Análisis

Gary Antonio Rodríguez Álvarez: “¿Será que a Jesucristo le gusta?”

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Como cada año, el mundo festeja este 25 de diciembre la Navidad, una de las conmemoraciones más extendidas del cristianismo. Esta fecha fue establecida recién en el Siglo IV, siendo que hasta antes no se festejaba. Y si bien la Navidad viene a ser un recordatorio del nacimiento del Redentor, esa fecha no coincide con el día que el Mesías habría venido al mundo, acorde a evidencias históricas y lógicas en tal sentido.

Por tanto, la gran mayoría de cristianos ignora que –strictu sensu– el 25 de diciembre no es el cumpleaños del Salvador, como ignoran también que Jesús de Nazaret nunca celebró su onomástico en 33 años de vida –pero se lo festeja– y por varias razones, principalmente por la tradición, como una suerte de culto a la memoria de quien naciendo en un pesebre en situación de pobreza –siendo hombre ya– vivió en austeridad, como Jesús mismo lo reveló al decir que no tenía dónde recostar su cabeza.

Se hacen esculturas para recordar al Niño Jesús –mostrándolo preferentemente blanquito, de pelo y ojos claros, aunque otros lo esculpen también morenito y trigueño– pero en todos los casos con un rostro bonito, ignorando que al final de sus días, habiendo sido arrestado fue torturado por los romanos hasta que no se halló en Él hermosura, ni se halló en Él parecer, porque los puñetazos que le propinaron los romanos lo dejó totalmente desfigurado.

Se lo representa sonriso, como un angelito –cuando de seguro nació llorando– y en derredor suyo, José y María sonriendo igual y –si mira bien– hasta al burrito, la vaquita y las ovejitas, les hacen sonreír también; pasando por alto que a sus 33 años Jesús sudaría sangre y lloraría, pidiendo que –si era posible– pasara el terrible sufrimiento que le sobrevendría, aclarando también que no se hiciera su voluntad sino la de Dios…y su Padre decidió que Jesús fuera a la cruz.

Es cierto que la Navidad –más allá de lo comercial– es un momento de desarme espiritual que hasta guerras interrumpió, así como el nacimiento de Jesús afectó la Historia de la Humanidad partiéndola en dos –antes y después de Cristo– a partir del Año Cero, el día de su nacimiento en Belén, hace 2019 años.

Ahora, pregunto: ¿se alegrará Cristo Jesús –allá en el Cielo– que se le festeje su cumpleaños pero se lo ignore en su santidad, su cruento sacrificio en la cruz, su resurrección y su mandato de vivir amándonos unos a otros, el resto del año? Piense: ¿Le gustaría a Ud. que sus familiares y amigos lo adulen en su “cumple” y lo olviden después? ¿Qué dice Ud.?

(Gary Antonio Rodríguez Álvarez)

[FuenteCorreo del Sur-Opinión]

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