Oruro

Fiesta de Santa Nazaria Ignacia

El próximo domingo 6 de Julio, se celebra la fiesta de Santa Nazaria Ignacia March, primera Santa boliviana canonizada por el Papa Francisco el pasado 14 de Octubre de 2018. En Oruro, lugar donde inició su obra con la fundación del Primer Instituto Misionero, y una fecunda obra evangelizadora y social, Mons. Cristóbal Bialasik celebrará la Eucaristía de Santa Nazaria el día domingo 5 de julio a las nueve de la mañana en La Catedral.

El día de su fiesta, el Lunes 6 de Julio, también presidirá la Eucaristía a las once de la mañana en la cripta de Santa Nazaria que está en la casa de fundación.

La M. Nazaria Ignacia, llegada el mes de diciembre de 1912 junto a otras compañeras de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados Con el apoyo del primer obispo de Oruro, Mons. Abel Isidoro Antezana, amplia su campo de acción hacia la evangelización y la promoción humana, fundando el 16 de junio de 1925 la congregación que se llamó en su génesis “Las Misioneras de la Cruzada Pontificia” en lo que era el Beaterio de las Nazarenas.

Fiesta de Santa Nazaria Ignacia

Su profundo amor a Dios, y su seguimiento a Jesús “lo más cerca que pudiese criatura alguna”, la lleva a ver en sus hermanos, los rostros sufrientes de Cristo. Ella escribía en “El Adalid de Cristo Rey”, boletín que publicaba para las damas orureñas y la Sociedad Católica de Obreras por ella fundada y que resume su programa de vida: Repartirse entre los pobres, animar a los tristes, dar la mano a los caídos, enseñar a los hijos del pueblo, partir su pan con ellos, en fin, dar toda su vida por Cristo, la Iglesia y las Almas.

Quiero levantar a Bolivia de su postración (tiempo de la guerra del Chaco), no quiero sólo pan para sus pobres, ni repartir las limosnas que se recogen de la caridad, sino elevar la dignidad moral de este pueblo, enseñándole a trabajar, procurándole trabajo digno, haciéndole sentir que en las manos de todos, y de cada uno, está el participar de la belleza, de la armonía, la dulzura y la felicidad de sentirse hijos de Dios.

Es preciso comer de ese pan, porque nos resta un largo camino que andar. Celebremos esos ágapes de la Iglesia primitiva, comamos juntos, religiosas y seglares, no ya la comida material que da fuerza al cuerpo, sino el alimento espiritual, de la ciencia religiosa, que vivifica el espíritu”