Análisis

Gregorio Iriarte, profeta en el Sur

Religioso Misionero Oblato, de Navarra, boliviano desde el año 1964, que asume la dirección de la Radio emisora Pío XII, en las minas. Lo que significa para Gregorio Iriarte Bolivia lo expresa en su último libro. “Dios no castiga ni Condena”: “Quiero dedicar mi último libro al pueblo boliviano, que tanto me ha dado y al que he tratado de ayudar con mi palabra, mis escritos, lo único que sé hacer”.

Es conocido en toda América Latina, sobre todo por su obra “Análisis Crítico de la Realidad”, con 18 ediciones.

Defino a Gregorio como “padre de la patria” y “profeta”.

Le tocó padecer los tiempos convulsos, conflictivos de las dictaduras de Banzer, Natusch Busch, García Mesa.

Desde el principio, como Jesús, se coloca al lado de las víctimas, los pobres y excluidos y le toca sufrir sus persecuciones.

Con la llegada del P. Gregorio las minas de “Siglo XX”, “Llallagua”, “Catavi”, “Uncía” y con los otros curas oblatos se lograba la resistencia minera, en tiempos de las dictaduras. Las minas tenían “ángel”. Ahí se ganó el merecido título, que le doy, “padre de la patria”, por haberse comprometido y contribuido en las luchas por la democracia, las conquistas sociales, respeto de los derechos humanos y la recuperación del estado de derecho. Otro día os contaré el papel que jugó Gregorio Iriarte en el derrocamiento de la dictadura del general Banzer.

Gocé de su amistad y conozco sus opciones de fondo, profundas, que compartíamos también con Marta Orsini: La pasión por Jesús y su Reino y la pasión por la justicia en el mundo.

Su vocación de profeta fue un llamado de Dios. En aquel infierno de injusticias, atropellos de los derechos humanos, sueldos de miseria, persecuciones, falta de libertad, en conflicto permanente, esclavitud y muerte, el Señor envió a los oblatos, profetas misioneros, que se fundieron y aliaron con los dirigentes y los mineros: Mauricio Lefebvre, Roberto Durette, canadienses y el español Gregorio Iriarte y otros.

El ministerio profético de Gregorio Iriarte, cuando anunciaba, denunciaba, siempre era para defender las víctimas, la dignidad de los pobres, su educación en valores, para construir otro mundo y también otra manera de ser Iglesia, con una orientación nueva, crítica, renovada.

Ponía en riesgo su vida por defender y dejar escapar al dirigente sindicalista, comunista Federico Escobar y ocultar al famoso Marcelo Quiroga en su casa.

Su influencia profética se dejó sentir en el ámbito de la Iglesia. En la Clar, en las CEBs, en los Mass Media, en la sociedad civil y en toda América Latina. Su testimonio y su magisterio es secundado y seguido.