceptada esta palabra casi por todos, porque era una palabra que iba también con obras de liberación, se expulsaban los demonios, se devolvía la salud y se sentía una alegría especial. Y fue grande la alegría de aquella ciudad. El santo Padre preguntaba esta mañana, este mensaje que nos hace ver como han vivido aquellos hermanos que aceptaron la palabra, nos lleva a preguntarnos ¿Dónde están las verdaderas alegrías hoy, donde encontramos la alegría de la palabra del Señor que libera, dónde la sentimos y donde la expresamos?

No puede haber alegría cuando se mata el espíritu y la moral de mucha gente.

“Y fue grande la alegría de aquella ciudad” esa alegría que debía ser comentada con la llegada de Pedro y Juan que vinieron a imponerles las manos para darles el espíritu de la autentica alegría, del verdadero gozo de saberse hijos de Dios, de saber que están como templos del espíritu. Una alegría que se completa y se hace profunda, que no es expresión de una diversión de unas horas o de algunos días.

Esta palabra podrá ser respondida por nuestro pueblo aquí, por nuestra Iglesia en Santa Cruz. Las alegrías no faltan, hay las alegrías de carnaval, hay las alegrías de ciertas festividades, hay las alegrías que hace unos días se expresaba en una efusiva expresión de amor y de cariño a las mamas. Pero esa alegría es profunda, esa alegría es verdadera, esa alegría se la compra o se la vende. Y cuando hay cosas que se venden son cosas que pasan, son asuntos pasajeros.

Muchas veces sembramos el pánico, el terror como aquellos que anunciaban el fin del mundo y que querían hacer temblar la fe de nuestra gente, la confianza y la esperanza en nuestro pueblo; o se siembra el pánico de otras maneras, se anuncian juicios que no se llevan nuca a cabo, se mata a las personas en las calles, en los lugares de diversión, en las casas, pero también se mata el espíritu y la moral de mucha gente y, aquí no puede haber alegría.

Este es el campo y el espacio que nosotros contra viento y contra marea tenemos que ir aprovechando para decirle a nuestra gente que si seguimos utilizando los instrumentos de opresión del pasado, no vamos a lograr aquello que nos interesa a todos, un pueblo que sea digno y sobre todo que sea libre. Dejemos que nos llene el espíritu, que nos llenemos de ese espíritu y entonces quizá vamos a ver un horizonte mas claro de hacia donde vamos y porque tenemos que renunciar a muchas cosas, pero jamás renunciar a la palabra de vida de nuestro Señor.

“Si ustedes me aman cumplirán mis mandamientos” dice el Señor

Y el evangelio nos va describir el espacio donde el Señor nos muestra su cariño, su afecto, su cercanía. Es durante la última cena. Jesús dice a sus discípulos “si ustedes me aman cumplirán mis mandamientos” es el momento de la amistad, es el momento de la afectividad, es el momento de decir las palabras que cada persona humana tiene derecho a escucharlas. Si a nosotros nos gusta que nos digan que somos amigos y nos quieren, con mayor razón los discípulos al escuchar al maestro, con mayor razón nosotros creyentes del siglo XXI tenemos que escuchar estas palabras.

“Si ustedes me aman” por ahí empieza el Señor, el misterio de su presencia amorosa y misericordiosa en medio de nosotros. “Si ustedes me aman” si realmente yo soy el ejemplo de sus vidas, si realmente todo lo que hacen y lo que dicen es una referencia clara al Dios de la libertad y de la vida. Si esto es así, le estamos mostrando nuestro amor y lo demás va venir por añadidura, todo lo demás que nos diga el Señor, de los ejemplos y las palabras que nos ha dado para llevar a la practica todo su plan de amor y misericordia, nosotros vamos a escuchar al Señor que nos va mandar el espíritu de la verdad y, que este espíritu de la verdad no es recibido por la mentalidad del mundo, por aquellos que se creen dioses o se endiosan a si mismos, esta palabra de ‘verdad’ no entra, al contrario, es rechazada. Esta palabra de ‘verdad’ no gusta a quienes están maquinando crímenes, no gusta a aquellos que no hacen más que pensar en aprovecharse del prójimo, no gusta a quienes creen que las causas nuevas se imponen por la fuerza y no por la razón.

“Y yo voy a rogar al padre-dice el Señor-yo voy a decir a mi Padre que les mande el espíritu de la verdad para que sigan amando, para que sepan que ese es el centro de la vida” para que sepamos que si nosotros amamos a Jesús, el padre nos ama a nosotros y Jesús viene a nosotros y vive con nosotros y el nos da su espíritu para que no renunciemos nuca a El.

