Santa Cruz

HOMILÍA DE MONS. SERGIO GUALBERTI, 26-02-2012.

ermanos y hermanas:

El mircoles de ceniza hemos iniciado el tiempo litrgico de la cuaresma, que constituye la puerta de entrada, el itinerario de preparacin y la peregrinacin interior hacia la alegra intensa de la Pascua, acompaados a travs del desierto de nuestra pobreza por el Seor, que nos sostiene en este camino.

Es un camino que recuerda los cuarenta das de Moiss en el monte Sina, los cuarenta aos de Israel en el desierto y los cuarenta das de Jess antes de iniciar su ministerio pblico: tiempos que preparan un acontecimiento o misin importante.

El Evangelio de Marcos, diversamente de Mateo y Lucas que se detienen a describir las tentaciones, nos habla en forma muy escueta de esta vivencia: El Espritu lo empuj al desierto y permaneci all siendo tentado por Satans.

Es el Espritu que impulsa a Jess, en el desierto, el Espritu que considera que ha llegado el momento de que Jess inicie su misin pblica previo un tiempo y espacio de encuentro con el Padre. Jess permanece all en condiciones extremas propias de un desierto: sin agua, ni bebida, ni orientacin, sin distracciones, a solas, rodeado solamente por las bestias silvestres.

Jess experimenta la esencialidad del ser humano, slo delante de Dios y de Satans, el tentador. Jess, al igual que todo ser humano, es tentado, es decir tiene que escoger, elegir. La tentacin es siempre una opcin entre dos amores. Nosotros ganamos cuando elegimos el amor ms grande, porque optamos por vivir. Nosotros morimos, porque adoramos y escogemos cosas y amores que no tienen valor.

En esta lucha de Jess se pone a prueba al mismo tiempo el justo orden de la vida humana, el camino del ser humano, el camino de la historia. Se trata de definir aquello que tiene importancia fundamental en la vida: el “primado de Dios” o el primado de Satans, de las fuerzas del mal.
Jess, en esos cuarenta das de prueba en el desierto, elige el bien ms grande, escoge, opta y hace suya la palabra clave de todo su mensaje: el Reino de Dios. Y opone a la seduccin de un mundo segn Satans, la seduccin vencedora del mundo como Dios lo suea.

– La propuesta de Satans es un mundo fundado sobre el poder, la riqueza, la fama. En otras palabras es la dominacin de unos sobre otros a como de lugar, recurriendo a todos los medios como la mentira, la violencia, la opresin con tal de mantener esos privilegios. Era el modelo que implementaban los reyes y emperadores de aquel tiempo que no dudaban en declararse dioses, con tal de dominar a sus sbditos. Esta visin de sociedad avasallada por poderes absolutistas y totalitarios, nunca ha desaparecido totalmente de la historia y sigue presente hoy como profusamente ponen ante nuestros ojos los MCS.

– El Reino, plan de Dios Padre para la humanidad, por el contrario, est asentado sobre la verdad y la vida, la santidad y la gracia, la justicia, el amor, la paz, la humildad y la misericordia. Este plan concebido desde la creacin es un proyecto de amor para con cada uno de nosotros. Como cambiara nuestra vida si tuviramos conciencia de que para Dios cada uno de nosotros somos nicos, y que cada uno tiene sobre s su mirada nica, amorosa y paternal?

Este Reino no es algo lejano o solamente futuro, por el contrario Est cerca: Jess es la cercana del Reino, y lo hace con sus palabras y sus actuaciones en favor de los ms pobres, dbiles y marginados. Jess pas toda su vida haciendo el bien. Todos los que han acudido a l o lo han encontrado han experimentado en su propio ser, el amor de Dios que sana, libera y salva.

La entrega de Jess a los dems ha llegado al extremo de amor que acept libremente la pasin y la muerte en cruz. Slo un amor sin lmites poda llegar a esas fronteras, y esto para liberarnos y salvarnos del pecado, de todas clases de males y esclavitudes.
Convirtanse: Jess es conciente que la novedad del Reino de Dios, exige un cambio profundo y radical, en nuestra concepcin de la vida, una transformacin que nos haga proclamar: “Seor, T eres mi nico bien”.

Este es el sentido autntico de este tiempo de Cuaresma. Es la oportunidad para acoger la invitacin apremiante del Seor por boca del profeta Joel: Vuelvan a mi de todo corazn. El pecado nos aleja de Dios, volvamos a l es clemente y compasivo, lento a la clera y rico en amor.
San Pablo nos ayuda a profundizar el sentido de la conversin: Djense reconciliar con Dios. Es maravilloso pensar que es Dios quien toma la iniciativa de buscarnos para que regresemos a su casa como hijos prdigos, de ofrecernos el perdn y de poder experimentar la alegra del reencuentro con l. Convertirnos, entonces, es reafirmar las promesas de nuestro bautismo, dejar a un lado el hombre viejo y vivir como hombres nuevos que somos por la sentida participacin en el misterio de la muerte y resurreccin de Jess.

Estos llamados nos muestran como Jess quiere compartir con nosotros su opcin por el Reino y su victoria sobre la tentacin del mal y nos pide que sigamos su ejemplo. Nos pide que, dejando a un lado tantas distracciones y bulla que cada da nos aturden, hagamos desierto alredor nuestro y podamos sumergirnos en el silencio interior. Slo as podremos vencer la tentacin, podremos tomar la decisin si seguir a Jess o seguir esclavos del mal, que tanto dao hace a nuestras vidas.

Jess mismo nos indica el camino para hacer la opcin correcta y vencer al mal. Crean al Evangelio: Creer en el Evangelio es creer en Jess, l es el Evangelio, la buena nueva del Padre que se hace cercano, que est ac, que est dentro de cada uno de nosotros. Jess, es el Evangelio de Dios que ha mirado el dolor y sufrimiento de tantos hermanos vctimas de estructuras injustas y que viven en la pobreza, marginacin y exclusin, ha escuchado su clamor y ha dicho basta. Es Jess que lucha junto a nosotros para que en nuestro corazn, nuestra sociedad y el mundo no haya cabida para el egosmo, al odio y a la violencia, y haya ms amor, justicia y fraternidad.

Creer en el Reino de Dios es necesariamente apertura a los dems, porque el encuentro con el Padre es encuentro tambin con los hermanos. Cuaresma es tiempo de Caridad, que es mucho ms que limosna, es amor, justicia y solidaridad. Las oportunidades no faltan, para el ejercicio de la caridad. En estos das, tantos hermanos sufren por la prdida de sus casas, pertenencias y hasta de seres queridos a causa de las inundaciones. Abramos nuestro corazn y demostremos nuestra solidaridad con la oracin y con donaciones adhiriendo a las campaas que nuestra Iglesia y otras instituciones han lanzado.

Hay otras personas y sectores vulnerables y desprotegidos que merecen nuestra cercana y solidaridad con su clamor por el respeto de los derechos humanos. Estos hermanos, por manifestar su disconformidad con su situacin y pedir oportunidades para una vida ms digna, han sido vctimas de brutales represiones, adems de campaas informativas que no dicen toda la verdad.

La Cuaresma nos llama a vencer la tentacin, a optar. Si optamos por el Reino de Dios, optamos por caminar cada da con Jess por las sendas de la vida, el bien y el amor, hacia el encuentro gozoso con el Resucitado.
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