Para este artículo, este título tiene varias connotaciones:
1. Teóricos de la conspiración (peyorativamente: “conspiranóicos”) llaman al hecho de que, ante la aparente inexplicabilidad del avance arquitectónico de antiguas poblaciones, descubrimientos arqueológicos desconcertantes y zonas ocultas en los mapas universales de internet, como la Antártida o el
Área 51, hablan de que el mundo como lo conocemos es una especie de ilusión producto de realidades alteradas que han sido “reseteadas”, es decir, un reinicio mundial de todo, en el cual las civilizaciones son reiniciadas y comienza una especie de espectáculo cósmico que los grandes gobiernos ocultan, como realidades paralelas, alternas, existencias extraterrestres, etc.
Esta primera acepción incluye también la posibilidad de que un cataclismo global —inundación, guerra, cambio climático drástico o impacto cósmico— que destruye una civilización avanzada y obliga a la humanidad a empezar de nuevo, perdiendo, como consecuencia, buena parte de su conocimiento. Se plantean como “evidencias” el mito bíblico del Diluvio Universal, leyendas mesopotámicas del Utnapishtim o relatos de épocas previas en tradiciones hindúes, mayas y aztecas. Según estos relatos, lo que hoy vemos (Egipto, Mesopotamia, Mesoamérica) sería solo una especie de “recuerdo” o repetición de aquellos ciclos, y hablan de que nosotros estaríamos a punto de vivir otro reseteo parecido.
2. La otra acepción afirma que, cuando se accionó el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), es decir, el acelerador de partículas más grande y potente del mundo, se abrió un portal dimensional que empujó y/o fusionó dos dimensiones paralelas, y por ello tenemos una especie de realidad “Matrix”, que
amalgamó la Tierra de una dimensión paralela alterna con esta, a partir de la cual muchas personas tienen la mente alterada respecto a la realidad. Un ejemplo argumental de la teoría: ¿recuerdas decir que tenías el corazón en el lado izquierdo, o recuerdas que lo tenías en el centro? Si dices de uno, eres de una Tierra; si dices del otro lado, eres de la anterior.
3. Otras acepciones dicen que “gran reseteo mundial” funciona como etiqueta para temores diversos: implementación de sistemas de crédito social al estilo chino; reemplazo del dinero en efectivo por monedas digitales controladas centralmente; reducción deliberada de la población mediante pandemias, crisis o tecnologías (p. ej., 5G).
Ante todo lo anterior, la Biblia dice: “No digan ustedes: ‘¡Conspiración!’ cada vez que la gente dice: ‘¡Conspiración!’. No teman lo que ellos temen, ni tengan miedo. Yavé de los Ejércitos es el único a quien ustedes deben tener por santo, a quien deben temer y al que tendrán miedo” (Isaías 8, 12-13).
4. La connotación más documentada y comprobable: producto de la llamada Agenda Globalista 2030. Asume el título de “Gran Reinicio” (Great Reset).
como la iniciativa lanzada por el Foro Económico Mundial de 2020 (en el cual siempre se ha hablado de Nuevo Orden Mundial “NOM”). Este foro ha
venido proponiendo reestructurar la economía global luego de la pandemia de COVID-19 con la excusa de hacerla más sostenible, equitativa y digital. La propaganda nos dice que es el propósito de buscar transformar el capitalismo enfocado solo en accionistas hacia uno basado en el interés común, la
sostenibilidad y métricas ambientales.
Años después de esta fea experiencia de la pandemia siguen surgiendo hechos verdaderamente cuestionables: ha surgido a la luz pública el hecho de que la pandemia fue aprovechada como un mecanismo de ingeniería social con el que se pretendía iniciar un nuevo modo de vida para todos, con
iniciativas de línea comunista, para replantear la sociedad como la conocemos. Actualmente ya hay quienes advierten que se está intentando volver al mismo discurso, pero con otra excusa, el de la escasez de energía (https://youtu.be/zL3U1_tPQFQ?si=HxWL1aDSUOSXEu2h ) : vuelta al teletrabajo, horarios de salida, pico y placa, compartir vehículos, ciudades de 15 minutos, etc.
Todas las acepciones de este “gran reseteo”, independientemente del grado de cordura o no, hablan de un cambio en el orden establecido. Como cristianos tenemos que tomar en cuenta que: siempre es más fácil destruir que construir, y que el mal siempre quiere volver; por ello no debemos bajar la guardia y ser más orantes y activos: “Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad” (1Timoteo 2, 1-3). Dios con nosotros.
Autor: Javier Gómez Graterol, sacerdote / periodista. Ig y X = @jegogra
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