“No los dejare huérfanos” ¡que palabra mas hermosa! ‘volveré a ustedes y voy a estar con ustedes, presente a través del espíritu del amor, voy a manifestar mi vida y mi resurrección en la vida y en la resurrección constante de ustedes mismos para que el mundo crea, para que el mundo acepte, no una liberación inventada entre cuatro paredes, sino una libertad que nos pone en la misma dimensión del Dios en el cual creemos, del Dios de la vida que nos hace libres’.

“No los dejare huérfanos”, escuchemos esta palabra sobre todo los que están sufriendo, todos los hermanos y hermanas de china no pueden sentirse huérfanos, no pueden sentirse huérfanos aquí en medio de nosotros sienten la presión del dolor y el sufrimiento, sienten que no se les da la posibilidad de ejercer sus derechos humanos mas fundamentales. A nosotros nos consuela y nos llena de convicción esta palaba del Señor “no los dejare huérfanos, volveré a ustedes, aquel día comprenderán que estoy con mi padre; pero también van a comprender que yo estoy con ustedes y ustedes están en mi” mas allá del ámbito de nuestra fe, de nuestra creencia, de nuestra adhesión al Señor, dejemos que El nos comunique su espíritu porque solo con la fuerza del espíritu podemos sentirnos esperanzados, alegres y convencidos de que la palabra de Dios es una palabra que siempre nos hace mirar hacia lo alto y hacia adelante y nos es una palabra que nos hace volver hacia un pasado que nadie quiere repetir.

¡Cristo el Señor esta en nuestros corazones!

Y Pedro en la carta a la comunidad les va decir algo que también nosotros tenemos que tener en cuenta “glorifiquen en sus corazones a Cristo el Señor” ahí esta la base ¡Cristo el Señor en nuestros corazones! Nosotros no hablamos, no proclamamos, no cantamos nada, sin saber que ese Cristo esta dentro de nosotros, en nuestro corazón y en nuestra conciencia. “Estén siempre listo” dice Pedro, estén siempre listos a explicar la razón de su esperanza cuando les pregunten los otros ¿Por qué creen?

Ahí esta una regla de oro mis hermanos, estar siempre dispuestos a explicar porque creemos, para decirle al mundo que no cree que nosotros seguiremos creyendo, para clarificarle a aquellos que piensan que estamos alienados que hemos encontrado el centro de nuestra verdadera libertad. Para dar testimonio ante los ateos de que nuestro Dios no es un Dios que esta en las nubes, sino alguien que esta presente. Saber explicar la razón de nuestra esperanza.

Aquí tenemos mucho que meditar y mucho que aprender mis hermanos, en medio de tanta turbulencia material y espiritual ¿Cual es la explicación que damos nosotros desde la fe? cada uno de nosotros. Como nos dice el Papa “cada creyente tiene que hablar en primera persona” no se puede permitir que se edifiquen las estructuras sin que haya una palabra de vida, un testimonio de verdaderos y auténticos discípulos misioneros del Señor.

Cristo a través de la palabra de Pedro, nos vuelve a recordar que la razón de esta esperanza es siempre siguiendo el camino que hizo el Señor, el de la entrega del dolor, del sufrimiento, el de la ignominia de la cruz. Ese es el camino, porque el atravesó ese camino para liberarnos “el justo para liberar a los injustos’ ¡que palabras mas fuertes!

“Es preferible sufrir haciendo el bien, si esta es la voluntad de Dios, que haciendo el mal”

Y Pedro nos va decir “es preferible sufrir haciendo el bien, si esta es la voluntad de Dios, que haciendo el mal” esto puede hacernos temblar un poco mis hermanos, pero Cristo sufrió para hacer el bien y, a nosotros nos toca también aprender esa lección en la practica, lo que hemos dicho en la oración, el misterio de la pascua no se quede en le interior de nuestras vidas sino que se traduzca en obras, en acciones autenticas. Es preferible sufrir haciendo el bien y no haciendo el mal, porque también algunos que hacen el mal sufren, pero sufren porque tiene ganas de destruir al otro, sufren porque no saben como vengarse, sufren porque no tienen los argumentos para seguir arrinconando a los hermanos, llenándolos de temor y de miedo; sufren los muchachos y jóvenes que están en las pandillas haciendo el mal, también sufren los avasalladores que piensan resolver sus problemas rompiendo las exigencias de la sociedad, del respeto.

Nosotros tenemos que decidirnos a tomar el camino de la cruz para hacer el bien, para que el bien que nos ha traído Cristo comience a correr como agua cristalina en nuestra sociedad. Para que esa vida del Señor no sea arrinconada por nadie, ni olvidada por nosotros.

Hermanos y hermanos, vamos terminando el mes de mayo y hemos estado mirando a nuestra madre la virgen en estos días con la mayor atención, ella también nos viene a decir que es preferible sufrir haciendo el bien que sufrir haciendo el mal. Que el Señor y la virgen nos acompañen siempre, amen.

Santa Cruz 29 de mayo de 2011
Oficina de prensa / Arzobispado de Santa Cruz.